Colo Colo se salvó de ir a Primera B: Los siete pecados capitales que cometió en 2020

El actual momento de los albos es consecuencia de una serie de desaciertos.

Guía de: Fútbol Total

Colo Colo ya puede sacudirse de la tensión que vivió en los últimos meses. Pero urge una refundación.

Colo Colo ya puede sacudirse de la tensión que vivió en los últimos meses. Pero urge una refundación.

El vía crucis albo llegó a su fin. Con el último suspiro, el “Cacique” revivió y pudo superar el trance del partido de la promoción ante Universidad de Concepción, venciendo por la mínima diferencia.

Cuando la tranquilidad retorna a las huestes albas, conviene recordar que Colo Colo tuvo 34 fechas para evitar todo lo que está viviendo en estos momentos. El hecho de tener que superar el mencionado cotejo ante el Campanil –casi un símil del estudiante que da un examen de nivelación para no repetir de curso- sólo fue la firma de una serie de hechos que pasamos a graficar en las siguientes líneas. Hechos que pueden ser considerados como los siete pecados capitales del equipo más popular de nuestro país en la temporada 2020.

Desorganización. La nula planificación durante el período de cuarentena total que hubo en la zona central, entre abril y septiembre del año pasado, fue el escenario para el quiebre entre plantel y directorio. En vez de preocuparse por mantener el estado físico con una acabada preparación emanada desde la cabina técnica, los jugadores se preocuparon de hacer noticia porque los habían mandado a la AFC para subsanar los recortes salariales ya que la dirigencia decía que no había plata para sobrevivir en el período. Sin resto físico, poco se iba a lograr cuando la pelota volvió a rodar.

Quiebre interno. La disputa pública entre Julio Barroso y Pablo Mouche por los dineros por derecho de imagen dividió al plantel. El Almirante, apoyado por Esteban Paredes, abogó que esas platas debían ser repartidas entre toda la plantilla, mientras que Mouche –de quien las malas lenguas dicen que para cobrar sí que corría, porque en la cancha mejor ni hablar- apoyado por los otros argentinos del plantel no estaba de acuerdo. Versiones extraoficiales indican que hasta hubo asomo de pugilato entre los principales contendientes en el tema.

Sin referentes. Salvo Julio Barroso y Esteban Paredes, el resto del plantel, hay que decirlo, no está a la altura de vestir la camiseta de Colo Colo. Muchos hinchas añoraron los tiempos en que la oncena titular tenía peso con nombres como Daniel Morón, Lizardo Garrido, Rubén Espinoza, Jaime Pizarro, Gabriel Mendoza, Marcelo Barticciotto y Patricio Yáñez. O fines de los 70 con Mario Osbén, Luis Hormazábal, Raúl Ormeño, Eddio Inostroza, Severino Vasconcellos, Carlos Caszely y Ramón Mané Ponce. Tipos que por peso específico ya marcaban diferencia. Hoy, Matías Fernández no es ni la sombra de lo que fue el 2006 y Jorge Valdivia pasó lesionado, tal como Esteban Paredes en el último tiempo. El resto, muy “blandito” para el linaje que tenía –tal cual, tiempo pasado, TENÍA, así con mayúsculas- Colo Colo.

Espina clavada. Marcelo Espina es uno de los referentes históricos albos, de eso no hay duda. Pero en su labor como director deportivo generó anticuerpos entre los jugadores, terminando por renunciar. Como atenuante, hay que señalar que no pudo traer mejores nombres ya que las arcas del club no están muy favorables.

Fallas en la cantera. Hasta hace un par de décadas, había preocupación por quienes nacían de las divisiones infantiles, guiando su desarrollo para responder cuando llegaran al primer equipo. Sucedió con Raúl Ormeño, Lizardo Garrido, Jaime Vera, Jaime Pizarro, Manuel Neira, Héctor Tapia, Claudio Bravo, Matías Fernández y el mismísimo Carlos Caszely. Tipos que despuntaron pero que no se obnibularon con los elogios del momento, sino que se preocuparon de identificarse con la camiseta blanca. Hoy eso parece haberse perdido, siendo el caso más patente el de Iván Morales quien, donde aún sin tener chapa de referente, hace noticia fuera de la cancha por sus fiestas en pandemia en su departamento en el barrio alto. Juegan dos partidos y ya son los reyes del mundo, pareciera. El contraste lo encarna Gabriel Suazo, quien fue uno de los que puso el pecho a las balas y que puede encaminarse a ser uno de los herederos de los astros antes nombrados.

Luchas de poder. Que la concesionaria Blanco y Negro no ha administrado bien al club en el último tiempo, qué duda cabe. Y eso se debe, en gran parte, al constante conflicto entre dos de los principales accionistas, Aníbal Mosa y Leonidas Vial, para imponer su dominio en las huestes albas. Eso ha repercutido en el mercado bursátil con el precio de las acciones de Colo Colo. Y eso deriva, obvio, en que las entradas de circulante no son las abundantes como para invertir en refuerzos de fuste.

¿A qué juega? Finalmente, a todo lo anterior se une lo estrictamente deportivo. Tres técnicos en la última temporada (Mario Salas, Gualberto Jara y Gustavo Quinteros) y la verdad es que pareciera que el actual plantel ni con Guardiola o Mourinho podría haber hecho algo mejor.

En el arco, Bryan Cortés cumple… pero no es Morón ni Osbén ni el Cóndor Rojas ni Escuti. En la zaga, el Maxi Falcón iba para héroe hasta la falta del penal en el último descuento ante O’ Higgins, lo que obligó a reafirmar que Lizardo Garrido hay uno solo. Al medio, se añoraron los mejores tiempos de Matías Fernández y Jorge Valdivia –qué mediocampo de lujo formaron ambos para obtener el Apertura del 2006-. Y arriba, mientras Pablo Solari, muy buena inversión a futuro, obliga a la reminiscencia de Marcelo Barticciotto; tal como Pablo Mouche que también motivó el recuerdo de otros que jugaron en el ataque colocolino… como Carucha Fernández o el brasileño Renato, en 1986 –que no era Renato Portaluppi, campeón de la Copa Libertadores con Gremio de Porto Alegre tres años antes, por si acaso-. Definitivamente, este plantel albo 2020 no estuvo a la altura, siquiera, de aquellos ídems que, por lo bajo, no alcanzaron el título o clasificar a la Copa Libertadores en su momento.

En conclusión, y tal como ya se está esbozando en algunos medios de comunicación, el club más popular del país necesita una refundación. Una rigurosa refundación para no volver a vivir este trance.

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