El mítico Caballo de Troya: ¿Existió en realidad?

Según el mito, los griegos construyeron un enorme caballo de madera para usarlo como una estratagema para introducirse en la ciudad fortificada de Troya.

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Hace unos 150 años, todavía se pensaba que la famosa Guerra de Troya, narrada en los poemas homéricos “La Iliada” y “La Odisea”, era un mito sin fundamento histórico. Eso, hasta que el alemán Heinrich Schliemann descubrió en 1870 el sitio arqueológico donde había estado la ciudad de Troya, confirmando la veracidad de la historia. Las excavaciones posteriores realizadas en la actual Hissarlik, Turquía, permitieron descubrir seis Troyas, cada una construida en niveles sobre la anterior.

Caballo de Troya

Al hablar de la existencia de Troya es inevitable no referirse al famoso Caballo. Según los relatos homéricos y otras fuentes de la antigüedad como el poema épico “La Eneida” de Virgilio, en el noveno año de la guerra, ante la imposibilidad de tomar la ciudad de troya, los griegos adoptaron una idea de su guerrero más astuto. Odiseo (Ulises), rey de Itaca, llamado por Homero “fecundo en recursos” o “el ingenioso Odiseo”, concibió la estratagema de construir un enorme caballo de madera en la playa troyana, para usarlo por los aqueos como una estrategia para introducirse en la ciudad fortificada del rey Príamo.

Siguiendo las instrucciones de Odiseo, el Caballo fue construido por Epeo, el mejor carpintero del campamento griego. Tenía una pequeña escotilla oculta en el flanco derecho y en el izquierdo tenía grabada la frase “Con la agradecida esperanza de un retorno seguro a sus casas después de una ausencia de nueve años, los griegos dedican esta ofrenda a Atenea”.

Caballo de Troya

Los troyanos, grandes creyentes en las deidades, fueron engatusados. Pese a las advertencias del sacerdote Laocoonte (“temo a los griegos incluso ofreciendo presentes”, declaró) aceptaron el enorme caballo de madera para ofrendarlo a los dioses, ignorando que se trataba de una estratagema de los danaos para traspasar sus murallas, ya que en su interior se ocultaba un selecto grupo de guerreros, incluyendo al propio rey Odiseo, Menelao (rey de Esparta y hermano del rey Agamenón), Ayax Oileo, Diómedes, Idomeneo (rey de Creta) y Neóptolemo (hijo de Aquiles, muerto recientemente en la guerra).

El Caballo era tan grande que los troyanos tuvieron que derribar parte de los muros de su ciudad. Una vez introducido en Troya, mientras los habitantes de la ciudad festejaban su aparente victoria sobre los griegos, los soldados aqueos ocultos en su interior salieron, mataron a los centinelas y abrieron las puertas de la ciudad, tras lo cual la fuerza invasora griega entró y la destruyó hasta sus cimientos, poniendo fin a 10 años de largo asedio.

Caballo de Troya

Así las cosas, desde entonces ha persistido la duda si existió el fabuloso Caballo que terminó con la guerra de Troya. En estricto rigor, no hay pruebas científicas de que el gigantesco artilugio de madera haya existido, aunque algunos autores aseveran que sí fue construido y que por ello su gesta fue cantada por varios poetas y aedos de la antigüedad.

Sin embargo, la mayoría de los especialistas creen que el “Caballo” fue en realidad una metáfora poética de una máquina de asedio, el ariete, el que muchas veces era construido en forma de animal. Los asirios, por ejemplo, usaban este tipos de armas y es muy factible que el ejemplo haya sido tomado por los griegos.

Caballo de Troya

Otros creen que el Caballo de Troya fue interpretado como una metáfora de un terremoto, una de las causas posibles apuntadas para la destrucción de la Troya histórica, especialmente considerando que Poseidón, la divinidad que según “La Iliada” favorecía a los griegos, era el dios de los caballos, del océano y de los movimientos telúricos.

Finalmente, también se relaciona el origen del Caballo de Troya con una supuesta confusión lingüística con un tipo de barco antiguo fenicio llamado “hippos”, que llevaba una cabeza equina en la proa.

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