“Jimbo”: El peligroso y autodestructivo alter ego alcohólico de Jim Morrison

El icónico cantante de The Doors desarrolló al final de su carrera una afición al alcohol que casi acaba con el grupo.

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Jim Morrison (1943-1971), el icónico y carismático cantante de The Doors fallecido en París prematuramente a los 27 años de edad, no sólo fue famoso por su característico registro vocal y los cinco discos que grabó con ese grupo sino que también por sus publicitados excesos con el alcohol y las drogas, que más de una vez lo metieron en problemas policíacos y legales.

Jim Morrison.

Jim Morrison.

En los años finales de su corta vida, Morrison, que había coqueteado previamente con drogas psicodélicas como el peyote y el LSD, desarrolló una peligrosa dependencia del alcohol (sobre todo whisky), que sin duda afectó su rendimiento en el estudio, su carrera musical y su relación con sus tres compañeros de banda.

Por esa época, Morrison, ya cansado de su imagen de ídolo de masas y de niño bonito del rock, solía presentarse borracho en el estudio o salir a los escenarios en estado de cuasi intemperancia, retorciéndose a veces en el suelo como una víbora enojada, y creando escenas de desorden y caos. Y, como todos los alcohólicos, comenzó a desarrollar una suerte de doble personalidad, un alter ego alcohólico al que el resto de los integrantes de The Doors apodaron “Jimbo”.

Morrison beer

 

Se cuenta que, de hecho, el baterista de The Doors, John Densmore, empezó a desarrollar erupciones cutáneas por estrés cada vez que veía a Jim Morrison con una botella de alcohol en la mano, admitiendo de paso que ya no podía soportar los escándalos y salidas de madre del vocalista. Las anécdotas de Jim Morrison borracho son célebres, como la ocasión en que durante una regada fiesta comenzó a importunar a la famosa cantante de blues Janis Joplin, quien le contestó reventándole una botella en la cabeza. Al día siguiente de ese incidente, Morrison sólo declararía: “Qué gran mujer, es terrorífica”.

Por esa época, Jim Morrison comenzó a mostrarse como el artista talentoso de siempre, pero poco confiable, pues su creciente alcoholismo afectó su desempeño musical, provocando disturbios, arrestos y costosos retrasos en las sesiones en los estudios de grabación. Para empeorar la situación, la famosa controversia en torno a su arresto por exposición indecente en marzo de 1969 en Florida le costaría a la banda cientos de miles de dólares en pérdidas por compromisos cancelados.

Morrison on stage

En una entrevista concedida el 2010 a un periódico irlandés, el fallecido tecladista de los Doors, Ray Manzarek, reconoció que la imagen que varios libros y la famosa película de Oliver Stone “The Doors” (1991) hicieron de Jim Morrison, en orden a presentarlo como un artista talentoso, pero también como un “borracho mezquino”, no estaba tan lejos de la realidad.

“Eso es en gran parte correcto. Creo que la gente tiene que darse cuenta de que Jim fue ante todo un poeta que escribía sobre secretos profundos y oscuros de Freud. Lo recuerdo siempre caminando por Venice Beach en el sur de California, hablando con él de filosofía y arte y de nuestros saxofonistas favoritos. Ese es el tipo con el que armé una banda de rock’n’roll. Jim Morrison era un hombre inteligente, encantador e ingenioso. Era muy divertido porque también era un hombre de palabras. Él hacía juegos de palabras todo el tiempo. Fue un chamán del rock ‘n’ roll, un líder espiritual capaz de inducir un trance en la banda y el público. Pero también era, a veces, un borracho mezquino. La película ‘The Doors’ al final no me gustó porque ignoró el ingenio y el carisma de Jim; lo mostraron simplemente como un borracho malo, y la gente pensaba que él era así todo el tiempo, pero nosotros tuvimos la suerte de conocer al cálido, cariñoso y divertido Jim, especialmente en los inicios del grupo”, relató Manzarek.

Jim Morrison, John Densmore, Ray Manzarek y Robbie Krieger, los cuatro integrantes de The Doors.

Jim Morrison, John Densmore, Ray Manzarek y Robbie Krieger, los cuatro integrantes de The Doors.

El tecladista de The Doors agregó que “hay que hacer una distinción entre Jimbo y Jim Morrison. Jimbo no existía cuando empezamos la banda. Jim Morrison era divertido, inteligente, un buen poeta y un chico guapo, pero Jimbo era insoportable. Jim murió a los 27 años, pero no ha cambiado mi relación con él a lo largo de los años. Sigue siendo una relación de amor-odio. Es decir, lo amo. Pero lo odio por morir. Fue Jimbo, el alter ego de Jim Morrison, ese oscuro borracho irlandés, quien se fue a París. Y fue Jimbo quien mató a mi amigo Jim Morrison. Y odio a ese Jimbo”.

Por lo pronto, en vida el propio Jim Morrison entregó varias pistas acerca de su estrecha relación con el alcohol. Una vez, en una suerte de declaración de principios, declaró que “estar borracho es un buen disfraz. Bebo para poder hablar con los idiotas, incluido yo mismo”.

Jim Morrison bebiendo una botella de vino en la ciudad alemana de Frankfurt, en 1968.

Jim Morrison bebiendo una botella de vino en la ciudad alemana de Frankfurt, en 1968.

En otra entrevista concedida en 1968 a la revista Rolling Stone, Jim Morrison admitiría que “en un nivel muy básico, me encanta beber… Emborracharse … tienes el control total hasta cierto punto. Es tu elección, cada vez que tomas un sorbo. Tienes muchas opciones pequeñas…supongo que es la diferencia entre el suicidio y la capitulación lenta”.

Cuando el periodista de la revista Rolling Stone le preguntó a Morrison qué quería decir con estas últimas palabras, el Rey Lagarto sólo le contestó: “No lo sé, hombre. Vayamos al bar de al lado y tomemos una copa”.

JM alcohol

Los oscuros impulsos de Jim Morrison tomarían forma más o menos en los dos tercios finales del camino de la gloriosa historia de los Doors, y en esa tortuosa senda Jimbo, el alter ego alcohólico del cantante, encontraría un terreno fértil para manifestarse, en el mundo adulador de la fama del rock de los años sesenta. Ray Manzarek recordaría que “él era Jim Morrison, una estrella y podía hacer cualquier cosa, lo que quisiera. Y él fue consentido por todos nosotros. Era como si le hubiéramos dicho ‘tenemos pastillas, tenemos hierba, tenemos chicas. Tenemos lo que sea lo que quieras, Jim, sólo quédate con nosotros’ “.

Según Ray Manzarek, en los dos últimos años de su vida Jim Morrison entendió lo que le estaba sucediendo, en una época en que la banda y sus managers le hablaban a menudo sobre su peligrosa ingesta de alcohol. “Él decía: ‘Lo sé, estoy tratando de dejarlo’. Y nosotros le decíamos ‘Está bien, trabaja en eso’. Pero obviamente no pudo hacerlo”.

Video de Jim Morrison y The Doors: “Touch Me”:

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