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Las elecciones presidenciales de la década 90, ¿cómo se vivieron esos comicios?

En 1999 se produjo el más apasionante de los comicios tras el retorno a la democracia en Chile, cuando Joaquín Lavín, ex alcalde de Las Condes, obligó a Ricardo Lagos a ir a una segunda vuelta.

Dos elecciones presidenciales se produjeron en Chile durante la década de los 90. Luego de un gobierno de transición no exento de dificultades para Patricio Aylwin (1990 – 1994), las dos principales fuerzas políticas llegaban en desiguales condiciones a los comicios de diciembre de 1993. Esto, porque la Concertación de Partidos por la Democracia presentó una carta casi segura para ocupar el sillón de la Moneda. Se trataba de Eduardo Frei Ruiz Tagle, quien ya se había impuesto ampliamente a Ricardo Lagos en las primarias del bloque con un 60% de las preferencias.

La derecha, en tanto, mostraba serios problemas de unidad tras el escándalo conocido como el “Piñeragate” en agosto de 1992, lo que desbancó a las dos figuras emergentes del sector: Sebastián Piñera y Evelyn Matthei. Luego de este serio traspié, la Unión por el Progreso levantó la candidatura del senador independiente Arturo Alessandri, quien en la convención del bloque aventajó ampliamente a Jovino Novoa (UDI) y Manuel Feliú (RN).

Se producía así una elección con candidatos de nombres históricos: Eduardo Frei y Arturo Alessandri. Junto a ellos, y casi como saludo a la bandera, se inscribieron otras cuatro candidaturas: Manfred Max Neef  (Movimiento Ecologista), el sacerdote Eugenio Pizarro (MIDA: Movimiento de Izquierda Democrática Allendista), Cristián Reitze (Partido Humanista) y José Piñera (Independiente y hermano del actual Presidente de la República).

Finalmente, el 11 de diciembre de 1993, Eduardo Frei resultó electo presidente con el 57,98 % de los votos (4.040.497), mientras que su principal contendor, Arturo Alessandri, obtuvo sólo 24,41% de las preferencias (1.701.324). Fue la última vez que un candidato ganaba en primera vuelta.

Elecciones 90

Foto: AFP

Eduardo Frei ganó la elección de 1993.

“Hay que escuchar la voz del pueblo”

Seis años después, la Concertación presentaba una carta casi segura para suceder a Frei. Nadie dudaba que Ricardo Lagos ganaría con comodidad las elecciones de ese año, más aún cuando en mayo de 1999 se había impuesto en las Primarias a Andrés Zaldívar con un triunfo rotundo (71% de los votos).

Sin embargo, la derecha tenía algo que decir en esta historia. El alcalde de las Condes, Joaquín Lavín (UDI), fue el vencedor de su sector luego de la “bajada” de Sebastián Piñera (RN) en la convención del bloque. De inmediato se abocó a una frenética campaña donde su slogan “Viva el cambio” ganaba poco a poco nuevos adherentes a su atractiva propuesta “cosista”. En la otra vereda, el continuismo de la Concertación  se vio opacado por la aguda crisis económica desencadenada a partir de 1998, con sus nefastos efectos en el empleo.

A medida que se aproximaba la fecha de los comicios, algunos personeros de la Concertación vieron con preocupación como Lavín acortaba distancia en las encuestas, hasta casi superar los 40 puntos.  Pero Lagos se mostró confiado y no hizo caso de los malos augurios.

Como novedad, las elecciones de 1999 tuvieron por primera vez el nombre de una mujer en la papeleta de votación. En realidad fueron dos: Gladys Marín (Partido Comunista) y Sara Larraín (Movimiento Ecologista). Junto a ellas, también se presentaron Tomás Hirsch (Partido Humanista) y Arturo Frei Bolívar (Unión de Centro Centro Progresista).

El 12 de diciembre de 1999, la ciudadanía observó asombrada como un simple alcalde casi empataba a un soberbio estadista, distanciándose apenas por  31.140 votos. Lagos obtuvo el 47,96 % de los votos (3.383.339) y Lavín 47,51 % de las preferencias (3.352.199). Aquella noche amarga para la Concertación, su abanderado expresó con rostro sombrío frente a las cámaras: “Hay que escuchar la voz del pueblo”. Por primera vez en la historia de Chile habría segunda vuelta en una elección presidencial.

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Foto: Reuters

Ricardo Lagos tuvo un dura lucha para ganar la elección de 1999.

La instancia decisiva se realizó el 16 de enero de 2000. Luego de reestructurar su comando, el que quedó encabezado por Soledad Alvear, y recibir el apoyo de Sara Larraín y Tomás Hirsch (Gladys Marín dejó en libertad de acción a sus partidarios), Lagos finalmente se impuso con un 51,31 % de los votos, casi tres puntos más que Lavín (48,69%). La lección quedó más que clara: “nunca hay que dar una carrera por ganada”.

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