Colo Colo campeón de la Copa Libertadores 1991: El “Lado B” del histórico logro
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- Jorge Rodríguez
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Este sábado se cumplen 30 años del mayor logro internacional que ha alcanzado Colo Colo, al levantar la Copa Libertadores de América tras vencer por 3-0 a Olimpia del Paraguay, con la doble anotación de Luis Pérez más el gol de Leonel Herrera hijo. Más allá de lo que fue el partido, lo que rodeó a aquella histórica jornada, es bueno sacarlo del disco duro del tiempo para, por lo menos, recordar a algunos ítems de ese lauro.
El partido entre Colo Colo vs. Olimpia estaba fijado para las 20 horas. Por eso, poco antes de las ocho de la noche la Copa Libertadores fue ingresada al campo de juego, llevada por directivos de la Conmebol. La ovación inicial en el Monumental fue seguida, inmediatamente, por un cántico que entonaron las casi 66 mil personas que llegaron al coliseo albo: “La Copa… la Copa… se mira y se toca…”.
En aquellos días no había plataformas cibernéticas para adquirir una entrada para el partido, sino que había que hacer la fila en la calle Cienfuegos, donde se ubicada la sede colocolina, para adquirir los tickets. ¿Los precios? La galería, para el día de la final, tenía un valor de “apenas” $2.500 de la época… unos $10.200 de hoy.

La formación triunfal del 5 de junio. Arriba, de izq a der: Carlos Velásquez, Jaime Pizarro, Rubén Espinoza, Javier Margas, Miguel Ramírez, Eduardo Vilches, Lizardo Garrido y Daniel Morón. Abajo: Juan Carlos Peralta, Gabriel Mendoza, Marcelo Barticciotto y Luis Pérez.
Por esos días nadie quedó ajeno al fenómeno que producía Colo Colo. Vulgo, todos se subieron al Carro de la Victoria. Incluso, la linajuda revista de papel couché Cosas, que publicó el viernes 7 de junio una edición especial con una producción fotográfica donde parte del plantel apareció junto a algunas famosas de aquellos días. Entre esas invitadas, que vistieron el uniforme albo, se contaba con las actrices Catalina Guerra y Luz Croxatto, más la entonces animadora del programa Extra Jóvenes, Claudia Conserva.
El gran ídolo histórico de Colo Colo, Carlos Caszely, oficiaba de comentarista para una radio por esos días. Terminado el partido, salió de la caseta donde estaba presenciando el cotejo, “se detuvo en un rincón solitario y lloró como pocas veces lo habrá hecho (…) El desahogo de Caszely representaba el fin de una frustración de 31 años y el sentimiento de cierre de una época en el fútbol chileno” consignó el desaparecido diario La Época.

Tal era la popularidad que tenía Gabriel Mendoza por esos días, que posó para un matutino como la imagen viva del escudo colocolino.
Sin llevar siquiera seis meses en el club –había llegado a fines de enero- Gabriel Mendoza ya era un ídolo para la hinchada alba. De hecho, había posado para un diario como la imagen viva del escudo colocolino. El caso es que, debido a su apodo Coca por su parecido con la actriz Coca Guazzini, le habían propuesto una nota junto a ella. Sin embargo, Daniel Morón fue claro con el lateral derecho: “¿Y para qué se van a reunir si el único Coca famoso sos vós?”.
Otra de Mendoza. Cuando el directivo Jorge Vergara negociaba con él su llegada a Pedreros, el futbolista le dijo que “Colo Colo es una guillotina, allá se triunfa o se fracasa. Yo voy a ser figura, acuérdese”. Ante eso, Vergara lo miró y respondió con un “sáaaaa”…

En tiempos en que no había plataformas para reservar entradas, la galería para la gran final tuvo un valor de “sólo” 2 mil 500 pesos.
En la previa del partido, los jugadores se relajaron atendiendo en el lobby del hotel Sheraton, su lugar de concentración, a hinchas que habían llegado por una foto y un autógrafo. Incluso, antes del almuerzo tuvieron un rato distendido con la presentación del humorista Platón Humor y del dúo Los Indolatinos cuyos “chistes picantes” relajaron al equipo según publicó un matutino.
La celebración post partido se realizó en el restaurant Don Carlos, en el sector alto de la capital, hasta donde llegó un variopinto grupo, entre políticos y artistas… que no eran hinchas de Colo Colo. Por ejemplo, los entonces diputados Andrés Allamand y Alberto Espina, hinchas de Universidad de Chile; el cantante Luis Dimas, fan de Palestino; y el entonces reportero radial Mauricio Israel, seguidor de Unión Española. El detalle es que mientras ellos se ubicaban en las mesas… ¡algunos jugadores de Colo Colo tuvieron que esperar de pie para que les armaran una ubicación! Entre estos últimos estaba Jaime Pizarro, quien a pesar de la desafortunada situación decía “de aquí nadie me mueve”.

La cara llena de gol de Luis Pérez en la fría noche del 5 de junio. Y pensar que en la UC lo quería alinear como lateral…
Luis Pérez llegó aquel año, en calidad de préstamo, a Colo Colo desde Universidad Católica. Esa transferencia se posibilitó ya que el DT cruzado Fernando Carvallo quería utilizar al Chico Pérez como lateral, pero él no aceptó aquella nueva labor porque él era neto de ofensiva. Los dos tantos que le anotó a Olimpia confirmaron aquello. Tan metido quedó en el hincha colocolino que en febrero del 92, cuando se realizó la primera Noche Alba, se escuchó por los altoparlantes del estadio albo un mensaje de agradecimiento de Luis Pérez por su paso en Macul. La ovación del Monumental fue tal cual, monumental.
Ya recibida la Copa, la celebración se trasladó hasta el vestuario colocolino. Ahí en medio de tantos abrazos, en el pizarrón del camarín se podía leer “Feliz viaje a Tokio. Gracias Dios. Viva Colo Colo”. El mensaje era en referencia al partido que, como campeón de la Copa Libertadores, el conjunto popular debería disputar en diciembre en la capital japonesa ante el Estrella Roja de Belgrado, campeón de Europa, por la Copa Intercontinental.

En aquellos días todos se subieron al Carro de la Victoria. Incluso, la revista Cosas que publicó una edición especial con famosas “con la camiseta puesta”.
Por esos días fueron recurrentes las comparaciones entre el Colo Colo campeón del 91 y el Colo Colo finalista del 73. En ambas ediciones, el conjunto albo se enfrentó en Primera Ronda a los representantes de Ecuador… siendo uno de Guayaquil y el otro de Quito. En 1973 fue ante Emelec y El Nacional; dieciocho años después, ante Barcelona y LDU.
Continuando con dichas comparaciones, en las respectivas finales en Santiago el árbitro fue un brasileño. En el 73, el nunca bien ponderado Romualdo Arphi Filho; en el Monumental, José Roberto Wright. Y más, en ambas ocasiones el rival fue el campeón vigente de la Copa, Independiente de Avellaneda, primero; y Olimpia, después. Con el detalle que tanto para los Diablos Rojos como para los Olimpistas, cuando enfrentaron a Colo Colo, era su respectiva cuarta final en la Libertadores.
Cuando Independiente, en el 73; y Olimpia, en el 91 se midieron con Colo Colo en la edición anterior habían definido el título con un equipo del llamado lado del Pacífico que por primera vez accedía a la final. A saber, Independiente enfrentó en 1972 a Universitario de Lima; Olimpia hizo lo propio en 1990 con Barcelona de Guayaquil. Como para reafirmar que la historia es cíclica…

Sólo 18 años tenía Leonel Herrera cuando anotó el tercer gol ante Olimpia. Su padre, en 1973, había disputado la final ante Independiente de Avellaneda.
Otra coincidencia entre el Colo Colo 73 y Colo Colo 91. Tras clasificar a la siguiente etapa eliminando a los equipos ecuatorianos, en 1973 Elson Beiruth emigró a Magallanes; en 1991, Sergio Salgado hizo lo propio hacia Deportes Antofagasta.
El gran maestro del periodismo deportivo chileno, Julio Martínez, señaló, una vez que Colo Colo levantó la Copa, que el elenco albo había ganado el trofeo jugando en su cancha del Monumental. Porque aseguró todos sus enfrentamientos en su feudo: de siete partidos jugados ganó los 14 puntos en disputa -en ese entonces, el ganador recibía dos unidades-. Como visitante aplicó la media inglesa, vale decir cosechar el empate como forastero. Sólo tuvo dos derrotas: ante Nacional en Montevideo, en una derrota con calculadora porque giraba a cuenta con el 4-0 de la ida. Y la caída por la cuenta mínima, y con un penal discutido, en La Bombonera. Como dijo JM en aquella noche del 5 de junio: “Campaña de campeón…”.
Para la historia, los números de camiseta del plantel campeón: arqueros: 1 Daniel Morón, 12 Marcelo Ramírez y 25 José Letelier –el actual DT de la Selección Nacional Femenina-. Defensas:3 Lizardo Garrido, 4 Javier Margas, 6 Miguel Ramírez, 13 Juan Carlos Peralta, 22 Alfredo Oteíza y 24 Milton Flores. Volantes: 2 Rubén Espinoza, 5 Eduardo Vilches, 8 Raúl Ormeño, 10 Jaime Pizarro, 14 Leonardo Soto, 15 Gabriel Mendoza, 16 Sergio Verdirame, 20 Raúl Castro y 23 Aníbal Valdivia. Delanteros: 7 Marcelo Barticciotto, 9 Ricardo Dabrowski,11 Rubén Martínez, 17 Patricio Yáñez, 18 Sergio Salgado, 19 Luis Pérez y 21 Leonel Herrera. DT: Mirko Jozic
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