“El final del desastre”: Una nueva batalla contra los zombis

Aunque se dice que segundas partes nunca han sido buenas, la secuela de “El reino de los zombis” no desmerece en nada a la primera entrega. Una novela imperdible para los seguidores de los muertos vivientes.

Guía de: Literatura Fantástica

“Los fieles feligreses se negaron a incapacitar debidamente los cuerpos de los muertos, por considerarlo una ofensa a la ‘voluntad divina’, otros creían que, en cierta forma, sus familiares o amigos resucitados seguían siendo los mismos, aunque no había nada más lejos de la realidad. En gran medida, esas masas de seres humanos equivocados habían provocado la ruina del género humano a una velocidad de vértigo. Sólo habían hecho falta dos meses para que el ochenta y cinco por ciento de la población mundial fuera aniquilada, y la mayor parte se había unido al creciente número de zombis”.

El final del desastre

Foto: La Factoría de Ideas-Océano

Si eres de los que no se pierden un ni un segundo de “The Walking Dead” y devoraste las páginas de “El reino de los zombis” de Len Barnhart (http://www.reignofthedead.com/index.htm), músico estadounidense devenido en escritor, entonces “El final del desastre” (La Factoría de Ideas-Océano), es para ti.

Aunque es la secuela del primer libro, se puede leer en forma independiente, porque queda bastante claro lo ocurrido en el volumen anterior. Y al igual que “El reino de los zombis”, esta segunda entrega es una historia coral plagada de muertos vivos que acechan a los pocos sobrevivientes.

“El final del desastre” comienza prácticamente un año después de donde acabó el primer libro, con dos grupos de humanos que han sobrevivido en verdaderas fortalezas que mantienen a raya a los zombis que todavía deambulan por Estados Unidos y el resto del mundo.

Unos se encuentran en la isla de Tangier, en las cercanías de Washington D.C. (o al menos, lo que queda de ella), desde donde periódicamente sobrevuelan en helicóptero los alrededores, buscando algún sobreviviente al apocalipsis zombi. Mientras tanto, otros se refugian en la base subterránea de siete niveles de Mount Weather. Allí, hace casi un año, Jim Workman alcanzó a recibir un breve mensaje: “Estamos en la isla de Tangier, situada frente a la costa de Virginia. ¿Hay alguien ahí?”. Pero problemas técnicos impidieron retomar el contacto. Y eso no deja vivir a Jim, quien decide abandonar la seguridad del refugio y llegar hasta la isla. Aunque tenga que recorrer 250 kilómetros, viajar solo y sobre todo, dejar atrás a la comunidad de sobrevivientes y a Amanda. ¿Logrará llegar a su destino? Atrévete a averiguarlo.

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