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La historia de la selección chilena Sub-17 que hizo vibrar a todo un país en 1993

Un puñado de jóvenes futbolistas desató una auténtica fiebre futbolera y mediática en 1993 al obtener el tercer lugar en el Mundial sub 17.

Guía de: Los 90

En el lejano verano de 1993 la selección chilena de fútbol Sub-17, dirigida por el entrenador Leonardo “Pollo” Véliz, despertó las loas de la afición y el periodismo deportivo al ser la primera en clasificar a una Copa del Mundo de su categoría, que se disputaría en agosto de ese mismo año en Japón. La selección no sólo había obtenido el segundo lugar en el Sudamericano de Colombia, sino que también había instalado al delantero Manuel Neira como goleador del torneo con seis tantos, los mismos que marcó un joven delantero brasileño llamado Ronaldo.

Esta selección, donde destacaban jugadores como Sebastián Rozental, Dante Poli, Manuel Neira, Héctor Tapia, Alejandro Osorio, Nelson Garrido, Frank Lobos, Patricio Galaz, Dion Valle, Esteban Mancilla, Ariel Salas y Pablo Herceg, fue fruto de un largo proceso apoyado por la Dirección Técnica Nacional y la ANFP, que dirigía en ese tiempo el prestigioso dirigente hispano-chileno Abel Alonso. Antes de viajar a Japón la “Rojita” realizó una prolongada gira por Europa y a Estados Unidos, donde disputó 31 partidos, obteniendo un saldo de 16 victorias, cinco empates y 10 derrotas.

El Mundial Sub-17 en Japón

Después de jugar un partido de despedida en Chile ante Universitario de Lima, con un marcador de 3-0, la selección chilena viajó el 12 de agosto a Japón para comenzar su participación en el Mundial Sub-17 de fútbol, donde integraba el Grupo D, con China, Túnez y Polonia. En el partido debut ante China, la selección rescató un empate a dos goles (con goles de Rozental y Neira), después de ir perdiendo 0-2. Ante Túnez la “Rojita” venció 2-0 (Goles de Tapia y Neira), mientras que ante los polacos cosechó un empate a tres tantos (goles de Osorio, Rozental y Neira), resultado que la relegó al segundo puesto del grupo, lo que equivalía de todas maneras a clasificar a cuartos de final del torneo.

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La recordada Sub 17 de Japón.

En nuestro país, increíblemente, pese a que todos estos partidos se transmitieron cerca de las cuatro de la madrugada, el público chileno apoyó en masa y a la distancia a la “Rojita” Sub-17. El rating televisivo, de hecho, llegó a promediar 25 puntos.

En los cuartos de final, la “Rojita” empezó con el pie derecho tras golear 4-1 a Checoslovaquia (con dos goles de Neira y uno de Rozental y Tapia). Sin embargo, en la siguiente ronda, el equipo caería inapelablemente con un 0-3 ante la selección de Ghana, selección africana que posteriormente se demostraría que había alterado la edad de sus jugadores, al igual como acostumbraban a hacer otras selecciones de ese continente.

Masticando la frustración, la “Rojita” logró reponerse del duro golpe y consiguió el tercer lugar del Mundial Sub-17 de fútbol después de ganar 4-2 a Polonia en una infartante definición a penales (y donde se lució el arquero Ariel Salas, quien tapó dos penales), luego de que el partido terminara 1-1 en los 90 minutos (gol de Rozental). Pese a la alegría por el logro obtenido, el plantel sentía en todo caso que podía haber llegado mucho más lejos. El delantero Manuel Neira confesaría de hecho más tarde que “nos sentimos los campeones del mundo, porque, claramente, los ghaneses y los nigerianos eran mayores que nosotros. Incluso había un jugador que hasta había disputado los Juegos Olímpicos de Barcelona”. Opinión que fue compartida por mucha gente del fútbol, como el técnico argentino Pedro Marchetta, quien opinó que “en el partido ante Ghana estaba claro que los “negros” eran mucho mayores que los chilenos. Muchos tenían hasta bigotes o barba. Años después se demostraría que muchas selecciones africanas en sus categorías menores solían alterar la edad de sus jugadores para ganar antirreglamentariamente en la cancha”.

Comienza la fiebre Sub-17 en Chile

Pese a que la “Rojita” sólo debió conformarse con el tercer lugar en el mundial de Japón, a su regreso a Chile la afición premió su esfuerzo. Una multitud de hinchas, con una gran presencia femenina de “calcetineras”, esperó al plantel en el aeropuerto de Santiago. El 8 de septiembre, el Presidente Patricio Aylwin los recibió en el palacio de La Moneda y los galardonó con las becas Presidente de la República y Ministerio de Educación y con una libreta de ahorro para la vivienda con 100 Unidades de fomento, es decir, más de un millón de pesos de la época.

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Neira, Lobos y Rozental, tres de las grandes figuras que tuvo ese equipo.

En los meses siguientes se viviría una auténtica “Fiebre Sub-17”, situación que “afectó” a varios de los jugadores más populares del plantel como Manuel Neira, Héctor Tapia, Frank Lobos, Dion Valle y, especialmente, Sebastián Rozental, quien con su carisma natural, pelo rubio y ojos azules era uno de los preferidos de las “teenagers” locales. “Muchos jugadores no podían salir a lugares públicos por el acoso de las adolescentes. Parecían estrellas de rock. Recuerdo que una vez fuimos a Temuco a inaugurar una tienda y las jovencitas les tiraban su ropa interior. Fue una cosa de locos”, recuerda el técnico Leonardo Véliz.

La omnipresencia de los jugadores seguiría en los siguientes meses. El jugador Frank Lobos fue invitado como jurado al Festival internacional de Viña del Mar, y también participó en varios capítulos de la teleserie de TVN “Rompecorazón”, junto a Manuel Neira y Héctor Tapia, donde se interpretaron a sí mismos. El resto del plantel, en tanto, era tentado por los auspiciadores para hacer campañas publicitarias y seguía sufriendo el acaso femenino. El defensa curicano Nelson Garrido, recordando esos días, cuenta que “nadie está preparado para vivir algo así a los 15 años. Pasamos de ser anónimos a ser reconocidos por todo el mundo”.

Con el tiempo sólo Sebastián Rozental, Patricio Galaz, Héctor Tapia, Manuel Neira, Dante Poli y Alejandro Osorio desarrollarían carreras más o menos exitosas. Los otros se quedarían en el camino o bien se retirarían posteriormente del fútbol. El “gringo” Dion Valle, por ejemplo, se radicó en otro país; el mediocampista Pablo Herceg y René Martínez decidieron estudiar ingeniería y el arquero Ariel Salas, además de jugar en varios equipos de Primera A y primera B, aprovechó la beca que le había dado el gobierno para estudiar Educación Física.

Si bien muchos pensaban que esta nueva generación sería el esperado recambio para la selección adulta, al cabo no sucedió así. El técnico Leonardo Véliz explicó que “con esta generación de niños o de jóvenes, en este caso de 15 o 16 años, en nuestro país se generaron demasiadas expectativas, porque de los 18 jugadores que fueron al Mundial de Japón no todos iban a llegar a niveles de jerarquía, ya que esto no sucede ni en los países más futbolizados. De esa generación de futbolistas yo había considerado que seis o siete jugadores iban a estar en un nivel sobre la media: Héctor Tapia, Manuel Neira, Sebastián Rozental, el “Pato” Galaz, Dante Poli, Alejandro Osorio y Frank Lobos, pero en el camino, como en todo proceso, era inevitable que muchos se fueran quedando, ya fuera por culpas ajenas o compartidas. De todos modos, esa selección quedó en la retina de los aficionados porque era una selección que no sólo iba siempre para adelante en la cancha, sino que también porque jugaba muy bien al fútbol”.

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