¿Por qué Ecuador sufre una crisis carcelaria que ha cobrado la vida de 220 presos?

Por largos meses se ha extendido un problema que se ha tornado insoluble para las autoridades.

Guía de: Internacional

Las familias se preocupan por el devenir de sus parientes reclusos por la alta violencia presentes en las cárceles.

Las familias se preocupan por el devenir de sus parientes reclusos por la alta violencia presentes en las cárceles.

Día a día se saben de nuevos muertos que deja la crisis carcelaria en Ecuador, lo que para diversos analistas es un “reflejo” de lo que acontece en las calles del país sudamericano, principalmente por la lucha para controlar el control del narcotráfico.

En febrero pasado hubo una colosal gresca ocasionada al unísono en cuatro prisiones que dejaron dejó 80 muertos; en julio cayeron sin vida 30 y en las semanas pasadas hubo aproximadamente 116 asesinados y 80 heridos. Y nuevas víctimas se cobra la violencia. Para comprender el fenómeno Infobae entrevistó al periodista Arturo Torres, quien escribió el libro ‘Rehenes’ el año 2019 y entregó algunas pistas sobre lo acontecido:

¿Por qué se gestó la crisis?

Para el analista se debe un “proceso de decisiones inapropiadas desde el Estado y de esta nueva tónica que tiene que ver con la incursión de un nuevo cartel emergente, Jalisco Nueva Generación, que disputa el territorio al de Sinaloa, que desde 2015 o 2016 predominaba acá. Esos espacios tienen también un replique en las cárceles”. La lucha ha dado comienzo a “sicariatos, delitos, crímenes y presiones en la Justicia para articular todo alrededor del narcotráfico”. Además, todo se ha amplificado con la pandemia del Covid-19.

Ecuador, en la mira del narcotráfico

Según Torres el país al centro del mundo no es solo un lugar de acopio o donde se procesa la droga, sino que es una pieza clave ubicada “entre Perú y Colombia, productores de cocaína”.

La lucha por el control del narcotráfico se traslada desde las calles a los centros penitenciarios.

La lucha por el control del narcotráfico se traslada desde las calles a los centros penitenciarios.

‘Guayaquil City’

Guayaquil es el epicentro de muchos carteles provenientes desde Montenegro, Albania Grecia, Bélgica, Holanda y España y se estima que desde su puerto se despacha el 80% de la cocaína que llega posteriormente a Europa. En el fondo la ciudad es Guayaquil se enfrentan los carteles por el territorio, indica el especialista.

Sistema carcelario

Torres estima que cerca del 40% de los reclusos de las cárceles ecuatorianas son microtraficantes, lo que está penado en el país y que esta situación contribuye a crear “grandes centros penitenciarios en Cotopaxi, Latacunga y Guayaquil, que se convierten en verdaderas bodegas de seres humanos”. Además, hay una población fluctuante de 90.000 detenidos cada año y las cifras indican que aproximadamente 42.000 personas entran y salen, mientras que el resto permanece en prisión, aumentando el hacinamiento.

Ubicación de los presos

Actualmente Torres revela que existe una completa descoordinación entre los sistemas políticos, judiciales y de seguridad para ubicar a los presos. Actualmente esa decisión recae en los jueces y genera un tremendo problema, revela Torres. “No hay articulación para poner (en lugares distintos) a los cabecillas y la inteligencia no tiene un mapeo para decidir”. Además, el preso que entra por cualquier delito menor debe buscar la “filiación” o “protección” de una de las “megabandas” o será más vulnerable dentro de prisión.

Los motines son pan de cada día en las cárceles ecuatorianas.

Los motines son pan de cada día en las cárceles ecuatorianas.

Presos armados

Debido a la corrupción flagrante es posible que los presos accedan a sofisticado armamento como “fusiles, metrallas, granadas. Son un campo de batalla con armamento del narcotráfico. Llegan desde Perú, la mayor parte” y logra financiarse con el narcotráfico y “la venta interna de droga”. Algunas bandas incluso ganarían cerca de “300.000 dólares semanales”, asegura Torres.

El rol del Estado

El autor de ‘Rehenes’ indica que actualmente “el enfoque es punitivo, policial y militar, y este es un fenómeno que requiere una visión mucho más transversal. No hay estrategia a largo plazo. Buscar el encierro para solucionar la conflictividad social es un esquema que nos lleva a esto de manera directa”. Además, las cárceles se convierten en verdaderas escuelas para los reclusos con menos experiencia “la persona que ingresa por 1, 2 o 5 meses también entra en un círculo vicioso del cual es muy difícil salir” y “se vuelven presas del sistema extorsivo y perverso”.

Los territorios en disputa

La lucha en los centros penitenciarios se traslada a “las calles en sicariatos, delitos violentos como hemos visto en Guayas, y eso nos expone a un escenario muy grave en seguridad ciudadana. Este año vamos a llegar a dos dígitos de muertes (violentas) por cada 100.000 habitantes, y el siguiente a 15. Es un problema que va mucho más allá (de las cárceles), que tiene ramificaciones” indica Torres que no ve una salida pronta para este problema que cada día crece más.

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