Homosexualidad en la Antigua Grecia: Una práctica frecuente, pero bajo ciertas normas

Las relaciones homosexuales estaban muy extendidas en la antigua Hélade.

Guía de: Mitos y Enigmas

Una de las particularidades de la cultura griega, que ejercería una decisiva influencia cultural sobre la civilización romana, tuvo que ver con que veía al sexo como un origen infinito de placer. Por ello, los antiguos griegos, amantes de la belleza y creadores del hedonismo, profundizaron mucho en las artes amorosas y variaciones que el sexo podía ofrecerles, adoptando una serie de prácticas que, vistas desde la moral actual, podrían ser catalogadas hoy de inmorales, depravadas o promiscuas, como la práctica abierta e institucionalizada de la homosexualidad.

La Antigua Grecia, al contrario que las sociedades occidentales modernas basadas en el credo cristiano, no permitía que la orientación sexual de sus ciudadanos marcara la vida social y política, y no distinguía el deseo o comportamiento sexual por el sexo biológico de quienes participaran, sino por cuánto se adaptaba dicho deseo o comportamiento a las normas sociales. Estas normas, por lo general, se basaban en el género, la edad y el status social.

La homosexualidad masculina, una de los rasgos más característicos de la vida sexual de los antiguos griegos, comenzó en el llamado periodo presocrático alrededor de finales del siglo VII a. C. Se cuenta que Pisístrato, un tirano que conquistó Atenas, tuvo como amante a Solón, famoso legislador y reformador ateniense y considerado uno de los siete sabios de Grecia, aunque Aristóteles niega esta relación.

grecia Homosexuales

La relación homosexual más extendida es la que se daba entre hombres adultos y jóvenes adolescentes (de una edad que oscilaba entre los 15 y los 18 años), lo que se conocía como pederastia, una relación que era a la vez física y educativa, pues el hombre mayor conseguía el amor del hombre joven gracias a su valía como maestro y por la devoción que le demostraba el joven. El hombre mayor era conocido como erastés y era el encargado de educar, proteger, amar y dar un ejemplo a su amado, mientras que el joven era llamado erómenos y le daba a su amante su lealtad, juventud y belleza física.

Numerosas fuentes históricas dejan bien en claro el carácter sexual que tenían la relación entre los hombres y los jóvenes griegos, con parámetros y cánones culturales bien establecidos. Primero, las relaciones eran asimétricas, pues, como ya se mencionó, había una parte activa y de mayor edad (erastés), aristocrática, y que era en cierta manera el tutor de una parte joven y pasiva (erómenos). Era el erastés, por ejemplo, el que enseñaba al joven a luchar, quien demostraba su afecto fingiendo un rapto en comedores comunes; una vez que el joven llegaba a la mayoría de edad era iniciado por el erastés en el círculo de adultos, cuando las relaciones en términos de deseo sexual entre ambos ya había caducado.

Esta retorcida lógica sexual y educativa, en todo caso, habría desencadenado una enorme red de prostitución entre los jóvenes griegos pues, con el fin de tener dinero, las familias más pobres no dudaban en vender la virginidad y cuerpo de sus hijos varones a los hombres con más poder de la polis. Aunque también había casos en que chicos adinerados se entregaban a personas maduras simplemente para vivir nuevas experiencias sexuales.

La moralidad de la pederastia fue exhaustivamente analizada en la Antigua Grecia, siendo considerados algunos de sus aspectos como infames y otros como lo mejor que la vida podía ofrecer. En el diálogo platónico de “Las Leyes”, la pederastia carnal es descrita como “contraria a la naturaleza”; sin embargo, los interlocutores de este diálogo reconocen que una iniciativa por la abolición de la pederastia sería impopular en la mayoría de las ciudades-estado griegas.

Dada la importancia que se daba en la sociedad griega al cultivo de la masculinidad en los hombres adultos, y la feminidad que se asociaba a las relaciones homosexuales, las relaciones entre hombres adultos de estatus social comparable se consideraban controvertidas y normalmente iban acompañadas de estigmatización social. Aunque se consideraban normales si eran continuación de una antigua relación pederasta, cuando el erómenos ya había llegado a la madurez, como indicaba el refrán: «Puedes levantar un toro si lo portaste de ternero».

La homosexualidad en la Atenas clásica se practicaba de manera generalizada y era tolerada. Sin embargo, los ciudadanos atenienses no podían prostituirse porque podían perder su ciudadanía. La ley no eliminaba la prostitución masculina, sino que la permitía a los extranjeros y a los no ciudadanos. El famoso legislador Solón se había encargado de legislar sobre la prostitución masculina, siendo sólo permitida a los esclavos, ya que sostenía que “el que vende su cuerpo por dinero, igualmente puede vender los intereses de la comunidad”.

La homosexualidad en el Ejército Griego

Debido a que las guerras eran frecuentes, la homosexualidad en el ejército no sólo era permitida, sino que incluso alentada. Estas relaciones eran usadas para conseguir un mejor adiestramiento militar y para mantener la moral, pero sobre todo para fortalecer los lazos y el espíritu de combate de los soldados en época de conflictos militares. Los filósofos socráticos, de hecho, pensaban que un ejército sería más fuerte si estaba constituido por parejas de amantes masculinos, debido a los fuertes lazos que se formaban entre ellos, lo que los haría pelear con más fiereza y compromiso que los soldados normales.

El Batallón Sagrado de Tebas, una unidad militar separada del resto y reservada únicamente a hombres y sus jóvenes amados, es normalmente considerado como el primer ejemplo de cómo en la Antigua Grecia se usaba el amor entre soldados en la tropa para estimular su espíritu combativo. Los tebanos atribuyeron al Batallón Sagrado el poder de Tebas durante la generación anterior a su caída ante Filipo II de Macedonia, quien quedó tan impresionado ante su valor en combate que mandó construir un monumento que aún hoy se mantiene en pie en el lugar donde se enterró a los soldados.

Homosexuality-in-Ancient-Greece-MuseumAthens,

Plutarco, en su obra Pelópidas, relata que “El Néstor de Homero no fue muy habilidoso capitaneando un ejército cuando ordenó que los griegos formasen por tribus….. pues debía haber unido los amantes con los amados. Por que los hombres de la misma tribu se valoran muy poco los unos a los otros cuando el peligro acecha. Pero un grupo cimentado en la amistad basada en el amor mutuo será separado pues, temiendo la afrenta, los amantes por los amados, y éstos por aquellos, así perseveran en los peligros los unos por los otros…..”

Aquiles y Patroclo.

Aquiles y Patroclo.

La primera aparición registrada de una unión emocional profunda entre dos soldados antiguos fue en el famoso poema épico “La Illiada”, la clásica obra escrita alrededor del 800 A.C. por el poeta Homero, quien si bien no describe explícitamente la relación entre Aquiles y Patroclo como sexual, al inicio de la antigüedad clásica (480 A.C.) los dos héroes sí fueron asimilados como iconos pederásticos. Homero relata que cuando el valeroso Patroclo murió en la guerra de Troya a manos de Héctor -el “Matador de hombres”, como lo llama el mismo poeta griego-, Aquiles, al enterarse de la amarga noticia, lloró y se revolvió en el suelo, transido de dolor. Sus amigos trajeron el cuerpo de Patroclo del campo de batalla, pero él no les dejó enterrarlo. Se echó sobre él, rodeándolo con sus brazos y sollozando desesperadamente. Su madre, la diosa Tetis, vino entonces a consolarle, diciéndole: “Hijo mío, ¿cuánto tiempo seguirás llorando con la mirada extraviada de pena, sin comer ni dormir? Yacer con mujeres y enamorarse de ellas también es bueno.”

"Aquiles contempla el cuerpo de Patroclo", pintura del artista italiano  Giovanni Pellegrini.

“Aquiles contempla el cuerpo de Patroclo”, pintura del artista italiano Giovanni Pellegrini.

Respecto a este tema, existía desacuerdo en cuanto a quién ejercía de erastés y quién de erómenos, ya que la tradición homérica sugería que Patroclo era mayor, pero Aquiles el dominante. Otras opiniones de la antigüedad consideran, en cambio, que Aquiles y Patroclo nunca fueron amantes, sino que simplemente muy buenos amigos.

Más sobre Mitos y Enigmas

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X