El origen del “Ceacheí”: ¿Cómo nace el principal grito de la hinchada chilena?

Expresión tradicional de las barras chilenas cuando juega la Selección Nacional, sus orígenes tienen toques teñidos con improntas míticas.

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Marca registrada en los partidos de la Selección Nacional -y que ya ha trascendido nuestras fronteras, donde hasta los angloparlantes intentan decir “Chi… Chi… Chi… le… le… le…” con un leve toque agringado- es el inmortal, a esta altura, Ceacheí.

Grito que es parte de nuestro patrimonio, toda vez que trascendió los límites de los estadios para, incluso, ser una expresión de patriotismo en momentos cruciales de nuestra historia… como sucedió tras el terremoto del 27 de febrero de 2010, coyuntura donde fue una forma para levantarse tras la tragedia.

Ahora bien, su origen está teñido con el mito y con un par de diferentes fechas en cuanto a sus comienzos. Lo que sí está claro es que este grito nació al albergo de los estudiantes de la Universidad de Chile.

Según el periodista Renato González, Mister Huifa, todo comenzó en 1927 en el Sudamericano de Atletismo realizado en los antaño Campos de Sports de Ñuñoa. El autor habría sido Paco Vera, líder de la barra universitaria, para apoyar a los representantes nacionales.

Otra versión indica que el grito fue creado en 1933 por estudiantes de Arquitectura de la U, durante una gira de estudios hacia Antofagasta para participar en una fiesta bufa, tradicional de aquellos tiempos. El autor sería Julio Cordero Vallejos, en ese entonces un veinteañero integrante de la delegación, quien mientras pensaba en algún cántico para respaldar a sus compañeros en competencia, anotó los borradores del himno El Romántico Viajero, cuyas primeras líneas eran el Ceacheí.

A partir de ahí fue adoptado como el grito de guerra de la parcialidad universitaria, que lucía en cada partido del campeonato de Primera División y demás eventos deportivos donde competían atletas vistiendo la camiseta azul.

Exclusividad de la Casa de Bello que se mantuvo hasta principios de la década de los 60, cuando -ante la cercanía del Mundial de 1962- se cambió la última línea referida a “Universidad de Chile” por “Viva Chile”. Cuenta la tradición que quien “reformó” esta arenga fue el popular Jorge Yuraidini, quien con su inseparable trompeta dirigía a la parcialidad nacional.

A partir de ahí, esta suerte de mantra se fue haciendo parte del país… y también de otros equipos que lo adoptaron como propio agregando -era que no- el nombre de su respectivo club. Porque salvo excepciones, como Cobreloa -su grito característico es Cobre Cobre… Loa… Cobre Cobre… Loa… Arriba Cobreloa- la mayoría utiliza el Ceacheí adaptado para apoyar a su oncena.

El resto es historia conocida…

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