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Evo Morales: Perfil del Presidente boliviano y las inconsecuencias que lo definen

El actual Presidente de Bolivia va en su tercer mandato y piensa ir por el cuarto. ¿Cuánto ha cambiado? Especialistas bolivianos lo aclaran.
Perfil de Evo Morales

Evo Morales: el presidente de Bolivia que se encuentra en su tercer mandato

Evo Morales cambió. Llegó al poder con la imagen de ser un líder socialista y de inclusión; hoy, en cambio, parece no respetar la democracia ni a los indígenas, según la mirada de expertos bolivianos contactados para este artículo, quienes muestran las inconsecuencias y contradicciones que ha experimentado durante su vida política.

El 22 de enero del 2006 Evo Morales celebraba en La Paz el asumir como Presidente de Bolivia con el apoyo del partido Movimiento al Socialismo (MAS). Llegó al poder gracias al apoyo de diferentes sectores, principalmente de la comunidad indígena, de los más desposeídos, los agricultores cocaleros y cooperativas mineras. El analista político Carlos Borth explica a Guioteca desde La Paz que “la llegada de Evo al gobierno fue resultado de una inclusión de la sociedad que necesitaba Bolivia. Evo les dio ese espacio de participación”.

Perfil de Evo Morales antes de la presidencia

El perfil del Evo Morales sindicalista comenzó en 1981 cuando lo eligieron Secretario de Deportes en el sindicato de San Francisco, como lo describen varias de las biografías que se han publicado sobre él. Luego, su carrera política comenzó a ganar terreno, ya que posteriormente fue director de una de las seis federaciones sindicales que producían coca en la zona de Cochabambino, la Federación Especial del Trópico, según el medio boliviano. Más tarde, llegó a la Cámara de Diputados, donde fue colega de Carlos Borth. “Era de oposición, agresivo y defendía a los agricultores de la coca”, explica el experto.

Pero antes de que Evo Morales ocupara un lugar en el Parlamento y mientras estaba en la dirección de la Federación Especial del Trópico y era presidente del Consejo Andino de Productores de Coca, en 1994 movilizó a los cocaleros a La Paz para negociar con la Presidencia de Gonzalo Sánchez de Lozada. Esto, en el contexto de que aquel mandatario quería eliminar un 10% de las cosechas de coca del Chapare, la zona productora. Este plan de Sánchez de Lozada fue llamado “Nuevo Amanecer”, el cual estuvo apoyado por la DEA (Agencia Antidrogas estadounidense, por su sigla en inglés).

Luego de estos movimientos, Evo Morales potenció su carrera hasta convertirse en diputado, cargo al que llegó de la mano del partido comunista Izquierda Unida.

Ya para las elecciones del 2005, Evo Morales fue el candidato del partido MAS, donde se empleó un discurso que encantó a gran parte de la ciudadanía, y también porque esta misma estaba experimentando una decepción de los partidos de sistema neoliberal, según destaca el Instituto de investigación y de debate sobre la gobernanza. De esta manera, ganó con un 54% de los votos. En aquel momento, para la población boliviana, el perfil de Evo Morales y lo que él representada constituía una vía esperanzadora para un país cansado de privilegios y administraciones corruptas.

Perfil de Evo Morales

Evo Morales llegó al poder con el apoyo de indígenas, cocaleros y cooperativas mineras.

Contradicciones en el mandato de Evo Morales

Carlos Borth subraya que la inclusión que prometía Evo Morales a Bolivia dentro de su discurso tenía una contradicción vital. Explica que dentro de aquella comunidad indígena que lo apoyó para llegar al puesto más alto de Bolivia, existía un contenido de clase social oculto. Esta clase social sería la burguesía indígena aymara; agricultores que generaban altos montos de riqueza. Ahí comenzó a surgir la contradicción en el perfil de Evo Morales. “Cuando Evo llega al poder con el socialismo se pensaba que sería un presidente socialista como lo tuvo Cuba o Venezuela, pero llegó con indígenas de un status social alto”, precisa Borth. Esto se alejaba de su imagen como hombre inclusivo para los sectores más pobres de Bolivia.

Por otra parte, se generó otra paradoja dentro de su gobierno. El apoyo por los indígenas y las tierras de estos pareció esfumarse cuando, en agosto del 2017 Evo Morales promulgó la Ley 266, que describe que se elimina la norma que daba protección a territorios indígenas contra grandes proyectos de intervención en las zonas, como la construcción de carreteras.

El observador político boliviano Carlos Toranzo asegura desde Bolivia a este medio que Evo Morales “llegó como un hombre sencillo y líder socialista. Ahora es cada vez más criticado por no respetar la democracia ni a los indígenas”. Del mismo modo, Borth complementa que al momento de ser nombrado presidente, Evo Morales cambió de tono y tomó una actitud descortés, más agresiva, la cual se ha mantenido.

La expresión de Toranzo de “no respetar la democracia” se puede entender a través de que la Constitución de Bolivia establece que un Presidente no puede ser reelecto por más de dos periodos consecutivos. Además, a pesar de que perdió el referendo de 2016 donde la mayoría de los ciudadanos votaron a favor de que Morales no se presente para un cuarto mandato en el 2019, el Tribunal Constitucional Plurinacional publicó un fallo en el que se favorece las intenciones del presidente, como ha publicado profusamente la prensa local e internacional.

Pero Evo Morales persiste en no dejar el poder, mientras otros observadores locales le critican que la demanda presentada contra Chile en La Haya es solo parte de un show político que instrumentaliza una demanda muy ansiada por los bolivianos.

Esto no parece complicar demasiado al otrora humilde e inclusivo Presidente boliviano, quien asegura, a pesar de todas las resistencias internas que los grupos democráticos de su país le presentan, que la “Revolución Democrática y Cultural sigue”. Una contradicción más, de las muchas que han marcado su carrera política y que hoy lo tienen enfrentado a una nueva disyuntiva que marcará el futuro de su país.

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