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“Pampa”: ¿Pudo evitarse su polémico sacrificio?

El sacrificio del tigre blanco del zoológico metropolitano, una especia en peligro de extinción, ha generado un debate: ¿pudo evitarse?.

Puede resultar lógico que un Médico Veterinario escriba acerca de un tema relacionado con animales. Sin embargo, resulta ilógico que esto se enmarque en el portal de “Mascotas”, siendo que el animal en cuestión es un Tigre.

Así es. Los tigres son animales salvajes, no domésticos.

Las personas que trabajamos con animales sabemos que no es lo mismo un animal doméstico que uno salvaje “adaptado” o que uno improntado.

La domesticación es un proceso que tarda cientos de años. La impronta se da, por ejemplo, en aves que se “olvidan” de lo que son y copian los comportamientos de las personas y se sienten un humano más.

Pampa

Foto: El Mercurio

Pampa.

Los animales salvajes o los silvestres siempre lo serán. No importa cuánto conozca a las personas, no importa cuánto juegue con ella, no importa cuán agradecido esté con el alimento que le dan… un tigre es, y siempre será, un animal salvaje y en muchas ocasiones se comportará como tal.

La gente que trabaja en el Zoológico lo sabe y toma (o debe tomar) siempre las precauciones del caso al momento de acercarse a los habitantes del Jardín.

Por ello existen protocolos que deben seguirse. Una manifestación de su instinto es algo que siempre puede pasar.

Ocurrió algún tipo de negligencia amorosa, un exceso de confianza, no sé, ya saldrá la luz de todo esto, pero una cosa está clara: un amante de los animales resultó gravemente herido y un animal que se encuentra en las categorías de riesgo de extinción resultó muerto.

Un animal salvaje que llevaba tiempo encerrado. Un animal que demostró más cariño por el ser humano del que quizás cualquier otro animal salvaje pudo demostrar o que, incluso, el mismo ser humano pudo haber demostrado por él.

Su naturaleza era salvaje. Él era así. Si lo entendían, ¿por qué no lo trataron como tal?

Nadie sabe qué sintió… ¿Invasión de su espacio?, ¿confusión?, ¿stress?, ¿cansancio? O, simplemente, ¿habrá hecho valer su instinto?

Lo cierto es que si desde un principio se hubiesen adoptado las medidas que correspondían, en este minuto no habría nada que lamentar.

Ahora, un poco tarde, bastante tarde, se espera la recuperación de José y se lamenta la partida de “Pampa”, quien ya descansa… al fin en libertad.

Buen viaje…

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