¿Está naciendo un nuevo subgénero de ciencia ficción?

Clásicos de la literatura universal reinventados, figuras de la historia del siglo XIX convertidas en héroes de acción y alguna cuota de humor, parecen ser los ingredientes.

Guía de: Literatura Fantástica

Todo comenzó con “Orgullo y prejuicio y zombis”, una novela que utilizaba como base el clásico de Jane Austen, pero reescrito teniendo como telón de fondo una plaga de zombies en Gran Bretaña. Para muchos fue una bofetada literaria y una afrenta tanto a la memoria como al legado de la insigne escritora. Otros lo consideraron una “humorada” y simplemente no le dieron mayor importancia.

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Foto: Umbriel

Romance clásico combinado con tentáculos.

El punto es que esa novela escrita por Seth Grahame-Smith —quien pudorosamente comparte el crédito de su obra con Austen—, marca el inicio de una insólita corriente literaria que actualmente combina toques de ciencia ficción y terror con historia del siglo XIX, sin olvidar referencias cinematográficas de la cultura pop.

De hecho, el éxito de esta particular novela generó una precuela: “Pride and Prejudice and Zombies: Dawn of the Dreadfuls”, escrita por Steve Hockensmith. En ella explora la juventud y el entrenamiento de Elizabeth Bennet, heroína de “Orgullo y prejuicio y zombis”, cuyas negociaciones para dar el salto al cine se encuentran bastante avanzadas, una señal de que este mini subgénero fantástico está llamando la atención.

Lo que está claro es que fue sólo el comienzo, porque siguiendo los pasos de Grahame-Smith y su polémica “Orgullo y prejuicio y zombis”, el estadounidense Ben H. Winters tomó otra novela de Jane Austen, “Sentido y sensibilidad”, y la intervino. De esta forma nació “Sentido y sensibilidad y monstruos marinos”, que combina el romance de las hermanas Elinor y Marianne Dashwoods —en su más clásica definición— con la presencia de gigantescas langostas, pulpos voraces, serpientes marinas de dos cabezas, y oficiales británicos que son mitad hombre y mitad monstruo.

Android Karenina

Foto: Quirk Books

Robots y androides en medio de una revolución en el siglo XIX.

Winters, entusiasmado con la experiencia, decidió aventurarse en las “tierras literarias” de León Tolstoy, publicando hace algunos meses “Android Karenina”. Como es obvio, la famosa historia de amor prohibido entre Vronsky y Anna Karina es la materia prima para crear un universo “steampunk”, poblado de robots y cyborgs que protagonizan una revolución en pleno siglo XIX. Una “vuelta de tuerca” que seguramente no sería del gusto de Tolstoy.

Las cosas no quedan ahí. Seth Grahame-Smith publicó este año “Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros”, libro que tiene como protagonista al 16º. Presidente de Estados Unidos, que más allá de su dimensión política, oculta una faceta mucho más inesperada: la de cazador de vampiros. Todo debido a que su madre fue asesinada por un no-muerto, lo que impulsará a Lincoln a erradicar a estas criaturas, primero con su inseparable hacha, y luego a través de su cruzada por acabar con la esclavitud. Es que después de todo, la Guerra Civil tendrá como objetivo acabar con la oscura alianza entre los vampiros y los dueños de plantaciones en el sur.

A.E. Morat recogió el mismo guante que Grahame-Smith y también se aventuró con una figura histórica de peso del siglo XIX, pero al otro lado del Atlántico. “Reina Victoria: Cazadora de Demonios” narra la historia de la joven reina que llegó al trono del Imperio Británico en 1837 con apenas 18 años. Pero con una importante salvedad: debe librar al mundo de una poderosa amenaza sobrenatural.

Reina Victoria: Cazadora de Demonios.

Foto: HarperCollins

El "lado B" de la reina más poderosa del Imperio Británico.

Para ello comenzará un duro entrenamiento a manos de Maggie Brown, algo así como la protectora/guía de la joven reina, que paulatinamente irá aumentando su destreza para decapitar demonios (cualquier semejanza con Buffy es mera coincidencia). Sin embargo, su peor amenaza vendrá de su mayor pretendiente, el príncipe alemán Alberto, que en realidad sólo busca engendrar con ella un demonio que llegue al trono.

A.E. Morat, seudónimo del novelista inglés Andrew Holmes, ya está trabajando en su próxima novela, cuyo título lo dice todo: “Enrique VIII: Hombre Lobo”.

En Estados Unidos muchos ya buscan un nombre para esta tendencia o corriente. Algunos la llaman mushup, en directa alusión a la música. O fix-up, término que alude a la idea de construir una novela a partir de breves narraciones que pueden estar o no relacionadas, y que el escritor canadiense Alfred Elton van Vogt aplicó en la ciencia ficción.

En castellano bien podría llamarse pastiche. Y la sola idea de ponerlo en práctica en estas latitudes resulta más que provocativa. Basta imaginar títulos como “Inés de Suárez: Destructora de Imbunches”, “Martín Rivas y la invasión alienígena” o “Diego Portales: Viajero del tiempo”.

Otra prueba inequívoca de cómo los límites clásicos de géneros como la ciencia ficción, el terror y la fantasía épica están cada día más desdibujados. Hoy las tramas híbridas se imponen.

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