¿Cómo es la vida de una persona después de ser alcanzada por un rayo? Impactantes testimonios

¿Es una muerte segura o hay posibilidades de sobrevivir? Los casos son dramáticos.

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El rayo es una poderosa descarga natural de electricidad estática que se produce cuando el movimiento ascendente y descendente del aire dentro de un cumulonimbo –la nube de tormenta– crea dos zonas de potencial eléctrico opuesto: en la parte superior de la nube se acumulan las partículas con carga positiva y en la parte baja, las negativas. Cuando la separación entre unas y otras es muy grande, se produce el rayo en el interior de la nube, entre nubes distintas o entre la nube y la tierra.

Producida durante una tormenta eléctrica, que genera un pulso electromagnético, la descarga eléctrica precipitada del rayo es acompañada por una emisión de luz (relámpago), causada por el paso de corriente eléctrica, que ioniza las moléculas de aire, y por el sonido del trueno, desarrollado por la onda de choque.

En promedio, un rayo mide 1.500 metros y viaja a una velocidad media de 440 kms. por segundo, pudiendo alcanzar velocidades de hasta 1400 kms por segundo. Es una especie de poderosa y gigantesca chispa eléctrica que cae del cielo y que puede descargar una energía entre 200 mil amperios y 100 millones de voltios, potencia más que suficiente para detener el corazón de una persona y calcinar todos sus órganos internos.

Según datos de la Organización Metereológica Mundial, a diario se producen en el mundo unas 44 mil tormentas que generan más de 8 millones de rayos, capaces de liberar una energía comparable a 2 millones de toneladas de dinamita. Se calcula que cada rayo mide unos 5 kilómetros de longitud por solo 1 centímetro de anchura y el aire circundante puede alcanzar temperaturas de 20.000 ºC, más de tres veces la de la superficie del Sol, que ronda los 6.000 ºC. Por eso los rayos son considerados tan letales. Y se han registrado casos de caída de rayos a más de 20 kms. de distancia del lugar de la descarga de la tormenta, haciendo que el peligro sea aún más inminente.

Personas alcanzadas por un rayo

Los casos de personas fallecidas por el impacto de rayos son más comunes de lo que se cree, como lo evidencian las 16 personas que murieron en marzo del 2018 en el sur de Ruanda (país donde las tormentas son frecuentes, tomando en cuenta la orografía del país, con colinas y montañas) luego que un poderoso rayo cayera sobre una iglesia. Según se ha estimado, un 30% de las personas alcanzadas por un rayo mueren (unas dos mil personas al año), mientras que entre el 75 y el 90 % de los sobrevivientes quedan con secuelas físicas y mentales que los acompañan durante toda la vida.

Personas alcanzadas por un rayo

La impactante fotografía que muestra a un rayo cayendo en el Cristo Redentor de Río de Janeiro. En esa ocasión, el rayo destrozó un dedo de la mano derecha de la estatua.

Las personas que tienen el infortunio de ser alcanzada por un rayo puede llevarse desde un curioso tatuaje temporal –las llamadas figuras de Lichtenberg, que increíblemente tienen forma de rayo- como recuerdo del tránsito de la energía por sus vasos sanguíneos a sufrir patologías mucho más severas como embolias o importantes quemaduras en cualquier parte del cuerpo (en las zonas por donde entra y sale el rayo y en las zonas donde se produce el llamado efecto Joule, que provoca que aparezcan quemaduras internas de gravedad bajo una piel de aspecto indemne). Además pueden sufrir afecciones neurológicas y cardiopulmonares, asistolia, fibrilación ventricular, paro cardiorrespiratorio, fracturas óseas, confusión, pérdida parcial o total de la memoria, trastornos de la conducta y pérdida de visión y audición, como consecuencia de la aparición prematura de cataratas en el ojo.

Los médicos explican que la violenta circulación de la energía de un rayo a través de nuestro cuerpo puede destruir las células del cuerpo –ya que, consecuentemente, éstas pierden su función- y provocar lesiones similares a las de un aplastamiento, es decir, las víctimas presentan grandes masas carnosas que son destruidas.

Las secuelas más curiosas y llamativas que puede dejar la energía de un rayo en el cuerpo humano, como ya se mencionó, son las llamadas figuras de Lichtenberg, una especie de tatuaje con atractivas formas fractales que pueden llegar a recordar precisamente el aspecto de un rayo y que aparecen durante las horas posteriores a la descarga.

Personas alcanzadas por un rayo

Las curiosas figuras de Lichtenberg causadas por el impacto de un rayo en el cuerpo humano.

El doctor español José Manuel Collado, en un reportaje publicado por el diario La Vanguardia, explicó que las figuras de Lichtenberg se formaban al transitar la energía de los rayos por los vasos sanguíneos del cuerpo, ya que “éstos se dilatan y aumenta el diámetro de los capilares, que favorece la llegada de más sangre a la zona y, por lo tanto, se visualiza en formas rojizas y arborescentes. Se trata de unas marcas temporales que aparecen y desaparecen muy rápidamente, motivo por el que la medicina no puede estudiar con mucho más detalle las causas de su aparición. La temporalidad es tal que en la mayoría de los casos, los pacientes que ingresan en el hospital ya no presentan las figuras de Lichtenberg porque ya han desaparecido”.

La vida después de la caída de un rayo

La vida después de sufrir el impacto de un rayo nunca es la misma, tal como ejemplifica el caso de James Church, un maestro de artes marciales norteamericano de 55 años que vive en Florida, una zona considerada por los expertos como el “mejor” lugar de todo Estados Unidos para que ocurran tormentas con relámpagos debido a su ubicación, clima y topografía (es una península rodeada por dos masas de agua, el Atlántico y el golfo de México, que producen un aire caliente y húmedo).

Personas alcanzadas por un rayo

James Church, en una entrevista concedida al diario The New York Times, relató que en enero del 2017 salió a pescar a un muelle para relajarse después de una intensa semana de trabajo, vestido con unas botas de goma y un impermeable para protegerse del frío. Cuando lanzó el anzuelo al mar divisó que en el horizonte se avistaban algunos relámpagos, pero éstos parecían estar lejos, por lo que se sintió a salvo. Sin embargo, repentinamente, sintió el colosal impacto de un rayo.

Personas alcanzadas por un rayo

James Church en el muelle de Florida donde recibió el brutal impacto de un rayo (Foto New York Times).

“Apenas estaba lloviznando y no escuché los truenos desde el muelle. Sólo recuerdo un ruido estremecedor y una luz tan brillante que sentía como si me quemaran los ojos. Desperté con la espalda contra un pasamanos, a casi dos metros de distancia de donde estaba. Intenté moverme, sin poder hacerlo. Parecía como si el rayo hubiera causado un cortocircuito en todo mi cuerpo. Después de un rato pude voltearme pero no pude levantarme, mientras sentía cómo me salía líquido del estómago. Era sangre. Comencé a arrastrarme hacia mi caja de herramientas e intenté abrirla, porque allí tenía guardado mi teléfono. Ahí me di cuenta de que dos de mis dedos de la mano derecha habían desaparecido casi por completo. Así que usé mis pulgares, alcancé mi teléfono dentro de la caja y llamé al 911. “Me acaba de caer un rayo”, le dije al despachador de los servicios de emergencia. “Perdí dos dedos. Ya no están y me está empezando a doler todo”.

Personas alcanzadas por un rayo

James Church perdió dos dedos de la mano derecha tras el impacto del rayo (Foto: New York Times).

Según pudo determinarse posteriormente, el rayo que había caído sobre James Church golpeó directamente sobre su caña de pescar e hizo que el gancho de la misma estallara en dirección de su cara. Y como estaba descansando la caña en su cadera, la fuerza del rayo la hundió en su estómago, sin mencionar que el hecho de que tuviera el codo pegado a esa misma cadera provocó que la corriente se transfiriera por todo su antebrazo hasta sus dedos.

Después de ser ingresado de emergencia a un hospital, Church pasaría nueve horas críticas en cirugía. Los doctores le abrieron el estómago y quitaron partes de su intestino que estaban quemadas, además de coserle sus dedos. Las secuelas más permanentes del golpe del rayo, además de la pérdida de dos de sus dedos, fueron marcas de quemaduras en el estómago, brazo y muñeca y un miedo instantáneo que aparece cada vez que hay algún indicio de tormenta en la atmósfera.

Falk Weltzien, un ciudadano norteamericano de actuales 44 años, también fue alcanzado por un rayo el 1 de octubre del 2012, en un día en que no había nubes grises ni truenos mientras iba a hacer kitesurfing en una playa de Florida con su hijo de 14 años. “Mi corazón se detuvo por varios minutos. Por suerte, una enfermera estaba en la playa y me dio reanimación cardiopulmonar”, recordó Weltzien en una entrevista concedida al mismo diario New York Times, agregando que “se había formado espuma en mi boca y mi piel se estaba tornando morada. Mis quemaduras se extendían por todo el cuello y el brazo izquierdo, pero lo peor vino después. Sentía como si mi espalda estuviera en fuego. Eran los nervios, una condición conocida como neuropatía. Duró 30 días y fue un dolor insoportable. No ayudaron los analgésicos y se sentía todo el tiempo. Fue terrible. Hoy, mi brazo izquierdo todavía tiene nervios dañados y mis tímpanos quedaron particularmente sensibles a los ruidos. Y cuando intenté surfear de nuevo descubrí con pesar que me quedaba sin aliento. Cuando me hice unos estudios los médicos encontraron problemas en mi pulmón izquierdo: una mitad estaba completamente negra, lo que significa que sólo funcionaba medio pulmón”.

Personas alcanzadas por un rayo

Jonathan Hardman.

Otro caso de un hombre que se salvó milagrosamente de la caída de un rayo fue el de Jonathan Hardman, un aficionado al montañismo que se encontraba de excursión con algunos amigos en el Monte Bierstadt, en Colorado, Estados Unidos, cuando una tormenta empezó a formarse. “Nos encontrábamos descendiendo de la montaña cuando ocurrió el desastre. Yo estaba ayudando a mi perro Rambo, un Pastor Alemán al que había criado de cachorro, a pasar un obstáculo cuando ambos fuimos alcanzados por el rayo. Me desmayé de inmediato y no recordé nada después de ese momento. Cuando me desperté, estaba en el hospital y me di cuenta de que no sentía ni mis brazos ni mis piernas. Y en gran parte de mi torso, cuello y espalda tenía unas curiosas marcas rojizas que parecían un gran tatuaje en forma de ramas de árbol”.

Personas alcanzadas por un rayo

Luego que los estupefactos amigos de Hardman lo llevaran al hospital más cercano para ser tratado de emergencia, los doctores le informaron al montañista que su perro era la razón por la que él ahora estaba con vida. “Me dijeron que cuando el rayó nos golpeó, Rambo absorbió la mayor parte de la descarga y por eso murió instantáneamente. Murió, pero gracias a él yo pude salvar mi vida”.

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Jonathan Hardman posando junto a su fallecido perro Rambo, cuya presencia le salvó la vida tras recibir ambos el brutal impacto de un rayo.

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