¿Debe acompañar el padre a la mujer en el parto? Un debate que se mantiene

Las madres miran y responden con un contundente “obvio”. ¿Y qué pasa con los padres?

Guía de: Maternidad

En la actualidad, predomina la práctica y creencia sobre la presencia del padre en el parto. Si haces una encuesta sobre el tema en un grupo de parejas, te darías cuenta de que la mayoría no se cuestionan la presencia del padre en el nacimiento de sus hijos.

Las madres miran y responden con un contundente “obvio”. ¿Y qué pasa con los padres?

En su mayoría también responden que sí, aunque no siempre comparten el mismo entusiasmo que sus compañeras. Y esto tiene mucho que ver con el sentimiento de miedo construido en torno al parto.

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¿Qué nos dice la evidencia, desde el punto de vista hormonal?

Sabemos que el parto es un proceso natural del ser humano en el que participan activamente hormonas, las que pueden facilitar o dificultar que fluya dependiendo de cuál de ellas se active.

La primera vez que oí que la presencia del padre podría ser perjudicial para el proceso de parto (léase por favor “perjudicial” en términos de dificultar el proceso fisiológico del parto) fue en la formación de Doula con Michele Odent. Este reconocido obstetra francés tiene una larga trayectoria y experiencia en partos hospitalarios y medicalizados, además de una gran experiencia en partos naturales. Y en esta experiencia práctica él evidenció que cuando el padre del bebé no estaba presente, los partos eran más cortos y menos dolorosos.

Y es que para que un parto fluya, la mujer necesita sentirse protegida, segura, “no observada” en palabras de Odent. Este escenario no siempre se obtiene con la presencia del padre o puede que sea el padre quien facilite que así ocurra. Lo importante es conocer cómo favorecer el parto o dicho de otro modo, qué no hacer.

Un padre intranquilo, asustado, ansioso no es recomendable. En otras palabras, no se recomienda la compañía de un padre segregando adrenalina (hormona del estrés).

La adrenalina es una hormona importante del parto, pero que durante parte del proceso queremos dejarla lejos, de manera de que predomine la oxitocina, hormona muy tímida que no fluye cuando hay adrenalina. Odent plantea que la adrenalina se contagia y por ende el padre dificulta la fisiología.

Poco a poco hemos ido observando cómo la atención al embarazo, parto y post parto va cambiando. Y en este camino ¿se ha vuelto la presencia del padre en el parto un MUST para la nueva paternidad y el parto respetuoso?

Sea cual sea el caso, yo pienso que la presencia del padre NO es en absoluto un MUST del parto ni de la paternidad. Lo cierto es que es una DECISIÓN que debería tomarse libremente y sin presiones.

Una decisión en la que madre y padre conversen explícitamente sobre los roles y expectativas que cada uno tiene. Y para ello, me parece beneficioso estar bien informados.

Les recomiendo el curso (online y presencial) Paternidad y Perinatalidad que organizó el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal. Próximamente habrá nuevas fechas disponibles.

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