Madres con VIH y lactancia: La terrible disyuntiva de quienes no tienen otra opción para sobrevivir

¿Qué pasa con aquellas madres que conociendo los riesgos de un posible contagio deciden amamantar a sus hijos?

Guía de: Maternidad

A principios de este mes se celebró el Día Mundial Contra el Sida, oportunidad para escribir sobre un tema difícil y muchas veces controversial: Lactancia materna y VIH.

Ya se sabe que el virus pasa a través de la leche, por lo que un menor que toma leche humana podría contagiarse si su mamá tiene VIH, quien además podría transmitírselo en el embarazo y parto.

Hasta ahí la decisión de amamantar puede resultar simple para muchas y el sentido común nos diría “no amamanto y doy fórmula. Problema resuelto”. Sin embargo, solo las familias que tienen la opción de elegir qué tipo de leche/alimento darle a sus hijos podrían tomar esa decisión, porque en lugares donde no hay agua potable la historia es bien diferente (la leche de fórmula en polvo NO se comercializa estéril. Debe prepararse SIEMPRE con agua potable hervida / mínimo a 70ºC)

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¿Qué pasa con aquellas madres que aun conociendo los riesgos de un posible contagio deciden priorizar los múltiples beneficios de la lactancia materna y optan por amamantar a sus hijos?

La leche humana, especialmente los primeros meses y administrada en forma exclusiva, es uno de los factores más decisivos para mejorar la supervivencia de un niño.

Tal como dice la Organización Mundial de la Salud (OMS) “el problema ha sido encontrar un equilibrio entre el riesgo de que el lactante adquiera el VIH a través de la lactancia materna y el riesgo mayor de fallecimiento por otras causas distintas del VIH, en particular la malnutrición y las enfermedades graves como la diarrea o la neumonía, de los bebés que no se alimentan con la leche materna” (probabilidad de que mueran es seis veces mayor, según cifras de la misma OMS).

En noviembre de 2009 la OMS lanzó un documento en el que se presentan principios y recomendaciones revisados sobre la alimentación del lactante en presencia del VIH. Una de las novedades tuvo que ver con el tratamiento antirretrovírico (TAR) para la prevención del contagio postnatal. (Pueden revisar el conjunto completo de recomendaciones aquí). Sin embargo, el año pasado se publicaron unas actualizaciones de esas recomendaciones, que pueden pasar a ver aquí (archivo solo en inglés).

¿Qué hacer para amamantar con VIH?

1.- Tratamiento antirretroviral. El riesgo de transmisión del virus se reduce si la madre (o su hijo) sigue un TAR, por lo que la actual recomendación para la madre es iniciarlo a partir de las 14 semanas de gestación y hasta el final de la lactancia (una semana después del destete completo).

2.- Lactancia materna exclusiva los primeros seis meses de vida del lactante: Al igual que cuando no hay presencia de virus, se recomienda la lactancia materna exclusiva los primeros seis meses de vida y complementada con otros alimentos (no otras leches) SOLO hasta los 12 meses.

De acuerdo a la OMS, “la lactancia materna solo se ha de interrumpir cuando pueda ofrecerse una dieta nutricionalmente adecuada e inocua sin leche materna”. Como sabemos, el principal alimento de un menor de 12 meses es la leche.

3.- Más que nunca estar atentas a la aparición de grietas o heridas. Si las hubiera, buscar ayuda especializada para tratarlas y corregirlas.

4.- El riesgo de transmisión/contagio aumenta durante una mastitis.

5.- Seguir una lactancia diferida: la madre se saca la leche, la pasteuriza y se la da a su bebé en mamadera u otro sistema adecuado para la alimentación. Así se asegura la destrucción del virus sin dañar la leche. (pasteurización: calentar la leche a 62’5ºC durante 30 minutos).

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