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Marcelo “Chino” Ríos: Historia del primer tenista iberoamericano en ser N° 1 del mundo

El “Zurdo de Vitacura” es el único tenista de la historia que fue número 1 en la categoría junior, profesional y senior.

Guía de: Los 90

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El 29 de marzo de 1998 el tenista chileno Marcelo Ríos Mayorga, mejor conocido como el “Chino”, le ganó la final del torneo de Key Biscayne al tenista norteamericano Andre Agassi por parciales de 7-5, 6-3 y 6-4, haciendo realidad un sueño que había acariciado desde niño: convertirse en el tenista número 1 del mundo en el escalafón de la ATP. Con su victoria, el “Chino” destronó al estadounidense Pete Sampras, que durante cinco años había ocupado el trono del mejor tenista del mundo. Así, Ríos había hecho historia, pues era el primer tenista iberoamericano en alcanzar dicha posición.

Marcelo Ríos había nacido para jugar tenis. Nacido en Santiago, en la comuna de Vitacura, el 26 de diciembre de 1975, a los nueve años comenzó a tomar clases de tenis en el Sport Francés, y aunque no poseía condiciones físicas especialmente llamativas (era demasiado delgado y bajo) llamó de inmediato la atención por su facilidad para practicar este deporte, con un juego desenfadado que le permitía hacer jugadas distintas y geniales. A principios de 1988 se fue a entrenar al Club Deportivo Universidad Católica y dos años después ingresó al rancho del ex tenista Hans Gildemeister. En ese momento conoció a Manuel Astorga, preparador físico y quien sería uno de los grandes artífices de su futuro éxito.

El “Chino” era un promisorio tenista, pero un pésimo estudiante. Como odiaba ir al colegio, tras dialogar con su familia, dejó de asistir y se inscribió en el Athletic Study Center, un establecimiento educacional para deportistas, dispuesto a dedicar su vida al tenis. En 1990, en vista de sus innatas condiciones para jugar tenis, se mudó a Florida, Estados Unidos, para entrenar en la academia de Nick Bollettieri, un experimentado buscador de talentos, responsable de los inicios de Pete Sampras, Andre Agassi y Jim Courier.

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En 1993 el “Chino” obtuvo su primer gran logro. Terminó la temporada como el tenista número 1 del mundo en la categoría junior, tras ganar la Copa Milo, El US Open, el abierto de Japón y el torneo Eddie Herr, además del vicecampeonato en la Sunshine Cup y los cuartos de final del Orange Bowl.

En 1994 Ríos llamó la atención de toda la prensa internacional tras participar en el prestigioso torneo de Roland Garros. Con sólo 18 años, cayó en segunda ronda después de enfrentar al tenista estadounidense Pete Sampras, una de las más grandes raquetas de todos los tiempos, presentándole una dura batalla al perder por 6-7, 6-7 y 4-6. Después de ese épico partido, todos hablaban de este nuevo talento, que tenía una natural facilidad para conectar golpes imposibles con su mano izquierda. También llamó la atención su irreverente aspecto, pues Ríos no lucía como un tenista promedio. Usaba el pelo largo, un arete en una de sus orejas y la visera de la gorra hacia atrás. Además, gracias al trabajo físico de su preparador Manuel Astorga, el otrora enclenque tenista de baja estatura, había crecido varios centímetros y había fortalecido los músculos de brazos y piernas.

En 1995, con 19 años, Ríos lograría su primer título adulto en el Torneo de Bolonia. Después de ganar otros torneos y alcanzar la final del torneo ATP de Santiago, terminaría el año como N°25 del mundo. Al año siguiente tendría una gran actuación en los torneos Master series, terminando el año como número 11 del mundo y en 1997, tras tener destacadas actuaciones en los Gran Slam de Australia y el US Open y ganar la final del torneo Super 9 de Montecarlo, terminaría la temporada como Top Ten.

Juego emocional y Número 1 mundial

Una de las fortalezas y debilidades del juego del “Chino” Ríos era que su juego era extremadamente emocional. En un momento podía realizar un tenis de altísimo nivel, gatillando inesperados cambios de velocidad y colocando la pelota en ángulos casi imposibles, seguido de bruscos bajones anímicos y desconcentraciones que a veces le hacían perder un partido prácticamente ganado. Sin embargo, los analistas aseguraban que Marcelo Ríos era un “tenista distinto”, uno de los pocos tenistas por los que valía la pena comprar una entrada.

1998 sería el mejor año del “Chino” .Tras perder la final del torneo de Gran Slam de Australia frente al checo Peter Korda, que posteriormente sería sancionado por dar positivo en una prueba por dopaje durante esa misma competencia, Ríos ganaría ese año 7 títulos más, entre ellos 3 Masters Series. Su consagración definitiva ocurriría tras disputar el Super 9 de Key Biscayne, Estados Unidos, de la mano de su entrenador Larry Stefanki. Allí se impuso con justicia frente al norteamericano Andre Agassi, tenista que Ríos admiraba en su mocedad, especialmente por su juego desenfadado y su look rebelde (Agassi usaba en sus comienzos un largo pelo teñido de rubio y unos jeans recortados como pantalones cortos).

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Marcelo “Chino” Ríos entra en la historia del tenis mundial al llegar a ser el primer número 1 sudamericano.

Después de ese partido, como se mencionó anteriormente, Marcelo Ríos se convirtió en el tenista Número 1 del mundo, destronando del puesto a Pete Sampras, quien ostentaba una racha de 102 semanas consecutivas como número uno y cinco años finalizando como líder de temporada. Las imágenes de ese partido todavía están en la memoria de miles de chilenos, que todavía recuerdan el último punto disputado, con cientos de compatriotas celebrando en las tribunas, y el momento en que Ríos lanzó su raqueta por los aires y sacó de su bolso una bandera chilena para mostrársela a los presentes, mientras su novia Patricia Larraín le lanzaba besos desde las tribunas, el mismo lugar donde se abrazaban alborozados el presidente de la Federación de Tenis de Chile, Carlos Herrera, y el entrenador Larry Stefanki.

Celebración en las calles

chino-rios-4En nuestro país el logro del “Chino” desató una verdadera celebración popular en las calles. Posteriormente, el “Zurdo de Vitacura” sería recibido en La Moneda por el Presidente de la República Eduardo Frei, con quien apareció en el balcón del palacio presidencial para saludar a unas 10 mil personas que habían acudido a aclamarlo. Al cabo, estaría cuatro semanas consecutivas como el número 1 del mundo, lugar que mantuvo hasta mediados de abril (posteriormente estaría ese mismo año 15 días más en la cima del escalafón, en el mes de agosto).

En los años siguientes, las rebeldes lesiones, especialmente a la espalda, fueron mermando de a poco el rendimiento del “Chino”, quien decidiría retirarse para siempre del circuito profesional el año 2004, cuando tenía sólo 27 años, no sin antes llegar con Chile al grupo mundial de la copa Davis, ganar la Copa del mundo por equipos junto a Fernando González y Nicolás Massú, y obtener la medalla de plata en los juegos panamericanos.

Dos años después Ríos regresaría a las canchas para disputar el ATP Champions Tour exclusivo circuito de veteranos. Ríos ganaría 8 torneos consecutivos, terminando la temporada senior como N°1 del mundo de la categoría y con una racha de 25 victorias consecutivas. De ese modo, el “Chino” se transformaría en el único jugador en la historia del tenis profesional en ser N°1 del mundo como juvenil, profesional y seniors. El “Chino”, al cabo, en su ciclo como profesional ganaría 18 torneos ATP, llegando a la final en otras 13 competencias. Además, fue el primer jugador en la historia en ganar los tres Masters Series en arcilla en 1999 (Montecarlo, Roma y Hamburgo), aunque hay que señalar que es el único jugador que habiendo logrado estar N°1 en el ranking mundial de ATP no logró ganar un torneo Gran Slam.

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