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La UC, campeón con marca registrada

Después de 23 años la UC logró campeonar un torneo largo, después de 5 años se volvió a dar una vuelta olímpica, para esto se tuvo que recurrir a las bases de nuestro fútbol, a la identidad y se logró una convicción que permitió el título.

El domingo 5 de diciembre se vivió una verdadera fiesta en San Carlos de Apoquindo, una fiesta que empezó apenas a los 3 minutos de juego y que selló un campeonato inolvidable para todos los cruzados. Ese gol tempranero sirvió para expulsar todos los fantasmas del estadio, los fantasmas de finales perdidas, de partidos decisivos que no se definieron a nuestro favor, para callar todas las bocas que no quieren ver a la UC campeón y para que los periódicos sensacionalistas buscaran en la farándula y no en el fútbol local la portada del día lunes.

UC

Foto: El Mercurio

Como manda la tradición, el capitán Milovan Mirosevic fue quien recibió la Copa.

La UC saltó a la cancha llena de convicción en lo que hace, en lo que busca, en su forma de llegar al triunfo y lo hizo más segura de sí misma que nunca, eso sí, ante un rival que prácticamente ya no pertenecía a la división de honor de nuestro fútbol. No obstante, este sello no se encontró con facilidad, se navegó muchas veces por aguas turbias que hacían presagiar malos augurios para el final de este torneo e incluso se pidió la cabeza de quien ahora es artífice de este gran logro.

Hace 7 fechas, la UC caía en pedreros por 3-0 al inicio del segundo tiempo, en pocos minutos y con algunos cambios ese marcador pasó a 3-2 y se sintió en el ambiente que la Católica reaccionó tarde y que le faltó partido para empatarlo e incluso ganarlo, porque en el trámite del partido fue siempre superior, salvo en los arcos que es donde se ganan los encuentros. Pero el equipo jamás bajó los brazos y luego de aquel partido se hablaron las cosas, se hicieron cambios importantes de nombres, algunos obligados (como la sanción de David Henríquez) y otros por rendimiento. Y el equipo se juramentó ganar los 7 partidos restantes.

Se volvió a las bases de la UC, con la mayoría de jugadores formados en casa se enfrentó lo que quedaba de campeonato (Garcés, Toselli, Martinez, Silva, Mirosevic, F.Gutierrez, R.Gutierrez) más algunos que llevan varios años identificándose con la franja azul en el pecho (Ormeño, M.González, Valenzuela, Botinelli) y la inclusión de jugadores “nuevos” como Meneses, Pratto y Eluchans (que resultó ser decisivo) se armó un grupo compacto y sólido que permitió el título.

UC

Foto: El Mercurio

La final se jugó con San Carlos de Apoquindo repleto de hinchas apoyando al equipo.

Tarea difícil

Pero la tarea no sería sencilla, luego de caer en el Monumental, la UC fue a Chillán y volvió con una goleada. Ese triunfo debía ser ratificado frente a su gente en San Carlos cuando se recibía a La Serena y quizás fue ahí el momento más caliente y más díficil de este equipo. La UC ganaba, pero se iba entre pifias, la gente, pese a la victoria se agolpaba en la puerta del camarín para exigir la destitución de Pizzi porque después de una infantil expulsión, decidió hacer un cambio “defensivo” cuando se ganaba cómodamente en el trámite.

Analizándolo más tranquilo uno entiende al DT, que prefirió “asegurar” el resultado para ganar en convicción y confianza. Pero la gente quería espectáculo y lo exigía, quería ver a una católica arrolladora, que se pareciera más a la que nos ha llevado a triunfos y grandes campañas. Esa Católica aparecería después, después de estar seguro de lo que hacía, después de enamorarse de su propio fútbol y después de saltar barreras y momentos complicados como en el clásico frente a la U o el histórico triunfo en Calama.

No se puede olvidar a grandes nombres en el año como J.J. Morales, o Damián Díaz que, por ejemplo, dieron vuelta en 5 minutos un partido en Valparaíso. Ellos también son parte de este logro, así como Marco Antonio Figueroa que luchó por tener más refuerzos al punto de perder su trabajo por no querer entrenar si estos no llegaban.

Fernando Meneses

Foto: El Mercurio

Meneses cerró un buen año para él, en que fue convocado por Bielsa a la selección, abriendo el camino del triunfo para la UC.

La Católica con su fútbol, con su gente, con sus propios jugadores le hizo una diferencia de 10 puntos al equipo con mayor inversión del fútbol nacional, al más ganador y al plantel más caro de la historia del fútbol chileno, en tan sólo 7 partidos. Con humildad, con amor propio, con su marca registrada, selló con una goleada y espectáculo un Bicentenario lleno de eventos emotivos.

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