¿Es el hombre polígamo por naturaleza? La ciencia aclara una duda milenaria

Estudios científicos afirman que existe una explicación biológica, pues existen neurotransmisores relacionados.

Guía de: Mitos y Enigmas

La palabra monógamo (ma), según el diccionario, tiene dos acepciones: “casado o emparejado con una sola persona” o “dicho de un animal, que se aparea con un solo individuo del otro sexo”. Algunos estudiosos aseguran que, respecto del ser humano, el hombre fue originalmente un ser polígamo, pero que se volvió monógamo por varias razones.

Polígamo

 

Según algunos, la monogamía surgió entre nuestros ancestros para prevenir el infanticidio, esto es, la muerte de los retoños de un grupo a manos de un macho ajeno a éste. Otro estudio, en tanto, publicado el año 2013 por la revista “Science”, aseguró que la monogamia surgió en algunos mamíferos como una estrategia de apareamiento para asegurar a las hembras y para evitar las enfermedades venéreas e, incluso, como una forma eficaz de concentrar la herencia económica (para asegurar que los bienes se transmitan a los hijos/as biológicos).

El famoso antropólogo austríaco Irenaus Eibl-Eibesfeldt sostuvo que, hasta el momento actual, la humanidad no ha conocido a ningún grupo humano que no se haya organizado en algún tipo de “pareja o matrimonio” relativamente estable. “Hay buenas razones para suponer que una horda promiscua nunca fue típica del Homo Sapiens. El hombre se halla adaptado emocionalmente y en su fisiología sexual a un nexo de pareja matrimonial duradero”.

Sin embargo, desde el punto de vista de la historia, fueron pocas las sociedades antiguas que apoyaron la monogamia como base social. Romanos y griegos, los impulsores de la moderna práctica del matrimonio, practicaban una aparente monogamia en el hogar, pero recurrían a esclavos y concubinatos para saciar sus apetitos sexuales, mientras que desde el judeocristianismo la poligamia no fue mal vista hasta la difusión del noveno mandamiento (“no desearás a la mujer de tu prójimo”), algo que ocurrió después del siglo III.

poligamia

 

La poligamia, por su parte, todavía es permitida en diferentes culturas y no es sancionada por las leyes, sin embargo, en nuestra sociedad occidental todavía es vista como una figura controversial, anti ética y como una vulneración a la relación conyugal, por lo que tiene tanto contradictores como defensores. El antropólogo norteamericano P.M. Murdock estableció que de 849 sociedades estudiadas, 708 permitían la poligamia (83,5%), 137 sociedades (16%) eran monógamas y 4 eran poliándricas (una sola mujer con varios maridos). No obstante, si bien el número de sociedades monógamas es menor, también es cierto que estas sociedades son las más numerosas en cuanto a población en el mundo.

Los científicos Malcolm Potts y Roger Shorts sostenían que “el hombre es un animal de naturaleza polígama que se ha empeñado en ser monógamo”, mientras que Desmond Morris, zoólogo y etólogo británico, afirmó que somos “monógamos sucesivos”, es decir, que tendemos a establecer una pareja estable durante un tiempo, y pasado este tiempo tendemos a sustituirla por otra pareja estable, y así sucesivamente. El mismo Morris detalló que generalmente las parejas se enamoraban y establecían un vínculo con una duración media de cuatro-cinco años, es decir, el tiempo suficiente para que el nuevo hijo/a supuestamente concebido por la pareja tuviera una cierta madurez, y se asegurara su supervivencia. Pasado este tiempo, tanto los hombres como las mujeres tendían a buscar una nueva pareja, aunque siguiendo criterios diferentes (el hombre se fija más en las características físicas, mientras que la mujer prefiere concentrarse en el estatus y la inteligencia del varón).

Pol. 2

 

El autor español José Antonio Marina, por su parte, aporta un enfoque más novedoso al afirmar que el hombre es polígamo y la mujer monógama. “Hay diferencias entre los sexos en cuanto a la tendencia a mantener una pareja estable o buscar varias parejas, pues hay una clara inclinación del hombre –ser humano masculino- hacia la poliginia y, en cambio, una clara inclinación de la mujer hacia la monogamia, que ha acabado por atraer al hombre. Resumiendo, el amor sexual y el vínculo de pareja es un invento femenino que ha acabado por interesar y gustar a los hombres”.

El Hombre, polígamo por naturaleza

Los científicos aseguran que la mayoría de los seres vivos, entre ellos el ser humano, son polígamos por naturaleza, ya que diversos estudios a escala global han mostrado que alrededor de 5 por ciento de las especies son monógamas, y los primates no forman parte de este grupo. La doctora mexicana Wendy Portillo Martínez, investigadora del Instituto de Neurobiología (INB) de la UNAM, detalló que dicha condición tiene una explicación biológica, pues hay varios neurotransmisores involucrados en este comportamiento, como la oxitocina, la vasopresina y la dopamina, que están relacionados con la formación de lazos entre las parejas de las distintas especies, y por tanto en las conductas monógamas o polígamas.

poligamia

 

“La dopamina, que es el neurotransmisor del amor, se encuentra involucrada en todas las conductas placenteras, como hacer ejercicio, consumir drogas o durante la acción sexual. A la oxitocina se le conoce como la hormona de la confianza, pues elimina el temor a situaciones nuevas y se libera cuando una persona recibe un abrazo o un masaje y durante el contacto sexual. Mientras, la vasopresina participa en la función cardiovascular y la presión sanguínea; y entra en acción cuando se está cerca de alguien atractivo, por lo que el ritmo cardiaco aumenta”.

La investigadora agregó que “las conclusiones de algunos de estos análisis han demostrado que, a diferencia de los infieles, los sujetos de las especies monógamas tienen más receptores cerebrales para la oxitocina y para la vasopresina. Esta última se codifica en el gen AVPR1A. Los estudios han reportado que el doble de los hombres solteros que reportan variantes en dicho gen han tenido crisis en sus matrimonios, así como promiscuidad, a diferencia de los que no las presentan. En el caso de la dopamina, estudios recientes han descubierto que esta hormona se encuentra relacionada con la monogamia en una estructura cerebral conocida como núcleo accumbens. Ya se ha demostrado que cuando hay una relación estable con una sola pareja se incrementan los niveles de este neurotransmisor. Otros experimentos en modelos animales han probado que el bloqueo de la dopamina tiene el efecto de que los machos copulan con otras hembras”.

pol.8

 

El psicólogo español Rafael Santandreu, autor del libro “Las gafas de la felicidad”, concluyó que el ser humano no estaba programado para tener una convivencia basada en la monogamia o en una pareja para toda la vida. “Esa situación ha funcionado hasta ahora porque el hombre era poseedor de la mujer, pero esto no es una vida de pareja, es la vida de un amo con un esclavo. Una relación sentimental sana es aquella en la que tú le puedes decir a tu pareja: “Te quiero mucho, pero no te necesito”. De todas maneras, pienso que entenderemos el amor sentimental del futuro como algo que será itinerante. Dicho de otra manera: en el futuro ninguna pareja pretenderá estar toda la vida con el otro. En realidad, eso es muy absurdo; las parejas deberían cambiar cada cinco años”, comentó.

Según el especialista, este nuevo modelo de vida no solo ayudaría a reducir el número de suicidios en el mundo, sino que también disminuiría los grandes índices de infelicidad que produce el amor mal llevado. “Será una familia muy diferente a como la entendemos actualmente. Serán sociedades matriarcales, donde las madres y hermanas conformen la unidad familiar, y no será una unidad formada por marido y mujer. En una sociedad alejada de la monogamia, se solucionarían todos los problemas de celos o de dependencias. La principal causa de suicidio en el mundo es el desamor. ¡El desamor! No es perder el trabajo o tener una enfermedad grave. Según mis datos, el 50% de las parejas actuales no aguantan más de diez años, y solamente un tercio de las parejas que existen están satisfechas con su relación”.

pol-monogamos-poligamos-ciencia

 

El Gurú osho, filósofo, líder espiritual indio y fundador del movimiento Osho, opinó que el hombre era polígamo por naturaleza y que la monogamia a la que éste fue llevado durante los últimos siglos había sido forzada. “La mente del hombre no está hecha para la monotonía, tampoco está hecha para la monogamia. Es absolutamente natural querer variedad y ésto no va contra tu amor. En realidad, entre más conozcas otras mujeres, más apreciarás a tu propia mujer, tu comprensión se hará más profunda. Tus experiencias se enriquecerán y lo mismo pasa con las mujeres: entre mejor hayas conocido a unos cuantos hombres, mas adecuadamente serás capaz de entender a tu propio marido. Con esto, la idea de los celos desaparecerá; los dos son libres y no están escondiendo nada. Los celos persistirán mientras el matrimonio sea el pilar básico de la sociedad. Simplemente dale al hombre, con todo tu corazón, libertad absoluta. Dile además que no necesita ocultar nada. Y lo mismo tiene que suceder con el hombre, a fin de que él pueda decirle a su esposa: “Eres tan independiente como lo soy yo. Estamos juntos para ser felices, estamos juntos para hacer crecer la felicidad y haremos cualquier cosa el uno por el otro, pero no nos vamos a encarcelar mutuamente”. Dar libertad es un gozo, tener libertad es un gozo. Podrías tener mucho gozo, pero transformas toda esa energía en miseria, en celos, en peleas, en un esfuerzo continuo de mantener al otro a tus pies”.

pol. 6

 

Curiosamente, y a manera de epílogo sobre este tema, un reciente estudio realizado por la Universidad de Montreal estableció algunas “ventajas” de tener un comportamiento promiscuo, al asegurar que los hombres que mantuvieron relaciones sexuales con más de 20 mujeres redujeron en un 28 por ciento el riesgo de sufrir cáncer de próstata. La investigación, firmada por los especialistas Marie-Elise Parent y Marie-Claude Rousseau y Andrea Spence, consistió en un estudio sobre el comportamiento de 3.208 varones adultos. “Es posible que al tener muchas parejas sexuales femeninas, estos hombres hayan tenido una mayor frecuencia de eyaculaciones, cuyo efecto protector contra el cáncer de próstata se ha observado anteriormente en otros estudios“, explicó Parent.

Más sobre Mitos y Enigmas

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X