El mítico Poncho de Clint Eastwood en la Trilogía del Dólar: ¿Quién lo compró y dónde está ahora?
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- Héctor Fuentes
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El icónico poncho que Clint Eastwood usó en los spaghetti western de la Trilogía del Dólar del director italiano Sergio Leone esconde varias anécdotas fascinantes. La historia más repetida afirma que el propio Eastwood compró la prenda en una tienda de ropa de segunda mano en Los Ángeles por unos pocos dólares, antes de viajar a España para el rodaje de “Por un puñado de dólares” (1964), mientras que otra versión asegura que compró el poncho en Almería, la desértica provincia de España donde se rodaron las tres legendarias películas protagonizadas por su lacónico e inolvidable personaje, el Hombre sin nombre.
Lo cierto es que, a lo largo de las tres películas dirigidas por Sergio Leone -”Por un puñado de dólares” (1964); “Por unos cuantos dólares más” (1965) y “El Bueno, el Malo y el Feo” (1965)- se utilizó el mismo poncho sin lavar. Esta decisión, ya fuera por autenticidad, negligencia o casualidad, contribuyó notablemente a la imagen desaliñada y ruda del personaje del Hombre sin nombre, convirtiendo una simple prenda de tela en un elemento tan icónico como el propio Clint Eastwood en la historia del western.
El autor español Carlos Aguilar, gran especialista en el tema, en su libro dedicado a Clint Eastwood desmiente categóricamente que el actor comprara el poncho en cuestión. Aclara que esa prenda formaba parte del diseño original del vestuario que debía usar el personaje del Hombre sin nombre, el pistolero alto, lacónico y barbudo con licencia de los dioses para matar.
El uso del poncho fue una idea original del diseñador italiano Carlo Simi, responsable del diseño y del vestuario de los spaghetti western de Sergio Leone. Según los bocetos dibujados por Simi, el personaje de Clint Eastwood debía usar botas, espuelas, pantalones ceñidos, camisa, chaleco de cuero abierto y sin mangas, y cartuchera; todo ello coronado por un simbólico poncho mexicano, que a la manera de las capas de los superhéroes, tenía su propio y particular significado.
“Tal vez sea cierto que Eastwood aportara las botas y las espuelas, así como la pistola y la cartuchera, todo del rodaje de la serie de televisión ‘Rawhide’, por obvias razones de familiaridad y operatividad, pero se sabe a ciencia cierta que su vestuario y atrezzo fue alquilado en las sastrerías madrileñas Cornejo y Vásquez Hermanos…En particular, es ridículo que Eastwood asegure haber comprado en persona su celebérrimo poncho; además se contradice al afirmar que unas veces lo hizo en España y otras en América, cuando obvia e irrefutablemente es hija de una muy precisa y preciosa idea polisémica, alumbrada por Sergio Leone”, explica Carlos Aguilar.
Una cosa sí es cierta. A diferencia de la mayoría de las películas, donde el vestuario de un actor se duplica y se crean repuestos para garantizar la continuidad (o para ser usado por los dobles de acción), en la Trilogía del Dólar sólo existió un poncho original.
El director y guionista Sergio Leone, al parecer, eligió el poncho en algún lugar de España porque no le gustó el que Eastwood había seleccionado y traído desde los Estados Unidos (la Western Costume Company). Se desconoce con exactitud dónde lo compró Leone, pero probablemente lo adquirió de un artesano local hispano. Por ende, se trataría de un poncho español.
Carlos Aguilar comenta que “la cuestión del poncho dista de ser anecdótica, por cierto. Todo lo contrario. Es fundamental, por cuanto constituye la plasmación por antonomasia del sentido del vestuario en los westerns de Sergio Leone, sutilmente fetichista, que define la impronta de cada personaje y la acentúa justo hasta el punto en que empezaría su parodia. En lo que a Eastwood respecta, su poncho implica nada menos que el emblema, fascinante emblema, de la etapa europea de su filmografía”.

Aguilar agrega que “esa prenda adquiere rasgos casi metafóricos, merced a su pluralidad de significados, todos encaminados a caracterizar de forma singular a un personaje no menos singular: mestizaje cultural (gringo con prenda típicamente mexicana); comodidad u egoísmo (el poncho suple dos prendas distintas); carácter agresivo (bordados que recuerdan los entrelazados de la cerámica-cretense y sirio mesopotámica); pícara astucia (oculta la cartuchera); Chulería característica (antes de desenfundar tiene que cargar al hombro la parte derecha de la prenda, gesto que a veces basta para amedrentar al adversario); y propiedades casi telúricas (tanto resguarda de la lluvia como protege del sol); es una segunda piel”.
Así las cosas, la pregunta siguiente es obvia: ¿Dónde está el célebre poncho que usó Clint Eastwood en los clásicos spaghetti western de Sergio Leone? Está en poder del actor. En una reciente entrevista, Eastwood declaró que lo guardaba en una vitrina, pero quienes lo han visitado en su casa afirman que guardaba el poncho en una bolsa de lona en el dormitorio trasero.

Eastwood ya había prestado el célebre poncho al restaurante mexicano de un amigo en Carmel, California, para que lo exhibiera en su local. También lo ha prestado para su uso en exposiciones temporales. El poncho original, de hecho, fue sacado de su vitrina y usado nuevamente por el actor en el Desfile del Centenario de Carmel en 2016.
De acuerdo a las últimas fotografías, tras haber soportado el uso en condiciones sucias durante tres películas y luego de transcurridos más de 60 años, el poncho ahora es de un color marrón, manteniendo su tono verde oliva original en el interior.
Por lo pronto, el poncho del Hombre sin nombre todavía está en poder de Clint Eastwood. Es una de las prendas más famosas y míticas de la historia del cine y, por su valor simbólico e iconográfico, vale una verdadera fortuna.
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