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La pregunta que nació en los 90’: El CD o el disco en vinilo ¿Cuál suena mejor?

Estos dos medios masivos de almacenamiento de música tienen por igual ventajas y desventajas, según los expertos.

Guía de: Los 90

CD o vinilos

 

Una de las tantas particularidades de la década de los 90’ radicó en que en esa época coexistieron, como formato de almacenamiento de música, tanto el disco de vinilo como el disco compacto de audio. En efecto, mientras a principios de los años 90’ tanto el cassette como el vinilo reinaban a sus anchas en las ventas del mercado de la música, progresivamente hizo su entrada en el mercado mundial el disco compacto, dispositivo que ya a fines de esa década dominaba sin contrapeso la escena musical.

El disco de vinilo o disco gramofónico, en estricto rigor, es un medio de almacenamiento de sonido analógico en forma de disco de policloruro de vinilo, el cual se estría en una forma espiral modulada. Fue el medio principal usado para la reproducción de música hasta finales del siglo XX, reemplazando al cilindro fonográfico, el cual existió hasta alrededor del año 1920. Si bien a mediados de los años 90’ el disco de vinilo comenzó a caer en desuso, se siguieron editando pequeñas cantidades, hasta que en los primeros años del nuevo milenio comenzó a popularizarse de nuevo, siendo usado básicamente por disc jockeys y audiófilos exigentes.

El disco compacto, por su parte, conocido popularmente como CD, es un formato de almacenamiento digital que es leído por un diodo láser. Fue creado por el holandés Kees Immink (de la empresa Philips) y el japonés Toshi Tada Doi (de Sony) en 1979. Su espesor es de 1,2 milímetros y su diámetro de 12.7 cm, que corresponde a la anchura de los bolsillos superiores de las camisas para hombres porque, según los parámetros de Sony, todo debía caber allí.

Los primeros títulos grabados en discos compactos fueron obras de música clásica, aunque el primer CD de música popular que CBS/Sony lanzó para este reproductor fue el disco “52nd Street”, una reedición del álbum de 1978 de Billy Joel. Las ventas de este CD, por cierto, fueron bastante escasas dada la escasa penetración de esta nueva tecnología, por lo que hubo que esperar 3 años más para que el grupo inglés “Dire Straits”, con su álbum “Brothers in Arms”, se convirtiera en el primer grupo capaz de vender un millón de copias de su álbum en formato CD. Ya entrada la década de los 90′ el CD se masificó totalmente y se instalaron fábricas de este dispositivo digital en diversos países.

CD o vinilos

 

El disco compacto aún goza de gran popularidad en el mundo actual y ya para el año 2007 se habían vendido 200 mil millones de CD en el mundo desde su creación, sin embargo debido a la aparición de otras forma de almacenamiento digital, como memorias USB, tarjetas SD y Discos Duros, sus ventas en la actualidad han disminuido en cerca de un 50 por ciento.

Si bien el CD de audio logró desplazar a los cassettes, hasta el punto de que ninguna productora lanza hoy álbums en este formato, los discos de vinilo también fueron cayendo en desuso, pero no lo suficiente para ser sustituidos, ya que a partir del año 2006 experimentaron un gran e inusitado repunte de popularidad. Por ello, los melómanos se dividen hoy en dos bandos irreconciliables: los que aseguran que la música se escucha mejor en disco vinilo, porque el sonido es más “cálido” y tiene un mayor rango armónico, y creen que el sonido del CD es “frío” y falto de rango dinámico. Y los que sostienen que se escucha mejor en disco compacto, ya que éste posee una calidad de sonido superior, son más resistentes, se ensucian menos, no poseen surcos como sus homólogos gramofónicos y abarcan espectros de sonido mucho más amplios, al contrario del vinilo, cuyos defectos principales sería el “crepitar” y la distorsión armónica.

¿Disco compacto o disco en vinilo?

Para intentar responder esta crucial pregunta primero hay que precisar una diferencia: El disco compacto o CD es un soporte de sonido en el que se graba digitalmente, lo que significa que el sonido no pierde calidad aunque pase el tiempo, siempre y cuando, por supuesto, el disco compacto esté bien cuidado y no tenga rayas ni arañazos. El vinilo, por su parte, es un soporte de sonido que se graba analógicamente y que también exhibe una fidelidad de sonido de excelencia, aunque las partículas de polvo que suelen acumularse en los surcos del vinilo -por muy limpio que esté- producen a veces una serie de sonidos llamados “clicks”, que resultan bastante molestos.

CD o vinilos

 

Los partidarios del CD aseguran que el rango dinámico de un disco compacto de música es mucho mayor al de un vinilo, pues es más flexible a la hora de reproducir canciones que tienen grandes variaciones de intensidad de sonido (como un concierto de música clásica, por ejemplo). El CD, además, tendría una mayor capacidad espectral del sonido para reproducir desde las vibraciones musicales más bajas hasta las más altas, por lo que en teoría abarcaría un rango mucho mayor de frecuencia que el disco de vinilo, entregando una mayor riqueza de sonido.

Los mismos partidarios del CD aseguran que en el vinilo el margen dinámico -los decibelios que hay entre el sonido cero y el más alto- es mucho menor que en el CD. El disco en vinilo, además, no es capaz de separar los dos canales estéreo con la misma nitidez que lo hace un disco compacto, sin mencionar que sólo puede grabar hasta 20 Khz (Kilohertzios), mientras que el disco compacto lo hace hasta 22 Khz. En el CD son dos canales separados, mientras que el vinilo sólo hace una lectura mecánica, ya que sólo hay una aguja lectora y vibra en vertical para un canal y en horizontal para el otro. Además, como la aguja del tocadiscos es una especie de diamante que raspa el disco, los canales se terminan mezclando (cada vez que la aguja pasa por la pista, no sólo vibra sino que también desgasta la misma pista). El CD, como ya se sabe, es leído por un láser, lo que significa que la lectura no es destructiva, pues se puede leer cuantas veces se quiera.

Por lo demás, según los mismos amantes del CD, la definición del surco de un disco en vinilo está asociada a la velocidad de paso de la aguja, y ésta no es la misma en el primer giro que en el último, pues va a menos, lo que resintiría supuestamente la calidad del sonido. Esto no ocurriría en el CD, siempre y cuando toda la grabación mantenga la misma calidad. Otra ventaja del CD es que es más fiel al master original (siempre que éste se haya grabado en digital). El desgaste de los discos de vinilo, por cierto, es más que evidente y es la suciedad que se acumula en los surcos la que genera ruido.

Sin embargo, el gran talón de Aquiles de los CDs y de los soportes digitales en general, según los expertos, sería el llamado “Jitter”, una imperfección sonora que ocurre debido a que en un CD la música está codificada como una secuencia 0 y 1. Por ello, distintos errores al leer estos códigos, causarían que el sonido no fuera idéntico a la propuesta original, originando una “desincronización del flujo de datos digitales”, lo que causaría un sonido metálico y distorsionado.

CD o vinilos

 

De todos modos, los partidarios del CD también afirman que los vinilos presentan otras desventajas evidentes, partiendo por el hecho de que son bastante más caros. Además, reproducir un vinilo es más engorroso y menos práctico que iniciar la reproducción de un disco compacto. Los vinilos son más delicados, se ensucian más y se desgastan con el uso, sin mencionar que desde un punto de vista técnico, según algunos, no quedan bien parados al enfrentarlos al CD en parámetros como el rango dinámico, el nivel de ruido o la separación entre canales. Por el contrario, a un CD no le hace falta darle la vuelta para poder escucharlos y tienen una portabilidad más cómoda, ya que son más pequeños y fáciles de cargar, sin mencionar que, como ya se mencionó anteriormente, al reproducirse un vinilo se desgasta por culpa de la aguja, mientras que el CD no se desgasta por el uso del láser sobre él.

La magia del disco de vinilo

Los amantes del vinilo, por su parte, aseguran que, al contrario que los CD, que tienen una capacidad de almacenamiento limitada, los discos de vinilo registran absolutamente toda la información sonora del producto musical, y con todos sus armónicos. Además, una buena cápsula fonocaptora es capaz de exceder ampliamente la respuesta en frecuencia de un CD, lo que le permite reproducir frecuencias que en teoría nuestro oído no es capaz de escuchar, pero que, según algunos expertos, de todos modos logramos percibir y que serían las causantes de esa agradable profundidad en el característico sonido de los discos en vinilo. Por último, el rozamiento de la aguja provocado por su desplazamiento sobre los microsurcos del disco de vinilo añadiría un componente armónico que nos permite percibir el sonido con un mayor “empaque” y más calidez.

CD o vinilos

 

El vinilo, al contrario del CD, no adolece de jitter, la mencionada modificación de la amplitud, la frecuencia y la fase de una señal provocada por una desviación de la señal de reloj en los sistemas digitales. El único soporte que es una copia exacta de un original y es reproducido sin error es el disco en vinilo (las crepitaciones, ruiditos, clics y demás no son errores inherentes al soporte en sí, sino que son factores externos). Además, según los defensores del vinilo, hay otro hecho objetivo: no todos los cedés originales suenan bien, lo que se debería a un problema causado intencionadamente en el proceso de masterización, donde las grandes compañías discográficas prefieren sacrificar la calidad en pro de un mayor volumen de grabación.

Por último, pero no por ello menos importante, para muchos melómanos los discos de vinilo, con sus a menudo elaboradas portadas, son estéticamente mucho más bonitos que los CD y despiertan un nostálgico y entrañable afán de coleccionismo que no suele experimentarse con los formatos digitales.

CD o vinilos

 

El portal argentino de música Rolling Stone asegura que el vinilo, con todas sus supuestas desventajas, “parece tener la capacidad de reconstruir el arrebato que nos solía provocar una canción: nos ofrece un vínculo sólido con una experiencia en un mundo de relaciones virtuales. Así, se apela a la emotividad y la nostalgia que provoca el antiguo sistema de reproducción musical. Con un LP (como se les solía llamar a estos discos) la experiencia no termina en la música: empieza ahí. Un disco se escucha pero también se mira y se lee: tiene un arte de tapa y un sobre interno con textos de todo tipo (letras, citas, escritos de los músicos…)”.

CD o vinilos

 

Algunos expertos en sonido que han hecho experimentos comparativos, escuchando un mismo álbum tanto en formato de vinilo como de disco compacto, han concluido que el vinilo suena mejor que el CD porque tiene un rango dinámico más relativo, aunque también puede presentar algunos niveles de distorsión y ruido mayores en ciertas frecuencias. Por ello, según estos expertos, el responsable de la “calidez o el “calor” que los melómanos suelen atribuir al vinilo, a diferencia del “frío” de lo digital, podría ser la distorsión y el rango dinámico relativo del vinilo.

La Teoría Neil Young

Los partidarios del vinilo, para defender este formato, suelen repetir como un mantra la llamada Teoría Neil Young. Este conocido cantautor canadiense, en una revista musical norteamericana, aseguró que “como el CD tiene un formato digital -no es música como tal, sino sonido dispuesto en forma de códigos binarios-, podemos advertir absolutamente todos los detalles de una canción la primera vez que la escuchamos. Y, como nada se esconde a la sensibilidad del oído, el cerebro no se siente impulsado a poner el cedé por segunda vez, porque en realidad no estás escuchando música, sino códigos y dígitos, tonos y frecuencias que recrean el sonido de la música. El vinilo, en cambio, al poseer un sonido que no varía en sus ondas junto con la capacidad auditiva humana excepcional, resulta más agradable y produce una sensación de saturación mucho menor a cuando escuchamos un CD”.

CD o vinilos

 

El famoso músico norteamericano agregó también que había una forma de probar su aseveración. “Ponemos un vinilo de 180 gramos, y un cedé del mismo título. En una primera escucha, tenemos la impresión de que el cedé suena mejor, tal es su brillantez y claridad; poco a poco, en segundas y terceras audiciones, las preferencias se igualan, pero, al final de la sesión, un vinilo produce una menor sensación de cansancio o saturación. El sonido orgánico de un acetato es más natural (…) El sonido de un disco de vinilo es analógico desde la fuente hasta la salida; no experimenta cambios de onda decisivos en un buen equipo. La información sonora de un disco compacto es, en cambio, digital. Al salir se debe convertir nuevamente en analógica y, para ello, ha de reducir las curvas originarias de sonido a 0 y 1, con lo que se pierden matices. Quizás sea esa la razón por la que Sony/Philips lanzó la idea del reproductor de CD Super Audio, con el reclamo de que el sonido poseería “la misma calidez del vinilo” ».

Así, las cosas, tanto los discos compactos como los discos en vinilos parecen tener ventajas y desventajas, las mismas que son defendidas por sus defensores y detractores ¿Cuál formato musical prefiere usted? Lo que es yo, y apelando más a un mero asunto de nostalgia que a la fidelidad y calidad del sonido, me lavo las manos en este asunto y me quedo con mis viejos y queridos cassettes.

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