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Jorge Ormeño: “La UC ha sido muy inteligente en la contratación de sus refuerzos”

En conversación con Guioteca, el ex volante destacó el trabajo realizado por Mario Salas, proyectó la temporada 2017 y recordó sus años como futbolista de La Franja.

Guía de: La UC

Jorge Ormeño sólo jugó en dos clubes del fútbol chileno: Wanderers y Universidad Católica, transformándose en un ídolo tanto en Valparaíso como en San Carlos de Apoquindo. Tras ser campeón con los ‘Caturros’ en 2001, el ‘Chino’ consiguió tres títulos con Los Cruzados, levantando los trofeos del Clausura 2005, Copa Bicentenario 2010 y Copa Chile 2011.

Ya alejado de las canchas como futbolista, el ex volante se dio el tiempo y conversó de todo con Guioteca: sus recuerdos como futbolista de La Franja, los títulos ganados y las finales perdidas y el presente de la Católica con Mario Salas a la cabeza del grupo.

Llegaste el 2004 al club, ¿cómo se gestó tu fichaje?

“Fue todo muy rápido, por un tema de ambición personal yo quería salir de Wanderers. Mi ciclo ya se había cumplido, siendo campeón y jugando la Copa Libertadores. Ellos dejaron pasar una oferta del extranjero y me tuve que quedar un par de años más hasta que apareció la UC. En esos años, era el club más sólido desde lo económico, Colo Colo y la ‘U’ estaban con problemas y la oferta de la Católica fue lo mejor que me pudo pasar, a pesar de las dudas que existían en el plano deportivo por la pésima campaña con Óscar Garré. Afortunadamente llegaron buenos jugadores y se armó un buen plantel con Jorge Pellicer”.

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Jorge Ormeño fue clave en las grandes campañas realizadas en 2004 y 2005.

¿Cómo manejaron las dos eliminaciones en semifinales antes de ser campeones en el Clausura 2005?

“El favoritismo no nos pesaba, fuimos dominadores de esos campeonatos de principio a fin en las fases regulares y lamentablemente nos tocó caer dos veces con Unión Española. En los playoffs pasaba cualquier cosa, el que había sido primero tenía que demostrar su buen rendimiento y a otros equipos se les daba segundas oportunidades, como si cayeran del cielo. Fueron dos caídas muy duras, hicimos partidos muy buenos y en los penales pasaron ellos. Para el Clausura se nos fueron hartos jugadores, pero se armó una columna vertebral muy sólida que jugó prácticamente todas las fechas y logrando un título que fue merecido. Para mí, es el mejor campeón que ha existido en los torneos cortos”.

Ese semestre tuvieron el récord del ‘Tati’, terminaron invictos la fase regular y llegaron a semifinales en la Sudamericana…

“Fue todo muy bueno, fuimos botando marcas a medida que pasaban los partidos. Estuvimos mucho tiempo sin perder en San Carlos y el equipo cada día se hacía más fuerte. Nunca pensamos en priorizar uno de los dos campeonatos en ese semestre, queríamos ganar el Torneo Nacional y la Copa Sudamericana. Estábamos muy bien preparados, jugábamos de memoria y el rendimiento futbolístico nunca bajó. Teníamos plena seguridad en lo que hacíamos, niveles individuales muy altos en todas las líneas y una estructura de juego que nos permitía hacer buenos partidos”.

Cuando se van a los penales en la final con Universidad de Chile, ¿pensaste que se les podía escapar?

“Los antecedentes previos nos pusieron una presión extra, y los medios siempre salen a recalcar las cosas malas de la UC en este tipo de situaciones. Fue un partido raro porque se vieron favorecidos por un cobro arbitral que nos quitó el campeonato de forma invicta, pero la convicción siempre estaba porque éramos un muy buen equipo. Existía cierto nerviosismo pero también mucha seguridad y eso se notó con los pateadores. Ellos tenían claro que no se nos podía escapar el título nuevamente y todos convirtieron de forma muy certera”.

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La alegría cruzada tras vencer en penales a la ‘U’ en la final del Clausura 2005.

¿Qué crees que fue lo mejor que tuvo ese plantel?

“Había jugadores maduros y con buenos antecedentes personales. Llegamos futbolistas con roce y experiencia, con respaldo para llegar a un club importante como la Católica. De ese grupo muy pocos no rindieron, el cuerpo técnico sacó lo mejor de nosotros. Trabajaban de muy buena forma y siempre nos hicieron sentir cómodos, independiente de si eras formado en la UC o venías de afuera. Lo único que nos faltó fue ganar más títulos”.

¿De qué manera sientes que afectó la eliminación en la Libertadores 2006 para que ese año terminara con la salida de Jorge Pellicer?

“Ahí se marca el fin de un ciclo, porque a fines del 2006 se van muchos jugadores y el cuerpo técnico. Los resultados influyeron porque no pudimos repetir lo de los años anteriores, pero creo yo que la razón principal fue falta de ambición. Si lo comparo con la actualidad, en esa época casi nunca abrieron la billetera y llegaron muy pocos refuerzos que venían de equipos menores. Faltó invertir y en las temporadas que vinieron sobrevivimos a cambios de entrenadores y jugadores que sin tener merecimientos llegaban igual. Los que nos quedamos tratamos de hacer lo mejor posible”.

Después vinieron años irregulares con distintos técnicos…

“El único semestre donde realmente se invirtió fue con el ‘Chemo’ del Solar, porque llegaron Esteban Fuertes y Hugo Morales, jugadores de peso que ayudaron al club. Terminamos segundos, a un punto de Colo Colo, y con eso quedaron conformes los dirigentes. Se va Del Solar y volvimos a caer en lo mismo, se perdió la ambición. Igual logramos cumplir objetivos importantes, como jugar la Libertadores y la Sudamericana, pese a que esos planteles no estaban bien conformados. Lo mínimo para un club grande es jugar torneos internacionales y nosotros lo logramos”.

A principios del 2009 llega Marco Antonio Figueroa, ¿cómo recuerdas ese proceso?

“Es bastante meritorio lo que hizo el ‘Fantasma’, nos devolvió el nivel que teníamos con Pellicer y Del Solar. Fue un técnico ambicioso y eso era lo que nos faltaba. Llegó a la final con un grupo que tenía muy pocos jugadores de renombre y que no estaba acostumbrado a esas instancias. Tuvimos dos semestres buenos a los que les faltó el título nada más”.

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Marco Antonio Figueroa estuvo cerca de ser campeón como DT de la Católica.

¿Qué sientes que falló en esa final ante Colo Colo?

“La perdimos por secretaría, poniéndolo de algún modo. No defendimos jugar la vuelta en San Carlos, donde nos hicimos muy fuertes y prácticamente no perdimos. Lamentablemente en las definiciones nos sacaban de nuestro estadio, accedimos muy fácil a jugar en Santa Laura. Ese equipo hizo todo para ser campeón y nos quedamos a un paso. Lo bueno de hoy en día es que se está respetando jugar las finales y los partidos importantes en San Carlos, eso a nosotros nos hubiera ayudado mucho”.

¿Les sorprendió el despido de Figueroa a mediados del 2010?

“Fue un cambio muy brusco, principalmente porque la campaña que estábamos haciendo no era mala. Con los altibajos que te genera tener al ‘Fantasma’, por lo declara y la forma en que vive el fútbol, los respetábamos como entrenador y veníamos obteniendo buenos resultados con él.  Su salida fue en el momento menos oportuno porque nos habíamos logrado acercar a los punteros, como jugadores tuvimos que asumirla y seguir trabajando con otro cuerpo técnico”.

¿Cómo fue la adaptación a Juan Antonio Pizzi?

“De menos a más, nos fuimos conociendo en el camino. Es un tipo mucho más tranquilo que Marco Antonio, con mucha paciencia y trabajaba de muy buena manera, con un preparador físico que nos sacaba el jugo. Al principio hubo mucha rotación de jugadores, pero con el correr de las fechas encontró su equipo ideal, le apuntó a los refuerzos gracias a que el club abrió la billetera y logramos ser campeones. Fue muy importante la llegada de Pratto, el ‘Pajaro’ Gutiérrez, Eluchans, Arruabarrena, entre otros, para fortalecer al grupo”.

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Juan Antonio Pizzi fue el entrenador en la décima estrella de Los Cruzados.

¿Cómo definirías lo que fue el título logrado en 2010?

“Ese es el tipo de campeonato que uno más respeta porque se premia la regularidad durante todo un año, fue uno de los mejores que hemos jugado. En un minuto lo tuvimos muy cuesta arriba, pero el equipo nunca bajo los brazos y siguió machacando hasta que se consiguió. Uno lo disfrutó el doble por todo lo que costó y nos sirvió para tomar un segundo aire, a mí me ayudó a subir mi rendimiento. Nos dio vida nuevamente a los que llevábamos un tiempo largo en el club”.

Agarraron vuelo el 2011, ganando la fase regular y alcanzando los cuartos en la Libertadores. ¿Cuánto sientes que afectó la eliminación con Peñarol?

“Mucho, como grupo sentíamos que esa Libertadores la podíamos ganar. En lo personal yo siempre lo sentí así porque se nos estaba dando todo, le habíamos ganado a Vélez en Argentina, a Caracas en Venezuela y vencimos a Gremio en los dos partidos de los octavos de final. Nos tocaron rivales muy fuertes y los superamos con claridad, porque el equipo se paraba de igual a igual con cualquiera. Peñarol hizo muy poco para avanzar, fuimos mejores en ambos partidos y errores individuales nos privaron del sueño.”

En el Apertura se logra llegar a la final, que termina en derrota con la ‘U’…

“Fue mi peor momento en el club y en el fútbol, junto al torneo que perdimos con Wanderers a fines del 2014. Fue un balde de agua fría que perdimos por no estar concentrados en cada detalle. Dimos pie para que se hablara más de la cuenta y son cosas que hasta el día de hoy rondan en tu cabeza. Hubiéramos logrado algo histórico y lo dejamos escapar”.

Hablas de la concentración en los detalles, ¿manejaron mal la confianza que tenían por haber ganado el partido de ida?

“Es muy difícil de definir lo que pasó. Hasta la actualidad tengo remordimientos porque, desde lo personal, yo me sé comportar en las finales y partidos importantes. Siempre estoy concentrado y respetando a los rivales. Esa vez nos relajamos ante un rival que siempre se sintió cómodo en el Nacional y que ahí casi nunca perdió. Lo que más duele es que nadie esperaba una goleada, dimos muchas facilidades para que nos hicieran goles y terminamos con dos expulsados. El equipo estaba en otra, nunca hubo comunicación y concentración en los detalles. Yo también lamenté que, por decisiones técnicas, jugadores experimentados quedaran afuera, pero hubo que aceptarlo. Manejamos muy mal la situación y se habló por mucho tiempo del famoso cotillón”.

Después de esa final se va Pizzi. ¿Cómo lograron levantarse como grupo?

“Fue muy duro, una gran prueba para todos porque veníamos de una vergüenza deportiva. Fue un golpe al orgullo y había que empezar de cero. Todo era distinto, con un nuevo cuerpo técnico y no nos quedó otra que dar vuelta la página. Sabíamos que iban a existir muchos comentarios en contra, pero el deporte es así. Siempre hay que competir para ser el mejor y en eso nos enfocamos. El título en la Copa Chile nos ayudó a sacar ese trago amargo que significó el semestre anterior”.

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Mario Lepe levantó la Copa Chile 2011 como técnico de los estudiantiles.

¿Cómo era la relación con Mario Lepe? Su salida tampoco fue muy grata…

“Con altos y bajos como con todos los entrenadores, pero siempre en un marco de respeto. Ese semestre la dirigencia se la jugó por un entrenador de la casa y que conocía a los jugadores que venían emergiendo, como Felipe Gutiérrez, el ‘Nico’ Castillo, Enzo Andía, etc. El mensaje fue súper claro y era apostar por los más chicos, con un presupuesto limitado, por eso no puede comparar con un proceso donde hay muchos recursos. No éramos un equipo extraordinario pero tampoco tan malo, avanzamos un par de fases en la Sudamericana y llegamos a las semifinales en el Clausura. Después los resultados no fueron los esperados y hubo que cambiar de técnico”.

Pasando a la actualidad, ¿qué te ha parecido el trabajo de Mario Salas y la dirigencia?

“Extraordinario. La UC ha sido muy inteligente en la contratación de sus refuerzos. Hay mucha calidad en el plantel y no puede llegar cualquiera, han traído pocos jugadores pero que han sido un aporte real a lo que buscan como grupo. Cuando fui a la presentación de la camiseta, a principios de 2016, yo dije que Mario necesitaba un título. No le estaban aguantando ninguna y todo era muy criticado. Él trabaja muy bien y había que respaldarlo con una copa. Fue clave luchar hasta el final, pese a que fue muy sufrido y dramático por la derrota de O’Higgins. Ya en el segundo semestre lo ganan con todo merecimiento”.

Viéndolo desde afuera, ¿cómo proyectas lo que puede ser esta temporada?

“Les tengo fe pero hay que ir paso a paso. La UC puede conseguir el tricampeonato y recuperar el reconocimiento internacional que ha perdido en los últimos años. Desde el 2011 no hace una campaña acorde a un club grande en la Libertadores. Hay que ir pasando etapas y hacerse fuertes en el camino. El Torneo Nacional también es difícil, pero hay que aprovechar el envión del año pasado, que la ‘U está en un proceso nuevo y Colo Colo va de a poco con Guede”.

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El ex volante confía en que La Franja vuelva a tener un semestre exitoso.

En los ocho años que estuviste en el club, te tocó jugar con muchos jóvenes de la casa. ¿Qué te ha parecido el nivel de los juveniles?

“No me sorprende porque la Católica siempre ha tenido futbolistas capacitados para estar en el primer equipo. Es su gran cualidad y lo demuestran año a año. La formación que se les da los ayuda en su crecimiento y les permite desarrollar buenas carreras tanto en Chile como afuera, y uno lo ve reflejado en los jugadores que integran la base de la Selección. Hoy el equipo está sólido y van a tener que ser pacientes con sus oportunidades, por ejemplo Carreño que tiene en su puesto a un buen volante como Kalinski. Lo mismo Lobos o Manzano con César Fuentes. Tienen una buena base y en cualquier minuto pueden aportar a lo que Salas quiera”.

¿A qué se dedica Jorge Ormeño hoy en día?

“Estoy estudiando para ser entrenador, ya cumplí mi primer año. Toda esa experiencia la estoy volcando en mi complejo deportivo y en armar una escuela de fútbol para chicos con riesgo social que sean talentosos. Estoy tratando de armar un nexo para enviar niños a las inferiores de distintos clubes, generalmente entre los 14 y los 17 años. Ya ganamos un torneo en Viña y sigo buscando interesados en mi proyecto para formar talento joven”.

¿Qué significó la UC para tu carrera?

“Yo siempre voy a estar ligado a Universidad Católica. Me recibieron de muy buena manera y me transformaron en un profesional completo, valorando mi forma de ser y jugar. Acá en Chile siempre han existido complicaciones con los sueldos y la UC es una excepción a esos problemas. Uno se dedica a jugar y a querer a la institución, me gané el cariño de todos gracias a mi sacrificio y esfuerzo. Me preocupo de ver los partidos y de seguir cómo les está yendo, porque uno nunca sabe si terminando el curso termino trabajando en el club. Hay que estar preparado por si el día de mañana me toca volver. A mí me mueven Wanderers y la Católica y eso todos lo saben”.

 

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