Cecilia Lagos, la chilena “número 24″ en el Mundial Femenino: Había colegas que se reían de que mujeres hablaran de fútbol

En entrevista con Guioteca, detalla cuál será su rol y de lo difícil que fue que una mujer hablara de fútbol en Chile.

Guía de: Fútbol Total

Cecilia Lagos compartirá con la Selección Femenina durante toda su presencia en Francia.

Cecilia Lagos compartirá con la Selección Femenina durante toda su presencia en Francia.

Este viernes se inicia la octava versión del Mundial Femenino de fútbol, que se extenderá hasta el próximo 7 de julio en nueve ciudades francesas. Posibilidad que se tiñe como histórica para nuestro balompié, ya que por primera vez una Selección Chilena será parte de esta cita ecuménica deportiva.

Pero no serán sólo las 23 futbolistas, nominadas por el técnico José Letelier, las que representarán a nuestro país en Francia. Serán 24, porque Cecilia Lagos forma parte de los teams reporters, grupo de periodistas asignados por FIFA a cada representativo participante para entregar información personalizada de ese seleccionado. En el caso de Ceci, estará junto a nuestro equipo acompañándolo y difundiendo sus labores durante toda su estancia en los lares galos. Formar parte de este grupo de reporteros es un paso más –al decir de la propia Cecilia- en su desarrollo como periodista deportiva. Específicamente, de fútbol.

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En medio del ajuste de detalles en París para lo que serán sus funciones en el Mundial, Cecilia Lagos habló con Guioteca sobre sus impresiones de lo que será este Mundial Femenino.

-Cecilia, ¿cómo estás en esta previa de tus labores en el Mundial?

-En realidad es cómo estamos todos, porque se trata de un equipo muy grande. Y conversando te das cuenta que compartimos la misma emoción, estamos ansiosos. En lo particular, estoy feliz. Nos hemos preparado durante meses, queriendo que todas las cosas pasen para vernos en acción. Y también estoy ansiosa por ver lo lindo y lo grande que será este Mundial Femenino porque va a ser el más importante, el más grande de la historia hasta hoy. Así que se vienen cosas muy lindas, y también pensando que este Mundial sea un punto de inflexión en favor del fútbol femenino.

-¿Cómo se concretó esta opción de laborar en el Mundial?

-Muy sencillo, tomé la decisión de o ir a la Copa América en Brasil y trabajar ahí; o lo mismo, pero en el Mundial Femenino. Preferí el Mundial, porque el fútbol femenino es un ambiente muy lindo, puede ser una gran experiencia y me quedaba literalmente al lado –recuerda que estoy radicada en Holanda-. Pensé en los teams reporters de FIFA, que ya los habían hecho en Rusia y me habían parecido muy entretenidos. Entonces, me contacté con quien estaba a cargo, le mandé un mail para presentarme con mi portfolio de trabajo. Me contestó inmediatamente, diciéndome que todavía no estaban seguros si iban a tener el mismo esquema, pero que me iba a responder en cuanto tuviera una confirmación del tema, más si le gustaba la idea de que yo pudiera estar con Chile. Poco más de un mes después me mandó un mail contándome que había sido aprobado el proyecto para los teams reporters en Francia, y que yo iba con Chile.

-Concretos y precisos con la decisión…

-Es que es así como funcionan las cosas en Europa, aunque no te conozcan y ven tu experiencia y trayectoria, te valoran inmediatamente y las puertas se abren. Eso es para mí lo importante. Así se dio. Por supuesto, estoy muy agradecida de FIFA, que hayan confiado en mí para poder estar en este Mundial. Y seguir a Chile en el primer Mundial Femenino para nuestro país lo que es un logro histórico. Estar junto a nuestras jugadoras es para mí un enorme honor y un lindísimo desafío.

-¿Cuál es tu percepción del fútbol femenino -viviendo en Europa, donde es fuerte sobre todo en Escandinavia- comparado con el fútbol sudamericano?

-Si bien es cierto que acá en Europa el fútbol femenino tiene décadas de ventaja en desarrollo y avances respecto a Sudamérica, todavía al nivel más alto en el que están aún se dan luchas por más igualdad. Pero, evidentemente, nada es automático por lo tanto las reivindicaciones que se están pidiendo en Sudamérica ahora recién, en algunos países de Europa ya pasaron. Y sí, las futbolistas de esta parte del mundo son profesionales, pero la lucha de hoy aquí ya no es por ser profesional sino que por la igualdad. Llevan 40 años de ventaja, y en Sudamérica el fútbol femenino está recién comenzando a despertar al profesionalismo de la mano de la persistencia de las jugadoras, que no han bajado los brazos pidiendo lo que les corresponde.

-De todas maneras, fue un largo proceso en Europa…

-Mira, acá en Europa ya lograron contar con las comodidades que se necesitan para practicar el deporte, contar con las instalaciones debidas y el trato que corresponde. Pero ahora, además de la igualdad, están por la visibilidad, que es lo más importante porque el fútbol femenino ha sido, históricamente, negado e invisibilizado más allá si es en Europa o en Sudamérica. Excepto en Estados Unidos, que es el espejo al que el resto del mundo quiere llegar en el tema del fútbol femenino. Aquí en Europa se ha dado todo de forma gradual a lo largo de las décadas, con una explosión maravillosa en la última temporada, con records batidos de asistencia en los estadios, finales con 60 mil personas en los estadios, transmisiones televisivas en vivo y portadas de medios importantes. Ésa es la diferencia. Lo que se necesita en ambos casos es estrategia organizada y apoyo de medios y de la empresa privada porque hay que invertir.

El punto más alto de su carrera en nuestro país fue el ser la primera mujer que tuvo a su cargo el bloque deportivo del noticiero central de TVN.

El punto más alto de su carrera en nuestro país fue el ser la primera mujer que tuvo a su cargo el bloque deportivo del noticiero central de TVN.

-¿Cuál es tu opinión específica del fútbol femenino chileno? ¿Qué necesita para despegar definitivamente?

-El fútbol femenino chileno, mayormente, es amateur en estos momentos, pero está en vías de desarrollo. También, gracias a la lucha, la insistencia, la perseverancia de las jugadoras ha habido un punto de inflexión. Se ha despertado y empezó a dar pequeños pasitos hacia adelante, hacia el desarrollo. Y lo que necesita en estos momentos el balompié chileno es apoyo, primero, de la organización del fútbol en general, de los clubes especialmente. Necesita el apoyo de la empresa privada, inversión, que las empresas crean en el fútbol femenino e inviertan en su desarrollo sabiendo también que las jugadoras son enormes ejemplos de inspiración para el público. Por lo tanto, tiene ese atractivo de que han logrado mucho con muy poco. Entonces, es fundamental que el apoyo financiero venga de las empresas para hacer crecer la actividad. Y se necesita también el apoyo de los medios de comunicación para dejar de invisibilizarlo y darle la cobertura que merece. Poner también como ejemplo a las jugadoras que han pasado por un montón de cosas para poder jugar fútbol. Por amor no más lo han hecho, sin ninguna retribución financiera.

-En lo personal, formas parte de una segunda generación de periodistas deportivas tras María Elena Guzmán, Silvana González y Ana María Cortéz, esta última especializada en fútbol, quienes comenzaron la senda en la década de los 90. ¿Cómo viviste el hecho que mujeres comenzaran a reportear fútbol, un nicho que, se suponía, era exclusivamente masculino?

-Comencé muy chica con el tema del fútbol. A los 11 años yo ya sabía que quería ser periodista deportiva, ser comentarista, estar metida en el fútbol. Te soy honesta, yo no veía que el fútbol fuera sólo una cosa de hombres o no tenía noción de que el fútbol fuera un círculo cerrado para los varones y en donde las mujeres no podían estar. Tampoco me cuestionaba por qué no había mujeres. Y mis padres nunca me dijeron ‘oye, no te metas en esto porque es de hombres’. Ni por el lado de mi familia ni por mi propia percepción yo tenía conciencia de que podía ser un ámbito muy cerrado… hasta cuando comencé a trabajar y estar adentro de la actividad. Fue darme cuenta en el camino, no desde antes.

-Pero el fútbol te apasionó desde siempre…

-Para mí el fútbol era todo; vivía, moría, comía y respiraba fútbol. Y el equipo de Universidad Católica, en particular. Con sólo 14 años estaba muy ansiosa por comenzar a trabajar en esto, pero me daba lata el sólo pensar que debía, primero, terminar el colegio y después entrar a la Universidad a estudiar la carrera. Sentía que podía sentarme a conversar del tema con los periodistas que yo escuchaba. Tan así, que me fui a meter adonde estaba radio Nacional -en calle San Antonio 220- para conocer a la gente que trabajaba en el programa Más Deporte, porque quería trabajar ahí. Eran los tiempos del Colo Colo campeón de la Copa Libertadores. ¡Y yo escuchaba ese programa, a escondidas, en el colegio! Gracias a Iván Cienfuegos, eminencia en el periodismo y a quien conocí en esos días en que me iba a meter a la radio, tuve una columna en Las Últimas Noticias. Eso me indicaba que podía cumplir mis sueños. Pero después, a lo largo de mi crecimiento, me fui dando de las barreras que te van colocando. Pero finalmente mi lema es ir por los sueños, pero también es latero porque te vas encontrando con cosas feas, bajezas por parte de algunos colegas. Sin embargo, cuando uno sabe que actúa bien y que intenta hacer las cosas lo mejor posible, más allá de cualquier limitación, nadie tiene por qué pararte. Y también, a nadie tengo por qué parar. Si te ponen muros, los muros están para derribarse.

-Llegaste a tener tu espacio de comentario en el noticiero de TVN, algo inédito en nuestra escena en que una mujer hablara de fútbol en horario prime. ¿Qué pasó ahí, que de la noche a la mañana se te perdió la pista?

-Muy simple, no me renovaron el contrato en TVN. Se renovaba a fin de año, pero cuando llegó ese momento en 2015 intuía que no me iban a renovar. Además, que eran días terribles porque todos los días despedían a alguien. Mi contrato vencía el 31 de diciembre de 2015, pero a principios de ese mes me dijeron que por el tema de que no se aprobaba el presupuesto de prensa debían seguir cortando personal y que iban a quedar fuera todos quienes tenían el régimen de contrato anual. Entonces, ¿por qué dejé de aparecer abruptamente? Soy muy práctica, y decidí no ir más a trabajar porque necesitaba ocupar ese tiempo en buscar una pega nueva porque con el contrato que tenía no contaba con derecho a indemnización. Y así, después de cuatro años ahí, me fui con una mano atrás y otra adelante. En el canal aceptaron, pero no me dejaron despedirme. Eso fue lo que pasó, un tema práctico.

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-Derechamente, ¿te sentiste discriminada por el sólo hecho de ser mujer?

-Sí, es evidente. Desde cómo te miran y se ríen, hasta no considerarte una interlocutora válida. A veces algunos entrevistados ni me miraban y se enfocaban en mi compañero de set. Son cosas en silencio, porque no son capaces de decírtelo a la cara, pero con actitudes te lo demuestran. Es una diferencia enorme a cómo me tratan en el extranjero, como ESPN o la BBC de Londres donde también aporto en mis labores periodísticas. Ahí me doy cuenta del machismo que hay en Chile y que, también, no se trata de un problema mío. Ese machismo se nota en la discriminación que te dan con esa mirada burlona. Me acuerdo que cuando hacíamos el Juego de Damas en radio Bío Bío –creación de Rodrigo Astorga, uno de los pocos que realmente creen en que las mujeres también deben tener su oportunidad en los medios porque defendía la igualdad en el periodismo deportivo- y estábamos en la caseta del estadio haciendo la previa de un partido, había colegas que se daban vuelta a mirarnos con una sonrisa socarrona mezcla de que querían hacerse los lindos y, a la vez, riéndose de que había mujeres hablando de fútbol. Te enfrentas a este muro… aún. En Chile llegué a lo más alto de lo que podía llegar.

-¿Cómo se dio, entonces, esta posibilidad de radicarte en Europa y dedicarte al periodismo deportivo allá, que está mucho más evolucionado en cuanto al papel femenino?

-Me vine a Europa porque mi marido es holandés. Y en un momento lo conversamos, y él se hubiera ido a Chile si mi carrera hubiera estado en el nivel que, a mi edad y experiencia, correspondía. Pero, obviamente, era muy difícil que se diera porque en Chile no se iba a desarrollar mi carrera como yo quería. Entonces, tampoco estaba dispuesta a esperar cumplir 50 años para que las cosas fueran distintas. Además, que siempre me trataron mejor y me respetaron en el extranjero. Claramente, si hubiera sido una mala profesional no hubiera tenido esa resonancia fuera de Chile. Afuera te respetan profesionalmente. Decidimos con mi marido iniciar los trámites migratorios, y afortunadamente es lo mejor que pude haber hecho.

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