¿Cuándo se originó el SIDA y cuál fue el rol de los chimpancés? Estudio aclara mito histórico

Tres factores confluyeron, en una especie de "tormenta perfecta", para propagar el virus del SIDA.

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Según una reciente investigación publicada por la revista “Science”, realizada con técnicas innovadores de arqueología viral, una suma de factores específicos habrían convergido en la década de 1930 para que una desconocida enfermedad local terminara convirtiéndose en una mortal epidemia mundial: el temible virus del SIDA. Según la mencionada publicación, eso fue lo que aconteció en la ciudad de Kinshasa, en la República Democrática de Congo, donde tuvo lugar la “tormenta perfecta” para la propagación del VIH.

De acuerdo a la revista “Science”, los tres principales factores externos que confluyeron para propagar al virus del SIDA fueron el aumento poblacional, la prostitución y el desarrollo del ferrocarril impulsado por Bélgica, a lo que se sumó el uso de agujas sin esterilizar en hospitales.

Luego de analizar muestras de VIH, el rastreo del código genético del virus llevó a los investigadores a encontrar el epicentro de la pandemia en Kinshasa (Congo), lo que confirmó que la variante más peligrosa del virus del sida ya existía en África a principios de los años 30’, y empezó a extenderse en las regiones ecuatoriales de África central, tras un contagio inicial entre monos y seres humanos. Lo más probable es que una subespecie de chimpancé conocida como Pan troglodytes transmitió el virus a la población humana, posiblemente como consecuencia de la caza y el consumo de estos animales.

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La doctora Bette Korber y sus colegas del Laboratorio Nacional de Los Alamos, en Nuevo México, examinaron los procesos de mutación que se producen habitualmente en los genes del VIH-1, estudiando 159 muestras del llamado grupo M (la variante más letal del virus, que ha provocado 50 millones de infecciones y 16 millones de muertes en el mundo) y mediante un análisis consiguieron detectar una serie de mutaciones regulares que determinan el desarrollo del VIH-1. A continuación, los científicos utilizaron estos datos genéticos para reconstruir la historia evolutiva del virus y calcular la fecha aproximada en la que surgió el ancestro más antiguo del grupo M. Sus resultados, entonces, concluyeron que la aparición del primer representante de esta variante mortífera se produjo aproximadamente en el año 1931.

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Una primera hipótesis es que el virus se transmitió a finales del siglo XIX, o a principios del XX, y durante un tiempo se mantuvo aislado en pequeñas poblaciones. Más adelante, aproximadamente en 1930, empezó a extenderse y diversificarse. Sin embargo, también es posible que el contagio inicial con los chimpancés se produjera a principios de los años 30′, y que el virus empezara a extenderse desde el primer momento. Lo único que está claro, en cualquier caso, es que para esas fechas ya había surgido el primer antepasado de la variante más mortífera del VIH.

Según se especuló, entre 1920 y 1930 aproximadamente, el virus habría llegado a Kinshasa, ciudad que por esa época experimentaba un rápido crecimiento demográfico. Con la llegada de una gran cantidad de obreros la población masculina llegó a duplicar a la femenina, lo que implicó el incremento del comercio sexual. Ello, añadido al uso de agujas sin esterilizar en hospitales, provocó que el virus comenzara a contagiar a más personas. La gran red de transporte también hizo que expandiera sus dominios, ya que los portadores podían desplazarse por todo el territorio del país. Esta “tormenta perfecta” de condiciones, según los investigadores, duró apenas un par de décadas, tiempo suficiente para que el virus llegara a otras partes del mundo, comenzara a focalizarse en la población homosexual a principios de la década de los 80′ y se convirtiera con el paso del tiempo en una pandemia de alcance global.

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Hoy, por lo pronto, ya se sabe a ciencia cierta que el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (una enfermedad de transmisión mayormente sexual que se debe a una mutación o cambio en un virus propio de una especie de mono africano, que pasó a la sangre humana y allí se ha adaptado y reproducido) tuvo sus primeros antecedentes en casos estudiados posteriormente de personas africanas que se infectaron hace 40 o 50 años, cuando ni la enfermedad ni el virus estaban descritos con perfección.

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