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Sergio Vásquez, histórico jugador de la UC: Se nota que los jugadores tienen confianza en Salas

En conversación con Guioteca, el ex central cruzado abordó el momento del actual plantel, recordó sus campañas en el club y remarcó la importancia que tuvo la UC en su carrera.

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Sergio Fabián Vásquez es uno de los futbolistas extranjeros que más se identificó con Universidad Católica. El ex central argentino, que estuvo entre 1993 y 1996 en Los Cruzados, llegó a la final de la Copa Libertadores en su primer año y obtuvo los títulos de la Copa Interamericana 1994 y Copa Chile 1995.

El formado en Ferrocarril Oeste sigue a La Franja desde su país y, en conversación con Guioteca, analizó el bicampeonato conseguido la temporada pasada, habló sobre las opciones de pelear el torneo continental, recordó sus campañas en el club y remarcó qué tan importante fue la UC en su trayectoria futbolística.

¿Cómo se da tu llegada al club?

“Yo estaba en Rosario Central y Alfonso Sweet habló personalmente conmigo. Él era el presidente y me dijo que iba a armar un proyecto pensando en hacer una buena Copa Libertadores y en pelear el Torneo Nacional. Eso me entusiasmó mucho y llegué contento a Chile. Se formó un equipo muy lindo y eso me motivó a hacerme hincha de la UC”.

¿Cómo se fue dando tu relación con Ignacio Prieto, el técnico en ese momento?

“Nunca tuve ningún problema con él. Siempre fue muy buena, como con todo el grupo. Me explicó lo que quería de mí como jugador y persona, lo mismo hizo con el resto del plantel. Nos faltó el último eslabón que fue la serie contra San Pablo, pero haber llegado a la final sin duda fue meritorio”.

¿En qué minuto se fueron dando cuenta de que podían llegar lejos en ese campeonato?

“A medida que pasaban los partidos nos fuimos sintiendo cada vez mejor. De local nos hicimos muy fuertes y eso nos motivó a enfrentar de igual forma los partidos como visita. Le ganamos a San José 5-2 en Oruro, en altura. No era muy lógico obtener un resultado. Después de la llave con Barcelona de Guayaquil, tras vencer en los dos partidos y jugando con el calor allá en Ecuador, nos convencimos de que el título podía ser nuestro”.

A Barcelona le hiciste uno de los goles más recordados de esa Libertadores…

“Yo siempre fui un tipo de tenerme mucha confianza. Habían dado tres minutos de descuento, Barrera estaba preparado para tirar el centro y me dijo que fuera al área a cabecear. Le pregunté al árbitro cuánto faltaba y me dijo que apenas la pelota saliera en el tiro libre, se terminaba. Me tuve fe, le pegué al arco y afortunadamente entró en el ángulo. Fue muy importante ir con dos goles de ventaja a Guayaquil”.

¿Qué sientes que pasó en esa final? Ningún equipo les había sacado tanta diferencia…

“De todo un poco, a decir verdad. Nos tocó enfrentar al mejor San Pablo de la historia y tuvimos mala suerte, porque aguantamos bien los primeros 30′ hasta el autogol. Después se nos vinieron encima y fue muy difícil jugar como queríamos. Tenían un técnico que les sacó gran rendimiento y un grupo que jugaba prácticamente de memoria, con futbolistas muy talentosos y de jerarquía”.

¿Qué recuerdos tienes de la revancha en el estadio Nacional?

“Hicimos un muy buen primer tiempo y nos ilusionamos porque rápidamente sacamos dos goles de ventaja. Salimos desde el primer minuto pensando que lo dábamos vuelta. Si la pelota de Luis Pérez entra, esa última jugada de los primeros 45′, estoy convencido que ganábamos la Copa. Lamentablemente no nos alcanzó el tiempo, nos bajó la desesperación y mostramos poco fútbol”.

Pasando al ’94, ¿es de los mejores equipos que te ha tocado conformar?

“Sí, teníamos un equipazo. Salíamos a jugar de igual a igual en cualquier lado sin importar quién fuera el rival. Cuando uno logra eso, se forman planteles muy unidos y donde cada uno confía en el otro. Había mucha calidad en todos los sectores de la cancha”.

¿Fue muy fuerte el cambio de Ignacio Prieto a Manuel Pellegrini?

“La verdad no, sí fueron entrenadores muy distintos. Los dos son grandes técnicos y cada uno aportó con lo suyo en el club. Ambos respetaron el querer jugar bien, el tener una forma clara de juego y eso para los jugadores fue muy importante”.

Mucho se ha hablado de la influencia de los árbitros en esa temporada. ¿Qué crees que les faltó desde lo futbolístico para poder ser campeones?

“Nos preocupamos mucho de cuidar la ventaja que teníamos y dejamos de lado la forma de jugar que habíamos mostrado durante todo el campeonato. En las últimas cinco fechas, no se vio la UC que la gente estaba acostumbrada. Aún así, el título de la ‘U’ fue mentiroso por lo que pasó con Cobresal. Todos sabemos, hasta el día de hoy, que no fue penal”.

El tanto que marcas en el Clásico Universitario de la primera rueda, ¿es de los más importantes en tu vida?

“Sin duda, lo tengo allá arriba como uno de los momentos más inolvidables que viví. Marcó mucho por todo lo que significó ese triunfo y de la forma en que se dio, con dos jugadores menos. Después no se pudo refrendar con el campeonato y eso nos dolió a todos”.

Pese a lo que pasó en el Torneo Nacional, sí lograron ganar la Interamericana…

“Fue muy importante ese título, nos costó mucho contra el Saprissa. En el partido en Costa Rica nunca nos sentimos cómodos. El calor afectó y la cancha era muy mala. Perdimos 3-1 y el gol fue mío. En la vuelta íbamos arriba 2-1 y el ‘Beto’ Acosta había sido expulsado. Me fui a jugar arriba y tuve la suerte de bajarle la pelota a Juvenal para que hiciera el gol, y afortunadamente lo terminamos de dar vuelta en el alargue”.

¿Cómo era el ‘Mumo’ Tupper?

“Un genio total. Fue una gran persona y un mejor amigo para mí. Un futbolista con muchas condiciones que mereció más en su carrera”.

Me imagino la emoción cuando le dedicaron la Copa Chile del ’95…

“Todo fue muy emocionante. Necesitábamos ganar ese torneo y lo logramos. No tengo palabras para describir lo que fue ese momento”.

¿Por qué dejaste la UC un año después?

“Manuel no me tuvo en sus planes y me tuve que ir. Ahora, mi relación con él no terminó mal. Siempre hablamos de frente y nunca tuvimos problemas. Sí me peleé con algunos dirigentes y eso provocó mi partida”.

Pasando a la actualidad, ¿cómo viviste el bicampeonato del 2016?

“Miré muchos partidos por televisión y me puso muy contento. El primer campeonato fue muy apasionante porque se definió faltando pocos minutos y sin tener la primer opción. El segundo fue con más claridad, se notó la diferencia entre la UC y el resto”.

¿Qué te ha parecido la evolución de Mario Salas como entrenador?

“Es poco lo que se puede decir porque uno no vive la interna. Ahora, por lo que uno lee y ha visto en los partidos, se nota que los jugadores tienen confianza en su trabajo. Los que llegaron el semestre anterior, como Kalinski, Noir y Buonanotte se integraron muy bien al grupo y eso siempre facilita las cosas”.

¿Ves opciones de llegar lejos en la Libertadores?

“Ojala así sea, sería muy lindo el título. Todos esperamos que algún día estemos levantando esa copa”.

¿Qué significa la Católica para ti?

“Lo dije siempre, es mi segunda casa. Fueron años muy lindos con muchos recuerdos positivos. Mi hijo también lleva a la UC en el corazón. Pasé los mejores momentos de mi carrera y siempre me hicieron sentir muy querido. Pasaron cosas muy fuertes y es el club más importante en el que jugué”.

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