¿Quiénes fueron fulano, zutano y mengano? El origen de este popular refrán

Las dos primeras formas gramaticales tienen su origen en el idioma árabe.

Guía de: Mitos y Enigmas

Por lo general, cuando se quiere aludir a una persona de quien no se sabe o no se recuerda su nombre, se dice que es un “Fulano”, “Mengano”, “Zutano” o “Perengano”, cuatro denominaciones que, al contrario de lo que muchos piensan, no se basan en ningún personaje histórico, sino que son cuatro conocidas formas gramaticales que se utilizan para no nombrar a personas concretas o simplemente para referirse a alguien de manera genérica, sin individualizar.
tipo-de-globos-en-historietas-basico-1-1280x720
La palabra fulano proviene del árabe “fulān” (فلان) que quiere decir “persona cualquiera” y es el más utilizado de los cuatro términos: “Vino un fulano preguntando por ti” o “El epitafio de su tumba dirá ‘aquí descansa fulano de tal’ ”. Del árabe la palabra “fulano” pasó al idioma español y de allí se extendió a toda Hispanoamérica.

Por lo general, cuando hablamos de una sola persona de quien no sabemos o no queremos decir su nombre, decimos que es un “fulano”. Cuando nos referimos a dos personas mentamos a “fulano y a mengano”. Y si se les une una tercera persona, decimos “fulano, mengano y zutano”. Existe, incluso, un cuarto término, “perengano”, aunque es algo inusual que se le utilice.

Mengano, al igual que la palabra fulano, también proviene del idioma árabe, concretamente del término “man kān”, cuyo significado es “quien sea” y suele utilizarse, como ya se mencionó, en segundo lugar y acompañado de fulano y/o zutano: “No quiero ver por aquí a ese fulano y a ese mengano”.
fulano-y-mengano

Zutano, en tanto, provendría de la palabra latina “scitānus”, que significa “sabido”, mientras que Perengano pudo originarse de la combinación del apellido Pérez -uno de los más apellidos más comunes de España- con la palabra mengano: “Fulano, mengano, zutano y perengano fueron a la fiesta, excepto tú, que eras el invitado especial”.

Estos cuatro términos -Fulano, Mengano, Zutano y Perengano- pueden ir en diminutivo (Fulanito, Menganita…) o con apellido (De Tal, De Cual…) para hacerlos más solemnes. La variante femenina de la palabra “fulano”, finalmente, también se suele utilizar para calificar despectivamente a una mujer cuando alguien se quiere referir a ella como prostituta o como fémina de dudosas costumbres: “tu novia resultó ser una fulana”.

Más sobre Mitos y Enigmas