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“Mamá, te mereces un monumento”, el emotivo texto que circula en redes sociales

Porque no hay nadie que puede criar mejor que tú, mamá, estas palabras son para ti.

A menudo nos encontramos en redes sociales con textos que hablan acerca de lo mucho que importa sentirnos reconfortadas en nuestro rol de madres, ya sea en el estreno de la maternidad o cuando ya llevamos un par de años en esta increíble pero al mismo tiempo desafiante y ¡agotadora etapa!

Por eso, dar relevancia a través de estos escritos, nos ayuda muchas veces a encontrar esa palabra que tanto necesitábamos leer, que nos ayuda a reafirmarnos y a empoderarnos en este rol.

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A continuación, lee “Mamá, te mereces un monumento”:

Tú, que te has levantado un poco mal genio, porque las madres también nos levantamos del revés a veces, y has sonreído y dicho “buenos días” a tu hijo/a, con tu voz más dulce, te mereces un monumento.

Tú, que te has levantado mal genio y has sido incapaz de disimular, tú que has necesitado verbalizarlo y expresarlo en voz alta, te mereces un monumento.

Tú, que has aguantado la cuarentena de la varicela con un bebé/niño en casa y has participado en tantos juegos y has sobrevivido, cuando pensabas que no podrías más, te mereces un monumento.

Tú, que llevas 5 noches sin dormir más de 4 horas, por la “itis” de turno, y sabes que esta noche será la sexta, te mereces un monumento.

Tú, que has tenido que pedir parte de tus días de vacaciones para poder cuidar a tu hijo enfermo, porque este sistema patriarcal tan injusto no te da otra opción, te mereces un monumento.

Tú, que hoy (por lo que sea) necesitas un relevo urgente y sabes que el relevo no llega hasta las 5 de la tarde, y respiras y te reinventas, minuto a minuto, hasta las 5, te mereces un monumento.

Tú, que piensas “hoy no llego a la cena”, porque estás un poco enferma y cansadísima, y horas más tarde te ves tranquilamente cenando con tus hijos y riéndote, te mereces un monumento.

Tú, que en un momento concreto has llamado a tu madre (que vive en otra ciudad) o a una amiga cercana para poder dormir y descansar, y no has necesitado excusas, te mereces un monumento.

Tú, mamá lactante, que te has enfermado de todo en esta lactancia, con todos los virus de tu hijo (con lo que eso comporta) mientras le ayudas a inmunizarse, te mereces un monumento.

Tú, que das teta a temperaturas increíbles, de día y de noche, y tienes más trucos que el almendruco para no pasar calor ni frío, te mereces un monumento.

Tú, que a veces has gritado y te has largado a la calle con un portazo, tú que has dejado salir la rabia y no te ha gustado, a pesar de que era necesario… Tú que no te has reconocido, pero te has perdonado, te mereces un monumento.

Tú, mujer y madre, que eres yo, que eres tú, que eres tu madre, tu abuela, tu linaje, tu hija y a la vez te sabes única e irrepetible, te mereces un monumento.

Tú, la madre de x (y w, y z…), la de los sueños cotidianos, la de los imposibles posibles, la del cuidado, la del calor, aunque no salgas jamás en la prensa, sabes que con cada minuto estás cambiando el mundo…

No lo olvides.

No hay nadie como tú.

Texto desconocido. Traducción Daniela Alonzo.

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