¿Cuál fue el verdadero apellido paterno de Adolf Hitler?

El padre del líder nazi, Alois Hitler, tenía otro apellido originalmente.

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Uno de los datos más curiosos de la vida de Adolf Hitler tiene que ver con la biografía de su tiránico y estricto padre, Alois Hitler, un puntilludo funcionario de aduanas que no sólo era aficionado a beber en sus ratos libres y a involucrarse con mujeres más jóvenes que él, sino que también solía golpear con regularidad a su hijo y recriminarlo por los detalles más nimios.

Alois Hitler y su hijo Adolf.

Alois Hitler y su hijo Adolf.

Alois, por cierto, había nacido en 1837 en el municipio de Döllerscheim con el nombre de Alois Schicklgruber, como hijo ilegítimo de María Anna Schicklgruber (la abuela paterna de Hitler), que a la sazón tenía 41 años y era hija de un pequeño agricultor pobre llamado Johann Schicklgruber. Es decir, Adolf Hitler, tomando el apellido original de su padre, debería haberse llamado Adolf Schicklgruber.

 

El historiador inglés Ian Kershaw, en su obra “Hitler: La biografía definitiva”, relató que “el primero de los muchos golpes de suerte que favorecerían a Adolf Hitler se produjo 13 años antes de su nacimiento. En 1876 el hombre que habría de convertirse en su padre se cambió el nombre de Alois Schicklgruber por el de Alois Hitler. Resulta perfectamente creíble la afirmación de Adolf de que nada de lo que había hecho su padre le había complacido tanto como su renuncia al ordinario y rústico apellido Schicklgruber. No cabe duda que el saludo “Heil Schicklgruber” habría resultado impropio de un héroe nacional”.

adolf saludo nazi

Kershaw agregó que “los Schicklgruber habían sido durante generaciones una familia de campesinos, de pequeños agricultores de Waldviertel, una región pintoresca pero pobre, montañosa y boscosa (como su propio nombre indica), situada en el extremo noroccidental de la Baja Austria y limítrofe con Bohemia, cuyos habitantes tenían fama de adustos, tercos y antipáticos. El padre de Hitler, Alois, nació allí el 7 de junio de 1837, en la aldea de Strones, y fue bautizado aquel mismo día con el nombre de Alois Schicklgruber en la cercana Döllersheim”.

Alois Schicklgruber, quien en 1876  pasaría a llamarse legalmente Alois Hitler.

Alois Schicklgruber, quien en 1876 pasaría a llamarse legalmente Alois Hitler.

Según cuenta Kershaw en su obra, el padre de Hitler fue el primer miembro de la familia con ambiciones sociales. En 1855, a la edad de 18 años, Alois ya había conseguido un modesto empleo en el Ministerio de Finanzas austríaco. “Para un joven de su extracción social y su limitada educación, sus progresos a lo largo de los años siguientes fueron impresionantes. Tras un período de formación y después de aprobar el examen obligatorio, consiguió un cargo de supervisor de baja categoría en 1861 y un puesto en el servicio de aduanas en 1864, tras lo cual se convirtió en oficial de aduanas en 1870. Un año más tarde se trasladó a Branau am Inn, donde ascendió a inspector de aduanas en 1875”.

Un pequeño Adolf Hitler, su madre Klara y su padre Alois.

Un pequeño Adolf Hitler, su madre Klara y su padre Alois.

Kershaw detalla que “el cambio de nombre tuvo lugar al año siguiente. Es posible que Alois, que tenía ambiciones sociales, prefiriera la forma menos rústica de “Hitler” (una variante ortográfica de “Hiedler”, en otras ocasiones escrito “Hietler”, “Hüttler” o “Hütler”, que significa “pequeño agricultor” y era el apellido de Johann Georg Hiedler, que se había casado con la madre de Alois y, al parecer, había reconocido la paternidad de éste). En cualquier caso, Alois parecía estar más que satisfecho con su nuevo nombre y, después de haber obtenido la autorización definitiva en enero de 1877, firmaría siempre “Alois Hitler”. También a su hijo le satisfacía la forma más característica de “Hitler”.

adolf 2

Ian Kershaw concluye que “luego que Alois, un funcionario pretencioso, orgulloso, austero, sin sentido del humor, que en su casa era un esposo autoritario, despótico y dominante y un padre severo, distante, tiránico e irascible, se casara con la joven Klara Pölzl, una joven sumisa, retraída y callada, una mujer humilde, sencilla y afable, alta, con el cabello castaño cuidadosamente trenzado, el rostro ovalado y los ojos grises azulados con una hermosa expresividad, tendrían seis hijos, aunque cuatro de ellos (Gustav, Ida, Otto y Edmund) morirían en la más temprana infancia de diversas enfermedades. Sólo sobrevivirían dos: Paula y Adolf, que legalmente se conocería con el apellido con que imprimiría a fuego su nombre en la historia de la humanidad: Adolf Hitler”.

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