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Hitler y los misterios sobre su supuesto escape

Para comenzar a explicar este supuesto escape, hay un investigador llamado Patrick Burnside, autor del libro “El Escape de Hitler”, que señala a un personaje curioso dentro del Tercer Reich, el Almirante Canaris.

En junio de 1941, el ejército de Hitler invade, sin previa declaración de guerra, a la Unión Soviética. Es la “Operación Barbarroja”. Si bien los mandos alemanes creían que sería una campaña breve y exitosa,  la realidad fue muy distinta. Al principio el avance fue rápido y con escasa oposición, pero la llegada del invierno entrampó las operaciones.

Después de la derrota del 6to ejército alemán en la sangrienta batalla de Stalingrado, ciudad que fue destruida totalmente (99%), se pudo vislumbrar que ya Alemania estaba derrotada. Dejaba de poder acceder al petróleo caucásico (Rumania) y con ello en cualquier momento podría sufrir un desabastecimiento de combustible y, por lo tanto, el colapso de su maquinaria bélica.

Es así entonces que, tiempo después de la pérdida de Stalingrado, en una reunión entre Hitler y Berthold von Speer (1905-1981) se acuña la idea de pactar una rendición con los aliados (a espaldas de Stalin) sobre la base de que si no había pacto, entonces ellos permitirían el avance comunista por toda Europa (operación Sunrise).

Adolf Hitler

Foto: AFP

Hitler habría pactado su escape con los Aliados.

Joseph Stalin (1878-1953) se entera de estas negociaciones, las hace públicas y le advierte al presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt (1882-1945) que si esos pactos se llevaban a cabo, Hitler escaparía con el beneplácito de los aliados. Estos pactos, al parecer, se llevaron a cabo. En ellos, Hitler le entregaba a los aliados la lista de los principales constructores de armamento y tecnología. Cuando le preguntan a Stalin por la suerte de Hitler una vez rodeado Berlín, él señala: “…con estos arreglos se está escapando en submarinos… hacia la República Argentina.”

El Refugio

¿Hay indicios de que Adolf Hitler hubiese preparado un refugio en caso de que fallasen sus planes? Aparentemente sí.

A finales de 1943 el almirante Karl Dönitz (1891-1980) anunciaba que – cita extraída del libro Hitler no murió en el Bunker de Ladislao Szabó – “la flota submarina alemana se siente orgullosa de haber construido un paraíso terrenal, una fortaleza inexpugnable para el Führer en alguna parte del mundo.”

El 10 de septiembre de 1945 Vidkun Quisling, noruego, defendiéndose en un juicio que lo acusaba de colaboracionista señaló “…que poco antes de la derrota final, los nazis le ofrecieron la oportunidad de trasladarse en submarino a un lugar seguro.”

Un enigmático personaje

Para comenzar a explicar este supuesto escape, hay un investigador, entre varios, llamado Patrick Burnside, autor del libro “El Escape de Hitler”, que señala a un personaje curioso dentro del Tercer Reich, el Almirante Canaris.

Wilhelm Franz Canaris participó en las dos guerras mundiales. Hablaba a la perfección inglés y español. En la primera guerra formaba parte de la tripulación del SMS Dresden, tenía el cargo de Teniente y era ayudante del Comandante. Este barco formaba parte de una flota que fue derrotada en la Batalla de las islas Malvinas por los británicos el 8 de diciembre de 1914, siendo el único navío sobreviviente.

Huyen hacia el sur y se refugian por varios meses en los canales australes (Patagonia) pero al salir y buscar reabastecimiento en islas cercanas del Archipiélago de Juan Fernández es sorprendido por los británicos. Sufre un fuerte cañoneo. Finalmente el Dresden es hundido por los propios alemanes y la tripulación sobreviviente es rescatada por la marina de Chile y llevada a la isla Quiriquina. Canaris se encuentra dentro de los sobrevivientes.

En agosto de 1915, este singular personaje, huye en tren hacia Osorno con pasaporte chileno y bajo el nombre de Reed Rosas. Cruza solo y a caballo la cordillera de los Andes para llegar a la zona del lago Nahuel Huapi donde era esperado por un contacto que lo llevó a San Carlos de Bariloche a la estancia de Luis von Bulow. Desde allí gracias al cónsul alemán logró huir hasta regresar a Alemania. Pero también está la versión de su escape en el vapor Ludovico.

En un viaje desde Chile a Buenos Aires en julio de 1916 el vapor chileno Ludovico es arrastrado por una tormenta hacia las costas de Bahía Rosas (Río Negro) en la Patagonia Argentina, encallando. La tripulación era en su mayoría española pero la oficialidad (8 en total) era alemana. Uno de los 8 oficiales que iban en el barco era Canaris según el investigador argentino Carlos de Nápoli. Por lo visto se encontraban realizando prospecciones de los recursos naturales, geografía de la zona, puertos, rutas, etc.

Canaris era un extraño personaje, jefe de inteligencia (Abwehr) de Hitler por lo tanto un devoto nazi para algunos, un traidor para otros. La historia oficial relata que fue uno de los instigadores de la operación Valquiria (julio de 1944) en la que se atentó contra Hitler. Se supone que por esta razón fue ahorcado en el campo de concentración de Flossenburg el 9 de abril de 1945 y su cuerpo incinerado.

¿Pero ocurrió así realmente o Canaris era un hábil agente doble dentro del mismo régimen y todo fue un montaje que encubría su escape hacia el sur del mundo para servir de guía? Se sabe que Canaris fue el artífice del denominado Z-Plan y de una organización llamada “La Cadena” (Die Kette), la finalidad de ambos movimientos era continuar la guerra fuera de Alemania si esta era derrotada e invadida. Obviamente para ello necesitaban un centro de operaciones, un nuevo “Ojo de Águila”, un nuevo Berghof como en Berchtesgaden.

El investigador Patrick Burnside señala que él tuvo un amigo, hace ya 40 años atrás, que era amigo de Canaris, éste le confesó que gracias a los informes obtenidos en sus viajes por la Patagonia Argentina, le había construido un “Paraíso a Hitler” en esa zona y que esa construcción “le iba a costar el infierno.”

Continuará…


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