“Rescatando al soldado Ryan”: Así se filmó la impactante secuencia del desembarco en Normandía
Guía de: Los 90
- Jorge Fuentes
- Ver biografía
- |
-
Ver más de los-90
El 6 de junio de 2024 se cumplieron 80 años del Día D, el desembarco de las tropas aliadas en las playas francesas de Normandía, en lo que sería una de las fases más cruciales de la Segunda Guerra Mundial.
Esa gesta sería retratada como nunca antes en el cine en la ya clásica película bélica de Steven Spielberg “Saving Private Ryan” (“Rescatando al soldado Ryan”), cuyos 25 primeros minutos muestran a las tropas norteamericanas desembarcando en la playa Omaha, sufriendo terribles bajas debido al feroz fuego de las letales ametralladoras MG 42 y artillería alemanas.

En los primeros 25 minutos de esa película de 1997, la impactante escena del desembarco en Normandía establece el tono sombrío y realista que caracteriza a toda la cinta, por lo que se podría pensar que fue una escena planificada hasta el más mínimo detalle, pero en realidad el director Steven Spielberg no hizo storyboards ni planeó listas de tomas elaboradas para esa secuencia.
“No realicé el habitual guion gráfico de la secuencia, pues quería reacciones espontáneas y que la acción me inspirara sobre el lugar donde colocar la cámara”, comentó el realizador.
Según el mismo Spielberg, la secuencia del Día D ocupaba sólo siete páginas del guión de Robert Rodat, pero Spielberg la extendió a una brutal escena de batalla de 25 minutos, llena de momentos memorables.
“Decidí incluir esta escena particularmente violenta con la finalidad de meter a la audiencia en el escenario conmigo. No quería que la audiencia fueran meros espectadores, sino que buscaba que participaran como niños que nunca antes habían visto una batalla de verdad y llegar juntos a lo alto de la playa de Omaha”.
La escena y los detalles de lo que aconteció esa histórica mañana de junio de 1944 en la playa normanda fueron extremadamente fieles a la realidad, como el mareo sufrido por muchos soldados, el gran número de bajas entre los aliados al desembarcar de las lanchas y las dificultades que experimentaron las unidades para reagruparse en la playa. La cinta también ilustró cómo el desembarco fue seguido de la limpieza de los búnkeres y el sistema de trincheras alemanes en la parte alta de los acantilados.
El desembarco y posterior batalla en la playa de Omaha se filmó a partir del 27 de junio de 1997 durante cuatro semanas, con un costo de 12 millones de dólares. Steven Spielberg quería una réplica casi exacta del paisaje de la playa de Omaha, con la misma arena y terraplenes sobre los que las fuerzas alemanas estaban ubicadas en la costa francesa. Esta réplica se encontraría en la playa Ballinesker de la localidad de Curracloe, en el condado de Wexford, Irlanda.
La escena involucró a unas 1.500 personas, incluidas 400 del equipo de rodaje, 1.000 soldados de reserva voluntaria y del ejército irlandés, docenas de extras y unos 30 amputados y parapléjicos con amputaciones reales, equipados con extremidades protésicas, para interpretar a los soldados estadounidenses mutilados durante el desembarco.
Para lograr una estética de documental de guerra, Spielberg y su fotógrafo polaco Janusz Kaminski rodaron principalmente con cámara en mano, drenando “el 60% del color de la película”, esfuerzo que les valió ganar un premio Oscar a la Mejor Fotografía.
“Al principio, los dos sabíamos que no queríamos que esto pareciera una extravagancia Technicolor sobre la Segunda Guerra Mundial, sino más bien como imágenes de un noticiero de los años 1940, muy desaturado y antiguo”, relató Spielberg, agregando que Kaminski quitó el revestimiento protector de las lentes de las cámaras para acercarse lo máximo posible a la tecnología de filmación de la época de la Segunda Guerra Mundial.
“Sin la capa protectora, la luz penetra y comienza a rebotar, lo que la hace más difusa y más suave sin perder el foco”, explicó Kaminski.
El diseño de sonido de Gary Rydstrom también fue capital, sumergiendo al espectador dentro y fuera de la ruidosa y sangrienta batalla en las playas de Normandía. Spielberg mantuvo la cámara en constante movimiento y se aseguró, a través de la edición, de no detenerse en ninguna toma por mucho tiempo, para lograr conseguir una sensación de desconcierto e incertidumbre, de modo que el espectador sintiera que estaba viviendo esa brutal experiencia militar hombro a hombro con los soldados aliados.
El actor Tom Hanks, quien interpretó en “Rescatando al Soldado Ryan” al capitán John Miller, le confidenció al famoso crítico de cine Roger Ebert que, aunque era consciente de que se trataba de una película, la experiencia le resultó particularmente dura porque “el primer día de rodaje de las secuencias del Día D estaba en la parte trasera de la lancha de desembarco, y esa rampa cayó y vi las primeras filas de tipos que acababan volando en pedazos. En mi cabeza, por supuesto, sabía que eran efectos especiales, pero todavía no estaba preparado para lo real que era”.
Al cabo, la escena del desembarco y posterior batalla en la playa Omaha fue tan precisa y realista que el Departamento de Asuntos de Veteranos de los Estados Unidos tuvo que establecer una línea directa gratuita dentro de los primeros tres días del estreno de la película, para ayudar a los veteranos de la Segunda Guerra Mundial a tratar cualquier reacción adversa al ver la gráfica escena.
Hoy, la famosa secuencia del Día D en “rescatando al Soldado Ryan” es considerada una de las escenas de batalla más impactantes jamás filmadas en la historia del cine.
Más sobre Los 90
-
La hermosa madre de Angelina Jolie: Así se veía en su juventud
Marcheline Bertrand, ex esposa del actor Jon Voight, falleció el 2007 tras una larga batalla contra el cáncer de mama y de ovario.
-
Robbie Williams vivió insólito chascarro en la casa de Bono producto de las drogas
El cantante británico protagonizó una imperdible anécdota una vez que se encontraba consumiendo setos alucinógenos en la casa del líder del grupo U2.
-
“Losing my Religion”: La canción clásica de R.E.M. que nació casualmente en una “tarde de aburrimiento”
El single ha vendido hasta la fecha 8,43 millones de copias en todo el mundo, consolidándose como uno de los sencillos más vendidos de esa década.
-
Kurt Cobain y la canción que el cantante amaba de Metallica
El líder de Nirvana acudió a un recital de Metallica en 1992.



