¿Es mejor gastar el dinero en cosas materiales o en experiencias? Respuesta a un mítico dilema
Guía de: Mitos y Enigmas
- Héctor Fuentes
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Hay una creencia que no deja de sonar sensata y lógica cuando la gente decide gastar su dinero. Un objeto material, como un automóvil último modelo, un iPhone ultra sofisticado o unas joyas, nos durará más tiempo, por lo que nos hará sentir una felicidad más duradera que disfrutar de unas vacaciones en un lugar hermoso o ir a un concierto a ver a nuestra estrella de rock favorita.
Sin embargo, un reciente estudio dirigido por Thomas Gilovich, profesor de psicología de la Universidad de Cornell y quien ha escrito libros sobre psicología social, toma de decisiones y economía del pensamiento, afirma que esta creencia es totalmente errada, pues si bien el dinero puede hacernos dichosos, cuando ya podemos solventar nuestras necesidades básicas, no nos hace mucho más felices. “Una de las grandes preguntas que podemos hacernos es cómo podemos distribuir mejor nuestro dinero, ya que para la mayoría de nosotros es un recurso limitado. Uno de los enemigos de la felicidad es la adaptación. ¿Por qué? Porque nosotros nos compramos ciertas cosas para hacernos felices, y lo logramos. Pero sólo por un tiempo. Nos emocionamos solo cuando las cosas son nuevas, pero después nos acostumbramos y dejamos de sentir esa felicidad. Las experiencias, en cambio, son mucho más significativas porque se arraigan en nuestra identidad y memoria”, aseguró el profesional, quien agregó que varios estudios psicológicos han concluido que el dinero compra la felicidad, pero sólo hasta cierto punto.
“Recientemente se le hizo un estudio a ciertas personas y se les preguntó su nivel de felicidad al momento de gastar su dinero en cosas materiales o experiencias. Quienes compraron cosas, experimentaron un nivel de felicidad igual al que tenían antes y con el tiempo esta disminuyó aún más. Por otro lado, quienes decidieron vivir experiencias, demostraron tener una felicidad mucho mayor. Es decir, usando un lenguaje económico, la gente para ser feliz prefiere al cabo las “compras experienciales” a “compras de materiales”, concluyó Gilovich, quien recomendó gastar nuestro dinero en simples experiencias como viajar para conocer lugares bellos o desconocidos, ir a conciertos de música, al cine y a exposiciones de arte, hacer actividades y deportes al aire libre y aprender nuevas habilidades, en vez de comprarnos la camioneta último modelo o el iPhone más sofisticado que exista en el mercado.
El psicólogo explicó que “nuestras experiencias nos completan mucho más que las cosas materiales. Te pueden gustar mucho tus nuevas adquisiciones e incluso puedes pensar que parte de tu identidad está conectado con estas cosas, no obstante, las separarás de ti cuando ya te acostumbres a tenerlas. En cambio, tus experiencias realmente son parte de tu identidad porque nosotros somos la suma de todas nuestras vivencias”.
Gilovich agregó que otro estudio reveló que incluso en la eventualidad de que pasemos por una experiencia negativa que impacte en nuestra felicidad, ésta de todos modos nos podría hacer más felices y sabios, ya que esa misma experiencia nos podría fortalecer psicológicamente y darnos más experiencia para afrontar la vida.
Por otra parte, según el mismo profesor Gilovich, cuando compartimos experiencias con los demás, nos conectamos mucho más con las personas que compartiendo nuestras nuevas adquisiciones materiales. “Te unirás mucho más con alguien con quien compartiste unas vacaciones en algún lugar, que con alguien que también se compró el televisor de plasma más caro y moderno. Consumimos experiencias directamente con las otras personas. Y después de que las experimentamos, pasan a ser parte de nuestras historias para contar”.
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