¿Cómo era el verdadero rostro de Napoleón Bonaparte? Programa computacional da su respuesta
Guía de: Mitos y Enigmas
- Héctor Fuentes
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El general francés Napoleón Bonaparte (1769-1821) es considerado uno de los personajes más decisivos y controvertidos en la historia de la humanidad. Coronado como emperador de los franceses el 18 de mayo de 1804 y erigido también en rey de Italia el 18 de marzo del año siguiente, sus agresivas guerras de conquista, las mayores operaciones militares conocidas hasta ese momento en Europa, le permitieron regir los destinos de ese continente durante tres lustros, lo que gatilló, entre otras consecuencias periféricas, el proceso independentista de las colonias americanas de España en América.
Hoy, casi dos siglos después de su muerte en su exilio en la solitaria isla de Santa Elena, a los 51 años de edad, el enigma de su verdadero rostro sigue intrigando a muchos. Cuatro célebres pintores franceses –Jacques-Louis David, el miniaturista Jean-Baptiste Isabey, Antoine-Jean Gros y Pierre-Narcisse Guérin– lo retrataron de manera oficial, mientras que el dibujante Anne-Louis Girodet-Trioson, discípulo de David, hizo un sencillo croquis de la cara de Napoleón el 8 de marzo de 1812 mientras el emperador se encontraba en la capilla de las Tullerías.

Este último dibujo sería alabado por el también también pintor François Bouchot, que conocía al Emperador, hasta el punto de provocar en él las siguientes palabras; “Girodet parece haber sido franco; la fisonomía es grave, las mejillas redondas, a lo niño, los ojos claros vagan por el vacío… Un pequeño seno, imperceptible, se extiende enfadosamente desde las aletas de la nariz hasta el extremo de la boca, cerrada y grave”.

Sin embargo, hasta el día de hoy no existe unanimidad sobre cuál de todos los retratos que se pintaron de Napoleón representaba mejor la estampa fiel del emperador, conocido por sus soldados con el sobrenombre de “el Pequeño Cabo” (“le Petit Caporal”), pese a que su estatura no era precisamente pequeña (1,69 mts. de altura).
A falta de una fotografía, muchos se aferraron a una pieza que no podía ser objeto de controversia: la mascarilla mortuoria de Napoleón Bonaparte, moldeada por el doctor François Carlo Antommarchi, quien atendió al emperador durante sus últimos días en la isla de Santa Elena y cerró sus ojos el 5 de mayo de 1821, participando en su autopsia junto con siete galenos británicos. Antommarchi modeló esta máscara mortuoria el día 7 de mayo, es decir, dos días después de su muerte.
Por lo pronto, en este nuevo milenio, el fotógrafo y artista holandés Bas Uterwijk, usando el programa computacional de inteligencia artificial Artbreeder, que analizó todos los retratos conocidos de Napoleón Bonaparte así como su máscara mortuoria, recreó el supuesto y verdadero rostro del mítico emperador francés. El resultado fue el siguiente:

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