Artemisia Gentileschi, la pintora que sufrió una violación y la transformó en arte

Esta talentosa pintora italiana fue agredida sexualmente, lo que la llevaría a pintar su cuadro más famoso y violento: “Judith decapitando a Holofornes”.

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Artemisia Gentileschi, nacida en Roma el 27 de julio de 1593, fue la hija mayor del pintor Orazio Gentileschi, uno de los grandes representantes de la escuela romana de Caravaggio. Por la influencia de su mismo progenitor, Artemisia fue introducida a la pintura en el taller de éste, aprendiendo dibujo, cómo empastar los colores y dar brillantez a los cuadros, aunque también demostraría tener un estilo propio: le gustaba imprimirle a sus cuadros una fuerte tensión dramática, apoyada por algunos efectos teatrales, algo que según los críticos tomó de las obras más conocidas del mismo Caravaggio.

Artemisia Gentileschi.

Artemisia Gentileschi.

A los 17 años Artemisia Gentileschi firmó su primera obra, “Susana y los viejos”, y dos años después su padre le dio un preceptor privado, Agostino Tassi. Sin embargo, este sujeto marcaría la vida de Artemisia de la peor forma posible. La violó en 1612. Después que el padre de la joven pintora denunciara al agresor ante el tribunal papal, se descubrió que Tassi había planeado asesinar a su esposa, cometió incesto con su cuñada y había querido robar ciertas pinturas del propio Orazio Gentileschi. En el proceso que se siguió, del cual se conserva una detallada documentación, Artemisia fue sometida a un humillante examen ginecológico y torturada mediante la “sibilla”, unos aros de metal que se apretaban en torno a los dedos cuando se tiraba de ellos con unas cuerdas (una tortura, por cierto, particularmente cruel para un pintor). De esta manera se pretendía verificar la veracidad de sus acusaciones, pues se creía que si una persona decía lo mismo bajo tortura que sin ella, la historia debía ser cierta. Lo único cierto en todo caso es que después del proceso Tassi fue condenado a un año de prisión, aunque saldría libre después de 8 meses, y al exilio de los Estados Pontificios.

Sólo pocos meses después de ser violada, Artemisia comenzaría a pintar su cuadro más famoso, “Judith decapitando a Holofernes”, el cual terminaría en el año 1613 y que impresionó por la violencia de la escena que representaba. Muchos siglos después, los psicólogos interpretaron esta obra en clave psicoanalítica y psicológica como un deseo de venganza respecto a la violencia y humillación que ella había sufrido.

Artemisia Gentileschi

El impactante cuadro “Judith decapitando a Holofernes”, de la pintora Artemisia Gentileschi.

Un mes después del juicio Artemisia se casó, en un matrimonio arreglado por su padre, con un modesto pintor florentino, y en los años siguientes se transformaría en uno de los primeros pintores bárrocos y en uno de las artistas más completas y talentosas de su generación, pintando cuadros históricos y religiosos en una época en que estos temas eran considerados inadecuados para el espíritu femenino.

El significado del cuadro “Judith decapitando a Holofernes”

Varios siglos más tarde Roberto Longhi, uno de los más famoso maestros de la crítica italiana, escribió en 1916 el ensayo “Gentileschi padre e hija”, donde definió a Artemisia Gentileschi como “la única mujer en Italia que alguna vez supo algo sobre pintura, colorido, empaste y otros fundamentos”. Con respecto al análisis del cuadro más célebre de Artemisia, la “Judith decapitando a Holofernes”, Longhi escribió: “¿Quién pensaría de hecho que sobre un lienzo estudiado de candor y sombras valiosas dignas de un Vermeer una generosidad natural, pudiera acontecer una matanza tan brutal y sangrienta? [...] pero – es lógico decirlo – ¡esta es una mujer terrible! ¿Una mujer pintó todo esto?.. No hay nada sádico aquí, en lugar de ello lo que más impresiona es la impasibilidad de la pintora, que fue incluso capaz de darse cuenta de cómo la sangre, al chorrear violentamente, ¡podía decorar con dos líneas de gotas al vuelo la zona central! ¡Increíble, os digo! Y también por favor ¡den a la Sra. Schiattesi – el nombre de casada de Artemisia – la oportunidad de elegir el puño de la espada! Al final, ¿no creen que el único propósito de Judith es apartarse todo lo posible para evitar que la sangre pueda manchar su novísimo vestido de seda amarilla? Pensemos, de todas formas, que ese es un vestido de Casa Gentileschi, el guardarropa más refinado de la Europa del siglo XVII, después de Van Dyck”.

La periodista Sarah Waldron, en tanto, comentó que “la historia de Judith y Holofernes es antigua y sagrada, pero no puede leerse en las Biblias modernas. No es un hecho histórico, es totalmente imprecisa y es posible que la escribiera una mujer. Esta historia tocó la fibra sensible de Artemisia Gentileschi, una de las artistas más destacadas de Italia durante el siglo XVII. Había sido violada durante la adolescencia, el juicio que se celebró fue público y muy prolongado, y Gentileschi fue torturada durante su testimonio. Al igual que Judith, se la tachó de puta en lugar de ser considerada una heroína y también como Judith, Gentileschi escribió una historia heroica que no pudo apreciarse realmente hasta mucho después de su muerte”.

Waldron agregó que “sabiendo lo que sabemos sobre el trauma de Gentileschi y sobre la violencia sin precedentes de su obra, resulta difícil no ver el cuadro “Judith decapitando a Holofernes “ como una expresión de genuina rabia y como una catarsis, el único modo de poder cumplir los propios deseos disponible para la artista en esa época. En la historia del arte, como en el proceso de superar un trauma, lo más importante es conservar lo que sobrevive. Una vez que algo se te arrebata, ya no está. Nunca sabremos exactamente por qué Gentileschi pintaba lo que pintaba ni qué sentía al pintar esas cosas. Pero debemos preguntarnos: ¿Este brutal cumplimiento de los sueños es exclusivamente de ella o también puede ser nuestro? La violación no solo es un acontecimiento traumático individual, dado que este movimiento está abrumadoramente dirigido hacia los hombres que maltratan a las mujeres, y se ha convertido en una especie de carga colectiva. A través de la lupa de la historia del arte feminista, Artemisia Gentileschi se ha convertido en cada víctima de violación y cada víctima de violación se ha convertido en Judith: es preciso rebanar la cabeza de los violadores para salvar el mundo”.

El cuadro “Judith decapitando a Holofernes”, la pintura que supuestamente fue inspirada por una terrible violación que sufrió su autora, puede admirarse en la actualidad en la Galleria degli Uffizi de Florencia.

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