Hibristofilia: Esta es la incomprensible atracción sexual por los criminales

La hibristofilia es un tipo de parafilia en la que la mujer siente atracción por mantener relaciones afectivas y sexuales con asesinos, ladrones y violadores.

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En los años 50’ el prominente psicólogo y sexólogo neozelandés John William Money acuñó por primera vez el término “hibristofilia”, que describía un fenómeno que para él era patológico y que afectaba sobre todo a las mujeres heterosexuales.

Hibristofilia

 

La psicología actual define a la hibristofilia como la atracción sexual por personas que “cometieron una atrocidad o un crimen, ya sea una violación, un asesinato o un robo armado”. Al parecer, esta parafilia sería característicamente femenina y, aunque no existe un consenso científico, se especula con que podría responder principalmente a la necesidad de transformar a estos hombres, redimiéndolos a través del amor.

Hibristofilia

 

La hibristofilia, según los especialistas, es un tipo de parafilia en la que la mujer siente atracción por mantener relaciones afectivas y sexuales con personas peligrosas, ya sean asesinos, ladrones, violadores, aunque las mujeres que pueden verse arrastradas a este patrón de comportamiento sexual también suelen sentirse atraídos por hombres que engañan, que son infieles o que son mentirosos patalógicos. Esta fuerte afinidad por los actos más o menos atroces y cuestionables de estas personas, en algunos casos, les lleva a admirarlas, a escribirles y a unirse sentimentalmente con ellas, a veces, para toda la vida.

Hibristofilia

 

Los motivos o razones de este fenómeno son desconocidos, aunque la psicología lo deriva como un extremo del fanatismo. El primer caso llamativo de hibristofilia que llamó la atención de los medios de comunicación fue el del violador y asesino en serie de mujeres Ted Bundy, un carismático sujeto que mató oficialmente a 36 mujeres, aunque según los analistas la cifra real de los asesinatos posiblemente sea superior a las 100 muertes. Antes que Bundy fuera condenado a muerte y ejecutado en la silla eléctrica el 24 de enero de 1989, la prensa hizo hincapié en su extraño encanto personal, llamándolo el “Rodolfo Valentino de los asesinos en serie”, aunque en realidad Bundy era un sujeto sádico, brutal y pervertido. Mientras Bundy permaneció en prisión, recibió cientos de cartas de admiradoras de todo Estados Unidos, que manifestaban su intención de casarse con él, además de atraer a docenas de jóvenes mujeres que acudieron a los tribunales a presenciar las sesiones de su juicio sólo para verlo en persona.

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Ted Bundy.

El mítico criminal Charles Manson, un ex convicto que murió en prisión el pasado 19 de noviembre a los 83 años y que pasó la mitad de su vida en instituciones correccionales por una variedad de delitos, también despertó la admiración de cientos de mujeres. Manson, llamado por la prensa americana como la “personificación del mal”, se transformó en uno de los criminales estadounidenses más famosos de todos los tiempos por liderar lo que se conoció como «La Familia Manson», un grupo de jóvenes seguidoras femeninas que surgió en el desierto de California y que fue declarado culpable de conspiración por cometer los asesinatos de siete personas, entre las cuales se encontraba la joven y embarazada actriz Sharon Tate, quien por entonces era la esposa del conocido cineasta polaco Roman Polanski.

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Charles Manson.

Manson fue sentenciado a muerte por sus crímenes, pero la pena capital le sería conmutada automáticamente a cadena perpetua en 1972, cuando una decisión de la Corte Suprema de California eliminó temporalmente la pena de muerte en ese estado. Desde entonces y hasta noviembre del 2017, Manson estuvo encarcelado en la prisión estatal de Corcoran, California.

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En el año 2007, una joven norteamericana de 17 años llamada Afton Elaine Burton, después de leer algunos artículos que Manson había publicado desde la cárcel, se obsesionó con la figura del famoso criminal. Con sus ahorros se mudó a Corcoran, California, y comenzó a visitar a Mason con regularidad, hasta convertirse en una especie de novia. Sin embargo, en el año 2015, Mason, que por entonces tenía 80 años y cumplía todavía su pena de cadena perpetua, canceló la boda con Afton Elaine Burton -quien tenía a la sazón 27 años- tras enterarse de que ella planeaba sacar beneficio de la fascinación que el criminal aún hoy despierta y exponer públicamente su cuerpo después de muerto.

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Un octogenario Charles Manson acompañado por su joven novia Afton Elaine Burton.

Otros famosos criminales que han desatado hibristofilia entre ciertas féminas incluyen a Jeffrey Dahmer, un asesino en serie responsable de la muerte de 17 hombres y adolescentes chicos entre 1978 y 1991 y que se haría conocido como “El Caníbal de Milwaukee” o “El Carnicero de Milwaukee” por practicar la necrofilia y el canibalismo; Richard Ramírez, un asesino en serie de origen mexicano que mató a 14 personas en la ciudad de Los Ángeles entre los años 1984 y 1985 y que sería conocido como “El Acosador nocturno”; el noruego Anders Behring Breivik, quien cumple una sentencia de 21 años por el asesinato de 77 jóvenes en 2011; y Josef Fritzl, de Austria, encerrado de por vida desde 2008 por el encierro y violación de su propia hija durante 25 años. Durante su estancia en prisión, éstos y otros notorios criminales recibieron –y siguen recibiendo en muchos casos- cartas de amor y hasta propuestas de matrimonio de mujeres, algunas de las cuales de verdad los admiran o los desean.

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El noruego Anders Behring Breivik.

La psicóloga forense Katherine Ramsland, autora de varios libros sobre asesinos en serie, entrevistó a mujeres que se habían casado con este tipo de criminales e identificó tres motivaciones principales detrás de su atracción. En un reportaje publicado por BBC Mundo, Ramsland llegó a interesantes conclusiones. La mayoría de las mujeres que padecen de hibristofilia, según la especialista , creía que con su amor podrían transformar a estos hombres malos y redimirlos. “Piensan que pueden ser redentoras y les atrae la idea de que ellas los puedan salvar, que puedan sacarlos del mundo en el que están y volverlos buenos”, dijo la especialista.

Hibristofilia

 

Otras mujeres hibristófilas, según Ramsland, se acercan a los criminales movidas por un factor casi maternal: sienten compasión, pena o incluso ternura por el hombre encarcelado a pesar de la atrocidad cometida y tienen una tendencia a proteger al niño que alguna vez fueron. Un tercer grupo de mujeres -el más minoritario, según Ramsland-, en tanto, quiere compartir parte de la fama y la atención mediática de sus notorios amantes criminales, algunas con la esperanza de llegar a firmar un contrato para una película o un libro.

Hibristofilia

 

La autora estadounidense Sheila Isenberg, autora del libro “Women who love men who kill (“Mujeres que aman a hombres que matan”) entrevistó a 30 mujeres hibristófilas y se percató que una proporción significativa de ellas tenía un historial de abuso y de relaciones violentas.

Hibristofilia

 

Según los especialistas, un factor clave de estas extrañas relaciones románticas, en las que apenas hay contacto físico alguno, es precisamente el hecho de que los hombres estén recluidos tras las rejas. Las mujeres, de ese modo, pueden sucumbir ante su atracción por un hombre violento sabiendo que no están físicamente en peligro. La psicóloga forense Katherine Ramsland habla incluso de que por un tiempo ellos pueden ser los “novios perfectos”. “Ella sabe donde está en todo momento y sabe que él está pensando en ella. Ella puede decir que hay alguien que la ama pero no tiene que lidiar con los problemas cotidianos presentes en la mayoría de las otras relaciones. Y así puede seguir alimentando la fantasía durante mucho tiempo”, dice la autora.

Hibristofilia

 

Finalmente, en el mismo reportaje publicado por BBC Mundo, la psicóloga y sexóloga española Blanca Torres Cazallas explicó que había “un término medio en la hibristofilia”, es decir, “la atracción que se siente hacia personas que transgreden ciertos límites, aunque no lleguen a ser delitos graves”. Según la especialista, este tipo de hibristofilia “suave” no pondría en riesgo la vida de las mujeres, aunque sí quizás su salud emocional. El caso típico sería el de las adolescentes a las que les atraen los “chicos malos”, de las que ha visto ejemplos numerosos en su consulta.

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