¿Cuál fue el verdadero rostro de Nerón, el famoso emperador que incendió Roma?

Este famoso emperador romano, último de la dinastía Julio-Claudia, se hizo famoso por sus atrocidades y extravagancias.

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Nerón, último emperador de la dinastía Julio-Claudia y quien se transformaría en uno de los emperadores más sanguinarios, perturbados y magalómanos de la historia de Roma, nació en Antium (Anzio) el año 37 D.C. y accedió al trono del imperio Romano con sólo 16 años de edad tras la muerte el año 54 del emperador Claudio, su padre adoptivo, quien supuestamente habría sido envenenado por su esposa Agripina la Menor, madre de Nerón, para dejarle el camino libre a su hijo.

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Los cinco primeros años del reinado de Nerón, en los cuales se estableció el protectorado romano sobre Armenia, fueron ejemplares en cuanto a la buena administración en los asuntos del Estado, gracias a la influencia de su tutor, el filósofo Séneca, y el Prefecto del pretorio Sexto Afranio Burro.

Sin embargo, pronto el joven emperador, quien al igual que su padre recibió el apodo de enobarbo o “barbas de bronce”, debido al color rojizo de su barba y cabellera, se convertiría en un tirano caprichoso e inescrupuloso, que no dudaría en eliminar físicamente a todos aquellos que pudieran estorbarle. Mandó a asesinar, de hecho, a su hermano Británico, heredero al trono y a quien veía como una amenaza a su creciente poder, y también a su propia madre, la intrigante Agripina, a quien acusó de una constante intromisión en sus actuaciones políticas y privadas y de confabularse para sacarlo del trono romano.

Escultura de Nerón y su  madre, la intrigante Agripina.

Escultura de Nerón y su madre, la intrigante Agripina.

Igual suerte correrían su primera esposa Octavia, a quien Nerón mandó asesinar para poder casarse con su amante Popea, y el prefecto del pretorio Sexto Afranio Burro, a quien sustituyó por su favorito Tigelino.

Autoproclamado mecenas de las artes y la cultura romanas, Nerón despilfarraría las arcas del Estado para organizar los más fastuosos juegos y recitales literarios y musicales, en los que el propio emperador participaba, recibiendo grandes alabanzas, pues Nerón no sólo era aficionado a la conducción de carros sino que también a tocar el arpa y a componer y declamar poesía, componiendo canciones que se interpretaron por todos los confines del Imperio.

El actor Peter Ustinov interpretando al desquiciado emperador Nerón en la película "Quo Vadis".

El actor Peter Ustinov interpretando al desquiciado emperador Nerón en la película “Quo Vadis”.

Además de dejarse adular como poeta, músico, actor, bailarín y conductor de carros en espectáculos públicos, Nerón, ya sumido en un despotismo insano y delirante, no dejó tropelía o extravagancia por cometer: intentó ganarse al pueblo con espectáculos y regalos en los que arruinó el tesoro imperial, confiscó propiedades a los nobles, provocó la muerte de su amante Popea, haciéndola abortar de una patada durante un acceso de cólera, y ordenó suicidarse a sus antiguos amigos Séneca y Petronio, tras una fallida conjura organizada por Pisón para derrocarlo.

En la noche del 19 de julio del año 64 D.C. un dantesco incendio, que se prolongó durante varios días, destruyó casi la mitad de los distritos de Roma. Hasta el día se desconoce si el siniestro fue intencional o accidental, pero los historiadores Suetonio y Dion Casio afirman que fue el propio Nerón quien lo causó con el objetivo de reconstruir la ciudad a su gusto. Estos mismos autores aseguran que mientras Roma ardía, Nerón se encontraba apostado en un balcón de su palacio imperial cantando con su arpa la pieza lírica “El saqueo de Ilion”, un poema épico perdido de la antigua literatura griega.

Neron incendio Roma

El historiador Tácito relata que luego que la población de Roma comenzara a buscar un chivo expiatorio para desatar su ira por el incendio, y ante los persistentes rumores que indicaban que Nerón era el responsable, el emperador acusó públicamente a los cristianos de provocar el siniestro, desatando la primera persecución romana de la historia. Durante esta cruel persecución, en la cual serían asesinados los apóstoles Pedro y Pablo, miles de cristianos fueron arrojados a las fieras mientras que otros fueron quemados vivos y crucificados.

“La ejecución de los cristianos fue acompañada de escarnios, y así unos, cubiertos de pieles de animales, eran desgarrados por los dientes de los perros; otros, clavados en cruces eran quemados al caer el día a guisa de luminarias nocturnas. Para este espectáculo, Nerón había cedido sus propios jardines y celebró unos juegos en el circo, mezclado en atuendo de auriga entre la plebe o guiando él mismo su carro”, relata Tácito.

Cristianismo-Imperio-Romano

En el año 68 D.C., colmada la paciencia general debido a los excesos y atrocidades del emperador, se produciría una rebelión en contra de Nerón, liderada por los gobernadores de las Galias (Julio Vindex), la Hispania Citerior (Galba) y Lusitania (Otón). Esta rebelión, apoyada por los pretorianos, hallaría pronto eco en el Senado, que acordó deponer oficialmente al controvertido gobernante.

Nerón, tras huir de Roma y esconderse en una de sus villas, ante la inminencia de su captura por los soldados romanos, se haría matar por su secretario Epofrito el 6 de junio del año 68. La leyenda asegura que antes de expirar dejó una frase para la posteridad: “¡Qué gran artista muere conmigo!”.

Muerte de Nerón.

Muerte de Nerón.

Tras la muerte de Nerón comenzaría un inestable período de guerras civiles conocido como “el año de los cuatro emperadores”, durante el cual cuatro políticos se disputarían el trono del imperio romano: Galba, Vitelio, Otón y Vespasiano. Los historiadores modernos defienden hoy la teoría de que mientras el Senado y la clase alta recibieron con regocijo la noticia de la muerte de Nerón, el pueblo llano, que fue el más directo beneficiario de los excesos del emperador, reaccionó más bien con pesar.

Tomando la imagen de algunas esculturas y las monedas que se acuñaron durante su mandato (donde Nerón aparece con la barbilla partida y usando barba en el cuello) y basándose, sobre todo, en la descripción física que dejó Suetonio (“cuerpo muy pecoso y maloliente, cabello Subflavo, rubicundo o pelirrojo como el bronce. Rostro mas hermoso que desagradable, de miopes ojos azules y grueso cuello”), el artista español Salvador Ruano, usando materiales como silicona, acrílico y pelo natural, realizó una realista reconstrucción del verdadero rostro de Nerón, uno de los más desquiciados y megalómanos emperadores de la historia de Roma.

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