El Wing Fantasma: La táctica del fútbol chileno que se adelantó a los tiempos

A mediados del siglo pasado, esta ocurrencia estratégica del DT de Universidad de Chile, Alejandro Scopelli, quebró esquemas.

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Alejandro Scopelli, el padre del Wing Fantasma.

Alejandro Scopelli, el padre del Wing Fantasma.

Si hay algo que se elogia en el fútbol actual es la polifuncionalidad que puede exhibir un futbolista para cumplir labores tanto defensivas como ofensivas. Sobre estas últimas, con la velocidad que se aplica en las transiciones, si se trata de un delantero que se sabe mover por todo el frente de ataque.

Pero esto que es muy común hoy, a mediados del siglo pasado fue toda una novedad. Y fueron las canchas chilenas los escenarios donde nació un puesto que la prensa especializada no tardó en bautizar como Wing Fantasma.

El ideólogo. A principios de los años 50 el fútbol nacional ya estaba totalmente imbuido en el mundo de las tácticas. Y por ende, de las marcas personales. El WM –el famoso “Willy Martínez”- impuesto por el Colo Colo campeón en 1941 ya se había contagiado en el resto de los equipos. Y ante ese esquema donde las posiciones eran fijas –el defensa derecho era defensa derecho y de ahí no salía; como también el entreala izquierdo era entreala izquierdo y nada más- la diferencia la marcaba la habilidad personal de cada futbolista para superar a su marcador. No en vano, en esos años nacieron talentosos forwards (delanteros) que deleitaban a la galería como René Meléndez y Carlos Tello.

Por esos días dirigía a Universidad de Chile el argentino –quien en su carrera como futbolista fue seleccionado de su país y también, italiano- Alejandro Conejo Scopelli. Reconocido en el mundo balompédico como uno de los mejores estrategos de la historia, se le designa –entre otras virtudes- como el inventor de la táctica del Cerrojo –defensa cerrada- que aplicó en el equipo portugués Belenenses en 1939. Por eso, al llegar a nuestro país también se las arregló para romper esquemas, sobre todo en los días en que la WM era sensación. Y entre sus ocurrencias que sacudían aquel fútbol está el Wing Fantasma.

El Wing Fantasma en la teoría. Tenía total libertad en el frente ofensivo de su equipo.

El Wing Fantasma en la teoría. Tenía total libertad en el frente ofensivo de su equipo.

Por aquí, por allá. En simples palabras, ese espectro futbolero era nominalmente un puntero que no se circunscribía a la sola función de transitar por su carril y sacar el centro para habilitar a su piloto de ataque, sino que tenía libre albedrío en el campo. Así se desplazaba por todo el frente, apareciendo por la derecha, la izquierda, al centro, por todos lados. También, ayudaba en las labores del mediocampo. Esta movilidad, obviamente, desarmaba las marcas rivales porque los backs (defensas) no sabían a quién tomar produciéndose espacios que bien aprovechados por los compañeros del nombrado espectro futbolero conllevaban interesantes opciones para anotar goles.
El primer exponente de esta labor fue un mozalbete llamado Jaime Ramírez Banda, en quien Scopelli apreció visión de juego, rapidez mental y control de balón. Esos mismos talentos que Ramírez exhibió en su carrera, alcanzando su máxima expresión en el partido con Yugoslavia por el tercer lugar en el Mundial de 1962. En aquella instancia, oficiaba de puntero derecho pero la lesión de Jorge Toro lo derivó unos metros más atrás para oficiar como armador –vestirse de “8”-. Labor que, según quienes lo vieron, cumplió con creces.

Ahora bien, ¿podría ser el Wing Fantasma un antecedente del Media Punta? ¿Por qué no? Pero vayamos más lejos porque, sin ánimo de pecar de ambición, fue una sinopsis del Fútbol Total que aparecería dos décadas más tarde con con el fútbol holandés. Específicamente, en el tema de los desplazamientos y cero posición fija. Las coberturas de espacios vacíos en la cancha se especializarían, posteriormente.
Ahora bien, el Wing Fantasma también podría ungirse como un antecedente del puntero periférico, aquel que en el esquema con dos delanteros netos es el que trajina por todo el frente para crear espacios, recuperar balones y habilitar a su compañero de ofensiva. En resumen, bien puede considerarse a Scopelli como un visionario.

Jaime Ramírez, el hábil puntero que encarnó esta estrategia.

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