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La famosa autopsia de un extraterrestre que impactó en los ’90: Historia de una farsa

La filmación habría sido grabada en secreto por militares estadounidenses en julio de 1947.

Guía de: Los 90

El 5 de mayo de 1995 Ray Santilli, un desconocido productor y emprendedor relacionado con el mundo de los vídeos que vivía en Londres, presentó en el Museo de la capital británica una increíble filmación de 17 minutos que desató una inmediata controversia mundial: la supuesta autopsia de un auténtico extraterrestre.

Falsa autopsia extraterrestre Falsa autopsia extraterrestre

 

Según explicó Santilli a su audiencia, compuesta por representantes de algunos medios y ufólogos, la filmación habría sido grabada en secreto por militares estadounidenses poco después del supuesto impacto de una nave extraterrestre en Nuevo México en julio de 1947, en lo que se conoce como el incidente OVNI de Roswell.

Al poco tiempo de ser estrenado en Londres, el cortometraje fue vendido a cadenas de televisión internacionales y emitido con altos niveles de audiencia en más de 32 países. La cadena de televisión norteamericana Fox Broadcasting Company emitió la impactante filmación en los Estados Unidos el 28 de agosto de 1995 bajo el título “Alien Autopsy: Fact or Fiction (“Autopsia alienígena: Hecho o ficción”). La emisión del programa, por descontado, causó sensación, y hasta la famosa revista política “Time” aseguró que la filmación había generado un debate “con una intensidad no prodigada en ningún hogar desde la película de Abraham Zapruder” (La famosa película casera que contiene escenas del asesinato del presidente John Kennedy en Dallas, el 22 de noviembre de 1963).

Falsa autopsia extraterrestre

 

La misma cadena volvió a emitir el programa otras dos veces, con récords de audiencia. Sin embargo, por esa misma época algunos ufólogos y expertos en efectos especiales ya advertían que la filmación era “un fraude”, algo que Santilli negó categóricamente. Tuvo que pasar una década para que, en 1996, Santilli admitiera que su película era “parcialmente” genuina o real, es decir, era la reconstrucción de un presunto filme perdido que mostraba la autopsia real de un alienígena que él habría visto anteriormente, por lo que supuestamente unos pocos cuadros incrustados en su video provenían del original. Santilli aseguró así que su cortometraje sólo era una “restauración” (“restoration”) o reconstrucción de una autopsia real a un alienígena que él habría visto a comienzos de la década de 1990, filmación que casualmente se habría perdido para siempre.

Se devela la farsa

En el año 2009 la revista australiana “The Ufologist” publicó todos los detalles del fraude de la supuesta “autopsia extreterrestre”, en un reportaje escrito por el investigador británico Philip Mantle. Éste logró ubicar a un sujeto llamado Spyros Melaris, un mago y cinematógrafo que encabezó el grupo que falsificó todo el rodaje de la autopsia.

Falsa autopsia extraterrestre

 

Según relató el mismo Melaris, éste conoció a Ray Santilli en 1995 en un restaurante , ocasión en que éste le dijo que había conseguido comprar la filmación de un verdadero extraterrestre. Sin embargo, cuando vieron la cinta, ambos quedaron decepcionados, pues la cinta VHS era de pésima calidad. Para solucionar el entuerto, decidieron entonces reconstruir con sus propios medios la supuesta cinta original. Melaris contactó a su amigo y colega John Humphries, un escultor que trabajaba ocasionalmente para la televisión y el cine, para que esculpiera a un extraterrestre. Humphreys, posteriormente, crearía el cuerpo del famoso alienígena utilizando para el molde a su hijo de 10 años de edad. Unos amigos de Melaris – Greg Simmons y Gareth Watson –, en tanto, interpretaron en la filmación a los médicos encargados de hacer la autopsia.

La escultura de Humphreys, sin embargo, sufriría una contrariedad: una burbuja de aire en la gomaespuma empleada para crear su piel había dejado un hueco en la pierna. Para solucionar el inconveniente, los responsables decidieron usar una pata de cordero que habían comprado en una carnicería local para sanar el “desperfecto”. Y con un soplete, hicieron ligeras quemaduras a su alrededor. De ese modo, lograron que pareciera que el alienígena había sufrido una herida en su pierna durante el supuesto choque de su nave espacial.

Los creadores del cortometraje, en tanto, utilizaron los órganos internos de animales para crear las tripas del malogrado visitante del espacio, alterándolos con un bisturí y revistiéndolos de látex. “El cerebro del alienígena” -escribió Philip Mantle- “se hizo a base de tres cerebros de cordero y parte del cerebro de un cerdo, moldeado en gelatina”.

A más de 20 años del estreno del cortometraje de la supuesta autopsia del extraterrestre de Roswell, el episodio hoy es recordado con humor y ha pasado a constituir uno de los tantos hitos de la cultura popular de los años 90’.

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