Percy Fawcett: El “Indiana Jones inglés” que desapareció misteriosamente en Brasil
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- Héctor Fuentes
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“Percival Harrison Fawcett (1867–1925), inglés, miembro de la Real Sociedad Geográfica, topólogo y militar del ejército británico, personifica, como ningún otro, al prototipo del explorador romántico de fines del siglo XIX y principios del XX. Entre 1906 y 1925 (año en que desapareció) organizó variadas expediciones al ‘Infierno Verde’ amazónico…con la intención de prestigiar a su país y mantener activa la presencia británica en la región, Fawcett entró en relación con una selva misteriosa, que terminaría amando y en la cual dejaría sus propios huesos. Las crónicas de sus viajes (que escribiera en 1924, un año antes de morir) se encuadran dentro de la denominada literatura de supervivencia…En este género, el explorador/escritor se convierte en el héroe de su propio relato, describiendo las penurias, peligros y sucesos extraños de los que fuera testigo”, escribió el profesor Fernando Soto Roland para referirse a la curiosa y misteriosa figura de Percy Fawcett, el explorador y aventurero británico que sería llamado por algunos el “Indiana Jones inglés”.
Percy Fawcett pisó por primera vez Sudamérica en 1906, cuando fue designado por la Real Sociedad Geográfica Británica para demarcar la zona del Amazonas, en la frontera entre Brasil, Bolivia y Perú. Allí se dedicó a explorar la selva, organizando constantes expediciones que lo terminaron de convencer de la presencia de una ciudad perdida en el corazón de la selva brasileña.
Tras regresar a Europa, en febrero de 1920 desembarcó en Río de Janeiro para buscar la ciudad perdida de Z. Cuando comenzó a adentrarse en la selva, oyó la leyenda de los indios murciélagos, “los más salvajes de la Amazonía”, lo que lo convenció de que iba por buen camino. Sin embargo, al final debió abandonar la expedición, aseverando que “los animales no resistieron”, aunque prometió regresar.

En 1925 Fawcett se despidió de su esposa Nina Paterson, anunciándole que iba a emprender una misión para encontrar una civilización perdida en Brasil. En esta ocasión, en vez de contratar ayudantes en el lugar de la expedición, se llevó a dos personas muy cercanas: su hijo mayor, Jack, de 21 años, y un amigo suyo, Raleigh Rimell, más o menos de la misma edad, a quienes instruyó sobre todos los secretos para sobrevivir en la selva.
Pronto llegaron al puesto indígena de Simões Lopes, en la aldea brasileña de Bakairi, lugar donde Jack Fawcett celebró el 19 de mayo su 22° cumpleaños. Percy Fawcett conoció allí a Yamarã, jefe de la etnia mehinaku, quien le aconsejó que no continuara su viaje: “Los indios murciélagos no toleran a los invasores. Son caníbales. Es demasiado peligroso”, le dijo el jefe indio, a lo que le replicó Fawcett: “Puedo defenderme”.

Al día siguiente, Fawcett compró comida y despidió a los ayudantes, pues quería estar solo cuando encontrara la ciudad Z. Salió de la aldea Bakairi con rumbo al campamento del Caballo Muerto, el lugar donde había muerto su caballo en su fallida expedición anterior. Llegó allí ocho días más tarde y escribió su última carta a su esposa Nina. “No debes temer ningún fracaso”, fueron sus últimas palabras, fechadas el 29 de mayo de 1925. Desde entonces, no se ha vuelto a saber absolutamente nada de Percy Fawcett, su hijo Jack y el amigo de éste, Raleight Rimell.
“La desaparición de Fawcett y sus compañeros sigue siendo un misterio. La hipótesis más probable es la muerte por inanición, a consecuencia de enfermedades o ataques de indios o animales. Pero sin pruebas, no hay manera de estar seguros. Algunos grupos, como la Sociedad Brasileña de Eubiasis, siguen creyendo en la posibilidad de que Fawcett y su hijo, Jack, encontraran la ciudad perdida Z, donde ambos habrían dirigido una comunidad esotérica”, comentó la historiadora brasileña Deborah Lavorato Leme, autora del artículo “Registros de la última expedición del coronel P. H. Fawcett en Brasil”.

Nina Paterson Fawcett falleció el 6 de septiembre de 1954, a los 83 años, y hasta el último día de su vida esperó el regreso de su desaparecido marido en su casa de Suiza. Brian Fawcett, el hijo menor del explorador, tampoco renunció a buscar a su padre y a su hermano. En enero de 1952, 27 años después de su desaparición, aceptó una invitación para unirse a una expedición al Mato Grosso, luego que el antropólogo y activista brasileño Orlando Villas-Bôas se topar con un indígena de la etnia kalapalo, que dijo que había matado a los “caribas” (“hombres blancos”), arrojado los cadáveres de dos de ellos en la Laguna Verde y enterrado al tercero en una fosa poco profunda a orillas del río Culuene, en Xingu. Sin embargo, después se descubriría que los restos hallados no correspondían a los de Fawcett ni a los de ningún otro miembro de su expedición.

Otros aventureros, como el explorador estadounidense George Miller Dyott y el periodista inglés Peter Fleming (El hermano mayor de Ian Fleming, el creador de James Bond), lideraron sendas expediciones en busca de pistas de Fawcett, pero todo fue en vano. Por lo pronto, la cinematográfica vida de Percy Fawcett ha inspirado numerosos libros, comics y hasta películas (como “Z: La Ciudad Perdida”, dirigida por James Gray).
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