“El fin justifica los medios”: ¿Quién escribió la famosa frase atribuida por error a Maquiavelo?
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- Héctor Fuentes
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“El fin justifica los medios”, una célebre frase presente desde hace siglos en la historia de la humanidad, es una frase que todavía se usa en varios idiomas modernos, cuya aplicación práctica se remite a la política, los negocios o las cuestiones morales y éticas. La frase, en cuestión, significa simplemente que cuando el objetivo final es importante, cualquier medio utilizado para conseguirlo es válido.
Esta famosa frase es atribuida a personajes como Thomas Hobbes, Napoleón Bonaparte, Ignacio de Loyola y el filósofo y cientista político italiano Nicolás Maquiavelo, quien supuestamente la habría escrito en su famosa obra “El Príncipe” (1532), donde defiende la idea de que el gobernante debe usar incluso algunas herramientas moralmente cuestionables para permanecer y conservar su poder, siempre y cuando el resultado final sea satisfactorio.
Sin embargo, la frase “El fin justifica los medios” no aparece en “El Príncipe”, al menos no de manera textual.
Lo más parecido a esta frase se encuentra en el capítulo XVIII de “El Príncipe”, donde Maquiavelo escribe: “En las acciones de los hombres, y particularmente de los príncipes, donde no hay apelación posible, se atiende a los resultados. Trate, pues, un príncipe de vencer y conservar el Estado, que los medios siempre serán honorables y loados por todos; porque el vulgo se deja engañar por las apariencias y por el éxito; y en el mundo sólo hay vulgo, ya que las minorías no cuentan sino cuando las mayorías no tienen donde apoyarse”.
Respecto a esta frase de marras, se cuenta que después que el general Napoleón Bonaparte leyó “El Príncipe”, escribió una anotación con un significado parecido que lleva a la misma conclusión: “Triunfad siempre, no importa cómo, y siempre tendréis razón”.
Algunos historiadores creen que el origen de la frase “El fin justifica los medios” se remite al monje jesuita alemán Hermann Busenbaum (1600-1668), quien en un manual de teología moral escrito en 1650 escribió la siguiente frase en latín: “Cum finis est licitus, etiam media sunt licita” (“Cuando el fin es lícito, también los medios son lícitos”).
El jesuita Baltasar Gracián, escritor del siglo de Oro español, también escribió una frase parecida en su obra “Oráculo manual y arte de prudencia” (1647): “Todo lo dora un buen fin, aunque lo desmientan los desaciertos de los medios”.
Desde entonces y hasta el presente, la famosa frase “El fin justifica los medios” se emplea generalmente para dar por correcto cualquier acto contrario a la ética y buenas costumbres, pero que acarrea un fin presumiblemente bueno. De ese modo, de acuerdo a esta frase, los actos de las personas deben ser juzgados solamente por los resultados, es decir, si al final el individuo logra sus objetivos, los medios deben de ser aceptados.
El escritor y filósofo británico Aldous Huxley, por su parte, rebatiría la validez de esta célebre y controvertida frase, argumentando que “el fin no puede justificar los medios, por la sencilla y clara razón de que los medios empleados determinan la naturaleza de los fines obtenidos”.
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