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¿Parto en un hospital o parto en casa? Una encendida discusión y sus argumentos

¿El parto en un hospital o clínica es más seguro que un parto en casa?

Imagínate que llegas al hospital/clínica y deciden inducir tu parto (apurarlo artificialmente) con oxitocina sintética. Las contracciones se vuelven mucho más intensas y dolorosas que una contracción natural, donde el periodo de descanso entre una y otra es casi inexistente. Con ello, el bebé podría verse afectada(o) por este ritmo tan intenso del parto, elevándose las probabilidades de que sufra (sufrimiento fetal), por lo que las mamás nos vemos obligadas a estar acostadas y conectadas de manera continua a un monitor, afectando seriamente nuestra capacidad de movimiento (muy importante para favorecer el parto).

Como las contracciones son más intensas y dolorosas, pedimos que nos pongan la epidural, afectando nuestra capacidad para sentir nuestro propio cuerpo y que, además, podría adormecer al bebé y así elevar aún más la posibilidad de sufrimiento fetal.  Al no sentir nuestro cuerpo, el trabajo de parto se torna “ineficiente” y se abre una ventana al uso de herramientas para sacar a la guagua (fórceps) y/o el corte en nuestra vagina/ episiotomía).

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Toda esta cadena de intervenciones innecesarias, ineficientes y violentas (conocida también como cascada de intervenciones en el parto), además aumentan altamente las probabilidades de que nuestro parto termine en una cesárea de emergencia. Y cuando así ocurre, nos sentimos inmensamente agradecidas y bendecidas por estar en un hospital/clínica. Sin embargo, se nos olvidó analizar el origen de esa cesárea de emergencia. Y así se puede constatar en innumerables relatos de parto: una acción artificial lleva a la otra.

Entonces digo, no. ¿El parto en un hospital o clínica es más seguro que un parto en casa? Y aquí es cuando se disparan todas las alarmas y aparecen las acaloradas discusiones, donde la razón más frecuente en defensa de parir en un hospital/clínica tiene relación con que disponen de todo lo necesario (equipamiento, principalmente) en caso de emergencia.

¿Qué aspectos me parecen relevantes a considerarse en la discusión del parto en casa?

1.- ¿Qué pasa con los protocolos de atención al parto de los hospitales/clínicas? A la luz de los antecedentes del parto en Chile (y otros países con altas tasas de intervención en el parto), las intervenciones injustificadas antes descritas podrían ser en sí mismas un factor de riesgo para las emergencias (hemorragias, cesáreas de emergencia, sufrimiento fetal, entre otras). En esa lógica, el parto en hospital no sería más seguro que parto en casa. Lo único “más seguro” es que el hospital tiene mejores herramientas para tratar estas “posibles complicaciones”.

2.- Si soy más dramática y llevamos la discusión del punto anterior a la muerte del bebé tras complicaciones en el parto. Es decir,  dónde mueren más guaguas tras un parto. No tengo una cifra de Chile, pero a la luz de la evidencia me atrevo a considerar que el número sería mayor en un hospital. Con esto no hago un llamado a tener partos en la casa, sino que busco que la discusión en torno a la seguridad de un parto en hospital o casa incluya otro análisis. Las verdaderas alarmas hoy le pertenecen más a las intervenciones que al lugar donde transcurre el parto.

3.-Desde el 2014 que el NICE, National Institute for Health and Care Excellence – Instituto Nacional por la Excelencia en la Salud y el Cuidado, vinculado al Sistema Público de Salud británico) referente indiscutido en materias obstétricas, incluye en sus recomendaciones el parto en la casa o en centros atendidos por matronas para mujeres con embarazo de bajo riesgo. Incluso, en primeras gestaciones).

4.- La madre y su familia no están solas en un parto en casa y sin atención médica idónea. Por el contrario, la atención al parto en casa debe darse de la mano de un equipo médico-sanitario y cuando las condiciones del hogar y de la madre así lo permitan. Así que basta de caricaturizar el parto en casa como si fuera una práctica hippie carente de cuidados prenatales y post natales adecuados. Y recalco “médica” porque en esta discusión muchas veces también se incluye a las doulas. No, las doulas no reemplazamos al doctor o matrona en el parto, ya que nuestra función es la de acompañar la maternidad.

5.- Aceptar/reconocer que las mujeres están arrancando de los hospitales para dar a luz en sus casas. De esta forma, pueden actualizarse los protocolos, garantizándoles a las mujeres y sus hijos los cuidados y derechos que buscan al dar a luz en su casa.

Por último, aprovecho de aclarar que no, no soy una promotora del parto en casa. No necesito promover la decisión que tome una u otra mujer. Defiendo el respeto al proceso de parto y defiendo el respeto por los derechos de las mujeres y de los recién nacidos, como podrán leer en varios otros artículos que he redactado.

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