¿Cómo eran los antiguos romanos: rubios y de ojos azules o de aspecto mediterráneo?

Los escritos de la época indican que de los primeros 18 emperadores romanos, la mitad tenía el cabello rubio o pelirrojo.

Guía de: Mitos y Enigmas

Famosas películas y series épicas que han cautivado a millones de espectadores, como “Gladiador”, “Roma” y “Espartaco”, suelen mostrarnos a los emperadores, generales, políticos y magistrados romanos como solemnes hombres de tez pálida, cabellos rubios o castaños y de ojos azules o verdes, algo que para muchos no correspondería a la realidad, tomando en cuenta que la mayoría de los habitantes de Italia, lugar donde se gestó y desarrolló el Imperio Romano, pertenecen a la raza mediterránea, cuyo fenotipo racial se caracteriza más bien por una piel blanca, una estatura mediana y cabello castaño, oscuro o negro.

EL PODER IMPERIAL DE OCTAVIO AUGUSTO

Sin embargo, las fuentes romanas más antiguas y fiables dan cuenta que los miembros de la clase patricia de Roma, es decir, la clase dirigente y aristocrática que vivía en el valle del Lacio y aportaba los miembros al Senado, a las magistraturas romanas y al trono del imperio, pensaban que tenían una sangre especial, la cual iba indisolublemente asociada a la noción de divinidad y ascendencia noble.

Estos romanos, por cierto, descendían de los ítalos o itálicos, un pueblo indoeuropeo que había arribado a la región del Lacio o “Latium” en el siglo XIII AC, seguidos de otras migraciones posteriores como la de los etruscos, que ocuparon la Campania, y la de los ilirios, indoeuropeos que provenían de los Balcanes. Estos itálicos hablaban la lengua conocida como Latín, que en los siglos posteriores se transformaría en la lengua oficial del imperio romano, y que tras la desintegración de éste daría origen a diversos idiomas romances como el castellano, el italiano, el francés, el portugués, el rumano y el catalán, entre otros.

Roma Toga

Con respecto al fenotipo de los patricios romanos, el investigador de historia racial Karl Earlson explica que una vez que habían llegado a una cierta etapa en sus vidas, los patricios adquirían un nombre personal adicional que casi siempre estaba basado en el aspecto físico que poseían. Nombres como Albus, por ejemplo, indicaban piel clara; Ravilla, ojos grises; Caesselia o Caesar (César), ojos azules; Flavius (Flavio), pelo rubio; Rufus (Rufo), pelo rojo; Longus (Longo), alta estatura; Macer, una constitución esbelta, etc.

El historiador alemán Wilhelm Sieglin, en su obra “Die blonden Haare der indogermanischen Völker des Altertums” ( 1935), recopiló al respecto la cantidad de patricios romanos cuyos nombres indicaban cabello rubio, rojo o castaño claro, llegando a la siguiente lista: 7 Flavi, 20 Flaviani, 10 Fulvi, 121 Fulvii, 27 Rubrii, 26 Rufi, 24 Rufii, 36 Rufini, 45 Rutilii y 13 Ahenobarbi.

Rome

El poeta romano Virgilio, en su famoso poema épico “La Eneida”, describe la llegada del príncipe troyano Eneas al Lacio, lugar donde después de domar a pueblos feroces, darles murallas y leyes y casarse con la princesa latina Lavinia, fundaría una dinastía que daría origen a la futura aristocracia de Roma y, por ende, al mismo Imperio Romano. Según Virgilio, Eneas era rubio, tal como su hijo Ascanio o Iulo (fundador de la familia Julia y antepasado de Julio César), que huyó junto a él de la destrucción de Troya. Y también eran rubios los dos famosos gemelos que fueron abandonados por su madre al poco de nacer y que fueron amamantados por una loba que les salvó la vida: Rómulo y Remo, los dos fundadores de la ciudad de Roma.

Cuadro que muestra al príncipe troyano Eneas, acompañado de su hijo Iulo, recibiendo la curación de una herida causada por una saeta, durante la batalla en la cual se convirtió en el amo y señor del valle del Lacio.

Cuadro que muestra al príncipe troyano Eneas, acompañado de su hijo Iulo, recibiendo la curación de una herida causada por una saeta, durante la batalla en la cual se convirtió en el amo y señor del valle del Lacio.

Revisando el fenotipo de algunos personajes históricos que destacaron en la época de la República y el Imperio Romano, es posible hacerse una idea sobre cómo eran racialmente los miembros de la gens patricia o clase aristocrática romana.

Lucio Cornelio Sila (138-78 A.C), el cónsul y dictador romano que instauró una férrea dictadura donde persiguió sistemáticamente a sus enemigos y realizó una ambiciosa obra legislativa para tratar de restaurar el funcionamiento de las instituciones republicanas, según el historiador Plutarco en su obra “Vidas Paralelas”, era de ascendencia patricia, tenía pelo rubio, ojos azules y una complexión rubicunda: “Su dorada cabeza de cabello lo hacía un hombre de aspecto extraordinario, ni tenía ninguna vergüenza, tras las grandes acciones que había realizado, en testificar a sus propias grandes cualidades”.

Sila, cónsul y dictador romano.

Sila, cónsul y dictador romano.

El político y escritor Marco Porcio Catón (234-149 A.C), también conocido como “el Censor” o Catón el Viejo, y quien pronunciara durante las guerras púnicas la célebre frase “Ceterum censeo Carthaginem esse delendam” (“Por lo demás, creo que Cartago debe ser destruida”), también, según el mismo historiador Plutarco, era rubio y de ojos azules: “Era en su figura rubio y de ojos azules, como lo dio a entender, no mostrándosele muy aficionado, el que hizo este epigrama: A ese rubio, mordaz, de ojos azules, a Porcio, aun muerto, estoy que en el infierno no le ha de recibir la hija de Ceres”.

Octavio Augusto, heredero político de Julio César y primer emperador romano, quien gobernara entre los años 27 a. C. y 14 d. C., durante el período conocido como la “Pax Romana”, en la serie televisiva “Roma” aparece representado como un esbelto joven rubio de profundos ojos azules. Pero ¿Era Augusto realmente así? Según las fuentes romanas más antiguas, Augusto, quien se convertiría en el emperador romano con el reinado más prolongado de la historia, era “rubio” (“subflavum”) según relata Suetonio en su obra “De Vita Caesarum: Divus Augustus”, y tenía “ojos azules” (“glauci”) según cuenta Plinio el Viejo en su obra “Historia Natural”: “Tenía ojos claros y brillantes, en los que gustaba de pensar que había algún tipo de poder divino, y le placía grandemente, cuando miraba intensamente a alguien, que éste dejase caer su cara como ante el esplendor del Sol”.

El joven Octavio Augusto, el primer emperador romano, en la serie "Roma".

El joven Octavio Augusto, el primer emperador romano, en la serie “Roma”.

Tiberio, el segundo emperador romano perteneciente a la dinastía Julio-Claudia y que gobernó desde el año 14 al 37 D.C., tenía los ojos “gris-azulados” (“caesii”) según cuenta Plinio, mientras que el emperador Calígula, que se haría famoso por su depravación, tenía una “barba rubia” (“aurea barba”) según Suetonio. El emperador Claudio, en tanto, según el mismo Suetonio, tenía el cabello gris-blanco y los ojos grises.

El tristemente célebre emperador Nerón, último emperador de la dinastía Julio-Claudia y que gobernara Roma entre los años 54 y 68 DC. descendía de una familia famosa por su clara pigmentación. Y era “rubio o pelirrojo” (“subflavo”) y tenía los “ojos gris-azulados” (“caesis”), según cuenta Suetonio en su “Vida de los Césares”, mientras que su esposa, Popea Sabina (30-65 D.C.), famosa por su belleza en toda Roma, en tanto, era muy blanca y pelirroja.

Nerón y su esposa Popea en la película "Quo Vadis" (1951).

Nerón y su esposa Popea en la película “Quo Vadis” (1951).

El general romano Servio Sulpicio Galba, quien fuera emperador del Imperio romano desde el 8 de junio de 68 D.C. hasta el día de su muerte, el 15 de enero del 69 D.C., era de cabellos gris-blancos y de “ojos azules” (“caeruleis”), según cuenta Suetonio en su “Vida de los Césares”, mientras que el emperador Vitelio, quien accedió al trono tras la muerte de sus dos predecesores, Galba y Otón, y gobernó como emperador entre el 17 de abril de 69 hasta el 22 de diciembre de ese mismo año, era, según relata el cronista griego Malalas en su obra “Chronographia”, “pelirrojo” y de ojos “grises” o “azules”.

El emperador Vespasiano, sucesor de Vitelio, según el mismo Malalas, era “de cabellos gris-blancos” y “de ojos del color del vino”, aunque no se sabe si esto se refiere a vino tinto (moreno) o vino blanco (verdes), mientras que su hijo mayor, el emperador Tito, que gobernó Roma entre los años 79 y 81, según el historiador alemán Wilhem Sieglin, era “rubio”.

augnor

Domiciano, último emperador de la dinastía Flavia, la cual reinó sobre el Imperio romano desde el año 69 hasta el año 96, era “rubio” y “de ojos grises o azules”, según cuenta el griego Malalas, mientras que el emperador Trajano era “de cabello dorado”, aunque hay que hacer hincapié que Trajano no era romano, sino español de sangre celta. También español fue el emperador Adriano, procedente de una familia noble romana establecida en Hispania, y quien era “de cabello oscuro”, según Wilhmn Sieglin, y “de ojos grises o azules” según Malalas.

Lucio Vero Antonino, coemperador romano junto con Marco Aurelio desde el año 161 hasta el momento de su muerte, era “de cabello rubio” (“flaventium”) según detalla Wilhem Sieglin, mientras que el tristemente famoso emperador Cómodo (uno de los personajes principales de la película “Gladiador”), era “de pelo rubio” y “de ojos azules o grises”. Con respecto al mismo Cómodo, el historiador Merodio, en su “Historia del Imperio”, relata que “Cómodo era de una apariencia impactante, con un cuerpo bien modulado y una cara bella y viril; sus ojos eran ardientes y brillantes; su cabello era naturalmente rubio y rizado, y cuando salía a la luz del Sol, brillaba con tal fuerza que algunas personas pensaban que polvo de oro se esparcía sobre él en las apariciones públicas, pero otros lo consideraban sobrenatural y decían que un halo celeste brillaba en torno a su cabeza”.

Busto del emperador romano Cómodo.

Busto del emperador romano Cómodo.

Después del emperador Cómodo, comenzaron a ocupar el trono del imperio romano emperadores que no eran de origen romano y cuyo fenotipo racial no tenía nada que ver con el legado genético de la gens romana patricia de origen itálico. De acuerdo a todos los autores antes mencionados, de los 18 emperadores romanos que van de Octavio Augusto a Cómodo, 9 eran rubios o pelirrojos, 5 tenían el pelo gris o blanco, de 3 aún no se tienen constancia del color de su cabello, y sólo uno (Adriano) fue descrito como de cabellos oscuros. Además, de los mismos 18 emperadores, 9 tenían ojos azules o grises, 2 tenían ojos “del color del vino” y de 7 no existe constancia al respecto.

tito-pulo-y-lucius-vorenus

Luego que Roma pasara de ser una poderosa república que dominaba todo el valle del Lacio y parte de Italia a transformarse en un imperio de alcance mundial, que gobernaba a unas 61 millones de personas y que se extendía desde el sur de Gran Bretaña hasta los desiertos africanos, se convertiría en un estado multiétnico.

De todos modos, para graficar el sentimiento de unidad racial que sentía la clase patricia romana dominante en los tiempos de la República y los primeros siglos del imperio, y de la desconfianza que sentían hacia otros pueblos bárbaros de piel más oscura, a los que relacionaban con la decadencia, pobreza y maldad, conviene recordar el viejo dicho romano que rezaba “Hic niger est, hunc tu, romane, caveto”, es decir, “De aquello que sea negro, protégete, romano”.

Más sobre Mitos y Enigmas

Comentarios Deja tu comentario ↓
Ver Comentarios