Ciencia ficción, fantasía y terror

En las últimas décadas hemos visto la aparición de un sinnúmero de libros cuyas tramas se ubican dentro del ámbito de la fantasía, el terror y la ciencia ficción. Y que además han tenido una estupenda recepción por parte de lectores de distintas edades alrededor de mundo.

Guía de: Literatura Fantástica

Imajica El Quinto Dominio

Foto: El Mercurio

Desde Stephen King hasta Anne Rice, el terror tiene millones de seguidores en todo el mundo.

La fantasía, la ciencia ficción y el terror son parte de la gran literatura de ficción, como los subgéneros policial, romántico o de espionaje. En ese contexto, ¿se pueden definir cada uno de ellos por separado? La respuesta es sí, teniendo claro que definir es muy parecido a seleccionar, y que eso inevitablemente suele dejar cosas fuera. Pero sin duda que vale la pena intentarlo.

La ciencia ficción —también llamada literatura de anticipación— es la manera más común de definir a un subgénero literario que en términos masivos suele tener su origen en Estados Unidos, a mediados del siglo XX (si bien se pueden encontrar ejemplos anteriores e incluso fuera de este país). Una forma de literatura cuyas bases están en el desarrollo de la ciencia, así como en el surgimiento de tecnologías que cambiaron la vida de la humanidad: la televisión, la bomba atómica y la exploración espacial, entre otras.

El terreno donde se mueve la ciencia ficción es muy amplio: viajes al espacio, contacto con alienígenas, viajes en el tiempo, realidades alternativas, catástrofes planetarias (desde un holocausto nuclear hasta el choque con un meteorito), mutantes, desarrollo de robots inteligentes, fusión entre hombres y máquinas (cyborgs), surgimiento de razas no humanas, etc.

En ese contexto podemos mencionar a Arthur C. Clarke (la saga de 2001: Odisea del Espacio), Kim Stanley Robinson (Trilogía de Marte Rojo, Marte Verde y Marte Azul), Vernor Vinge (“Al final del arco iris”), William Gibson (“Neuromante”), etc.

2010

Foto: El Mercurio

La saga de 2001 es uno de los más grandes clásicos de la ciencia ficción mundial.

Por su parte, hablar de literatura fantástica suele estar asociado a imágenes bastante familiares para la sociedad moderna: magia, hechiceros, guerreros de distinta clase (más cerca de la barbarie o del estereotipo épico/medieval) que pueden ser tanto hombres como mujeres, bestias míticas (muchas veces del tipo dragón), elementos sobrenaturales y ciertamente la búsqueda de un objeto de gran poder que ayuda a los protagonistas a cumplir con su misión (muy al estilo del Grial).

Aunque mucho de este subgénero se puede rastrear hasta los mitos griegos, romanos, celtas y germanos, en términos más contemporáneos remite a ejemplos como “El Señor de los Anillos”, de J. R. R. Tolkien; las “Crónicas de Narnia”, de C.S. Lewis; “Conan, el Bárbaro”, de Robert E. Howard; la saga de “Elric”, de Michael Moorcock o las novelas de “Terramar” de Ursula K. Le Guin .

Cabe mencionar que mucha de esta literatura se ha proyectado más allá de los libros, por ejemplo, en juegos de rol, de video y el cine.

El terror, por su parte, hoy responde a una amplia gama de personajes: desde los clásicos monstruos góticos hasta el asesino en serie. Pero en términos generales al hablar de terror los lectores piensan en vampiros, hombres lobo, monstruos artificiales (como “Frankenstein”), demonios de distinto tipo y origen, zombies, fantasmas, alienígenas que sólo existen para destruir, etc.

¿Nombres? Stephen King, Anne Rice, Ted Dekker y Clive Barker , por mencionar sólo algunos.

Lo interesante es que desde los años ’90 se ha registrado un fenómeno que tiene que ver precisamente con la disolución de los límites entre estos subgéneros. Es lo que se llama el “slipstream”.

El terror se ha mezclado con el romance, como en “Crepúsculo” y todos los títulos de vampiros juveniles que abundan hoy en las librerías. Lo mismo ocurre con la magia al mencionar sagas como las de Harry Potter y Percy Jackson.

Hoy más que nunca vemos una proliferación de títulos que se mueven indistintamente entre la fantasía y el terror o el terror y la ciencia ficción; incluso entre la ciencia ficción y la fantasía. Y lo más probable es que el fenómeno continúe, ante lo cual muchos se preguntan si no sería más fácil definir estos tres subgéneros simplemente como “literatura fantástica”, tomando prestado el nombre de uno de ellos para englobar al resto. Como suele ocurrir, no hay una respuesta definitiva, lo que hace que el tema quede abierto al debate.

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