“Donde los árboles cantan”: Romance y aventura para jóvenes

Una historia, muy bien escrita, sobre una doncella en apuros. Parece típico, pero Laura Gallego sorprende una vez más con giros y situaciones imprevisibles.

“Donde los árboles cantan” (Ediciones SM) es mi segunda experiencia con Laura Gallego, esta ultra prolífica escritora española de 34 años, cuyas obras son muy vendidas en el mundo y también en Chile, donde se pueden encontrar prácticamente todos sus libros.

En este caso, al igual que me pasó con “Memorias de Idhún” —el anterior trabajo de ella que leí—, este libro es mucho más de lo que parece al principio. Y de hecho, esa parece ser una característica relevante de la autora. Toma historias que a primera vista parecen convencionales y les da un giro original, que hace que al lector le sea muy difícil abandonar la lectura pese a las dudas iniciales.

Donde los arboles cantan

Foto: Ediciones SM

“Donde los árboles cantan” narra la historia de Viana de Rocagrís, hija única de un adinerado duque que vive en un mundo de ensueño, donde tiene todo lo que quiere y necesita, hasta que sus padres, familiares cercanos e incluso su prometido deben marchar a la guerra. Esto cambiará para siempre su destino, en el que deberá evolucionar para sobrevivir.

La historia, claro, suena absolutamente típica. Sin embargo, al pasar las páginas surge la habilidad de Gallego para transformar la clásica historia de la doncella en apuros en un viaje apasionante y mágico, pero para nada rebuscado. Viana simplemente evoluciona de forma realista, cometiendo errores, dejándose llevar por sentimientos absurdos, recibiendo la ayuda de las formas más terrenales posibles. Con esa simpleza, diría yo —enfocada en los lectores adolescentes—, este libro atrapa.

Asimismo, la autora no escatima detalles en los personajes secundarios. No importa si  éstos tienen una participación menor. Cuando aparecen, aportan y no sobran. Y lo hacen siempre en el momento preciso, cuando el lector los espera.

Tal como lo demostró en “Memorias de Idhún” o “Crónicas de la Torre”, esta escritora española se mueve con mucha comodidad en las aguas del romance. En “Donde los árboles cantan”, lo hace parte importante —incluso imprescindible— de la obra, sin que parezca excesivo, sin transformar el libro en una procesión de dudas amorosas, ni tampoco relatando situaciones burdas y rebuscadas, como ha pasado en algunos best sellers del género. Acá fluye a ritmo natural. No atosiga ni tampoco falta.

Es en esto donde Gallego da el giro más sorprendente de este libro, generando un romance muy particular —con un desenlace sorprendente— que a ratos, en el desarrollo de la trama, parece tabú y a ratos parece la realización de la libertad. Incluso, si no fuera por el largo de la historia, esta relación tiene algunos tintes de fábula e incluso alguna lección ecológica.

Claro, no todo puede ser perfecto. Durante toda la obra la autora menciona al Gran Bosque, un lugar misterioso donde nadie entra, que marca tanto la narración que se transforma en un personaje más. El problema es que este misterio no cumple, en absoluto, las expectativas del lector. De hecho, los capítulos en el bosque terminan siendo tan insatisfactorios que arruinan gran parte del buen sabor que estaba dejando el libro. Por suerte, el final es precioso y emocionante, arreglando en gran parte ese problema.

En resumen, un libro simple, pero muy bien escrito, muy recomendable para el lector más joven, en busca de romances y aventuras.

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