“El guardián entre el centeno”: El libro maldito de Salinger que inspiró varios asesinatos

La clásica novela de adolescentes escrita por el escritor norteamericano J.D. Salinger ha sido vinculada con famosos magnicidas, como Mark David Chapman, el asesino de John Lennon.

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La novela “The catcher in the rye”, del escritor norteamericano J. D. Salinger, también conocida en nuestro país como “El cazador oculto” o “El guardián entre el centeno”, fue publicada por primera vez en 1951 y alcanzó de inmediato una gran popularidad debido a su oscuro sentido del humor, su lenguaje provocador y por retratar sin tapujos la sexualidad y la ansiedad adolescentes. El libro narra básicamente varios días de la vida de Holden Caufield, un despierto adolescente de 15 años que en la víspera de la Navidad es expulsado de su instituto y que se va de viaje a Nueva York para ver a su hermana menor Phoebe, pasando en el intertanto por numerosos chascarros, como una borrachera que agarra en un bar o un encuentro no consumado con una prostituta.

Salinger y The catcher in the rye

El libro, contado en primera persona por su protagonista y jalonado por numerosos momentos de ironía y humor, comienza con el siguiente párrafo: “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es donde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, que hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás tonterías estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarle nada de eso. Primero porque es una lata y, segundo, porque a mis padres les daría un ataque si yo me pusiera a hablarles de su vida privada. Para esas cosas son muy especiales, sobre todo mi padre. Son buena gente, no digo que no, pero a quisquillosos no hay quien les gane. Además, no crean que voy a contarles mi autobiografía con pelos y señales. Sólo voy a hablarles de una cosa de locos que me pasó durante las Navidades pasadas, antes de que me quedara tan débil que tuvieran que mandarme aquí a reponerme un poco…”

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En otra parte de la novela, el mismo Holden Caufield, un adolescente obsesionado por usar una gorra de cazador con grandes orejeras y por los patos que solían vivir en un lago de Central Park, cuando llega a Nueva a York y se sube a un taxi tiene una divertida conversación con un taxista, a quien le pregunta precisamente sobre el destino de esas aves:

“…Pero, en fin, como les iba diciendo, al poco de subir al taxi, el taxista empezó a darme un poco de conversación. Se llamaba Howitz y era mucho más simpático que el anterior. Por eso se me ocurrió que a lo mejor sabía lo de los patos.

-Oiga, Howitz –le dije-. ¿Pasa usted mucho junto al lago de Central Park?
-¡Qué?
-El lago, ya sabe. Ese lago pequeño que hay cerca de Central South Park. Donde están los patos. Ya sabe.
-Sí. ¿Qué pasa con ese lago?
-¿Se acuerda de esos patos que hay siempre nadando allí? Sobre todo en la primavera. ¿Sabe usted por casualidad adónde van en invierno?
-Adónde va, ¿Quién?
-Los patos. ¿Lo sabe usted por casualidad? ¿Viene alguien a llevárselos a alguna parte en un camión, o se van ellos por su cuenta al sur, o qué hacen?

El tal Howitz volvió la cabeza en redondo para mirarme. Tenía muy poca paciencia, pero no era mala persona.

-¿Cómo quiere que lo sepa? –me dijo- ¿cómo quiere que sepa yo una estupidez semejante?
-Bueno, no se enfade usted por eso – le dije.
-¿Quién se enfada? Nadie se enfada …”

the_catcher_in_the_rye_Holden Caufield y Phoebe

Y, en la parte final de la novela, cuando Holden encuentra finalmente a su pequeña hermana Phoebe, y le cuenta que ha sido expulsado de su instituto, y ella le dice “Papá va a matarte. Va a matarte”, Holden le confiesa lo siguiente: “¿Sabes lo que me gustaría ser? ¿Sabes lo que me gustaría ser de verdad si pudiera elegir?…Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él. En cuanto empiezan a correr sin mirar a donde van, yo salgo de donde estoy y los cojo. Eso es lo que gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería pero es lo único de verdad que me gustaría hacer. Sé que es una locura”.

Un libro clásico, pero controvertido

Con el correr del tiempo “The catcher in the rye”, gracias a su ágil y divertida prosa y su capacidad para situarse en la cabeza de un joven que se transformaría en un ícono de la rebeldía adolescente, se transformó en un auténtico clásico de la literatura norteamericana, vendiendo hasta el momento más de 60 millones de copias y convirtiéndose en una lectura obligatoria en varias escuelas e institutos estadounidenses. Sin embargo, simultáneamente se transformaría en un libro muy controvertido, especialmente por su relación con famosos magnicidios, asesinatos e intentos de homicidio.

El más conocido de estos casos ocurrió el 8 de diciembre de 1980, cuando en la entrada del edificio Dakota de Nueva York, Mark David Chapman, un desequilibrado fan de 25 años, asesinó de varios disparos al mítico John Lennon, líder y voz principal de The Beatles. Lo que pocos sabían era que Chapman portaba ese día un ejemplar de “The catcher in the rye” , donde había escrito en una de sus páginas lo siguiente: “Esta es mi declaración”, firmando posteriormente como “El guardián entre el centeno”.

"Mark David Chapman, encarnado por el actor Jared Leto en la película "Chapter 27", con el libro "The catcher in the rye en una de sus manos.

Mark David Chapman, encarnado por el actor Jared Leto en la película “Chapter 27″, con el libro “The catcher in the rye” en una de sus manos.

Lo insólito es que después de descerrajarles varios tiros a Lennon, Chapman, en vez de huir del lugar de crimen, se sentó en la acera, sacó su ejemplar de “El guardián entre el centeno” y comenzó a leer tranquilamente la novela a la espera que llegara la policía para arrestarlo. En su declaración a la policía tres horas después, Chapman dijo: «Estoy seguro de que la mayor parte de mí es Holden Caulfield, el personaje principal del libro. El resto de mí debe ser el Diablo.»

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Otros sujetos y asesinos que han sido relacionados con la lectura de este libro fueron John Hinckley Jr., quien intentó matar al presidente Ronald Reagan en 1981 y que declaró que “estaba obsesionado con el libro”; Sirhan B. Sirhan, quien fue arrestado por el asesinato del candidato presidencial Robert F. Kennedy, hermano de John Kennedy; y Robert John Bardo, quien cuando asesinó en 1989 de un disparo a la actriz Rebbeca Schaeffer llevaba consigo una copia de esta novela, la misma que arrojó al techo de un edificio mientras huía de la policía.

Pero ¿Qué significa esto? ¿Cualquier persona que lea “The catcher in the rye” corre el peligro de convertirse en un potencial asesino? La respuesta es más bien negativa. La explicación de esta supuesta y nefasta influencia de ese entrañable libro sobre las mentes de ciertas personas, según varios estudiosos de las teorías de la conspiración, tendría relación con el oscuro programa MK Ultra (Mind Kontrol Ultra), que la CIA implementó desde la década de los 60’ para realizar ciertas actividades y operativos de control mental, usando señales eléctricas y drogas para cambiar el funcionamiento del cerebro, de modo de convertir a ciudadanos comunes y corrientes en potenciales asesinos, es decir, transformarlos en el “arma perfecta”.

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La evidencia publicada por numerosas publicaciones y sitios web indican “que el Proyecto MK ULTRA implicó el uso de muchas metodologías para manipular los estados mentales individuales y alterar las funciones cerebrales, incluyendo la administración subrepticia de drogas y otras sustancias químicas, la hipnosis, la privación sensorial, el aislamiento y el abuso sexual, así como diversas formas de tortura”.

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Según se asegura, ciertos pasajes de “The catcher in the rye” activaban puntos específicos del cerebro de las personas que eran sometidas previamente a los terribles experimentos y sesiones de hipnosis que la CIA llevó a cabo hasta la década de los 70’, cuando Richard Helms, entonces director del temido organismo de seguridad, ordenó la destrucción de todos los documentos y evidencia sobre el MK Ultra. Sólo agentes de la CIA, como Mike Copeland, llegaron a denunciar estos experimentos y otros reveladores datos, como que Mark Chapman, el asesino de John Lennon, fue huésped de un campamento de la CIA en Beirut cuando tenía 19 años, en el que fue sometido a una terapia que combinaba la torazina y la hipnosis.

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