Jorge Luis Borges y la polémica visita a Augusto Pinochet que le costó el Premio Nobel de Literatura

El autor de “El Aleph” viajó en 1976 a nuestro país a recibir un Premio Honoris Causa.

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Para muchos, el argentino Jorge Luis Borges (1899-1986) es, por lejos, el mejor escritor en prosa castellana que haya nacido en América. Gracias a su soberbio y renovador manejo del lenguaje, cultivó con éxito géneros como la poesía, el ensayo y la narrativa, especialmente en sus célebres cuentos. Literariamente perfectos y de gran contenido simbólico, se erigieron a partir de paradojas, reflejos, inversiones y paralelismos y donde abundan tópicos como el tiempo, la historia, la palabra, el infinito, los espejos y los laberintos.

Borges's Shadow

Y si bien su obra influyó a varias generaciones de novelistas iberoamericanos, Borges siempre minimizó la novela, pues en su opinión era un “desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en 500 páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos”. Hasta sus últimos años de vida cultivó la enseñanza y la literatura, pese a haberse quedado ciego debido a una enfermedad congénita y hereditaria, que comenzó a agravarse cuando fue nombrado director de la Biblioteca nacional de Argentina, donde pese a encontrarse rodeado de unos 1.900 volúmenes escritos en todos los idiomas, apenas podía ver las carátulas y los lomos de los libros: “Nadie rebaje a lágrima o reproche / esta declaración de la maestría / de Dios, que con magnífica ironía / me dio a la vez los libros y la noche”, escribió Borges en su “Poema de los Dones”.

Selinunte. Argentinian writer Jorge Luis BORGES.

Y si bien el autor de “Ficciones” y “El Aleph”, cuya obra sería traducida a más de 25 idiomas y gozaría de un enorme reconocimiento universal y un gran prestigio intelectual, recibió en vida numerosos premios y distinciones de diversas universidades y gobiernos de diversos países, jamás fue distinguido con el Premio Nobel de Literatura, no obstante haber sido nominado por muchos años consecutivos. ¿Cuál fue la razón? Según sus cercanos y algunos de sus biógrafos, el literato argentino habría sido excluido de recibir el máximo galardón en el mundo de las letras por haber aceptado en 1976 un reconocimiento otorgado por el régimen militar de Augusto Pinochet.

Borges Pinochet

Jorge Luis Borges, quien tenía algunos antepasados militares y cuya madre y hermana habían sido injustamente apresadas por el Gobierno del general Juan Domingo Perón, viajó a Santiago a mediados de septiembre de 1976 para recibir un título Honoris Causa otorgada por la Universidad de Chile y dictar una conferencia. Pocos meses antes, Borges ya había recibido de la embajada de Chile en Buenos Aires la Orden de Bernardo O’Higgins, el máximo honor que por entonces concedía nuestro país a un extranjero.

En el discurso de agradecimiento que Jorge Luis Borges pronunció por recibir el premio Honoris Causa concedido por la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, el escritor trasandino emitió las siguientes palabras: “En esta época de anarquía sé que hay aquí, entre la cordillera y el mar, una patria fuerte. Lugones predicó la patria fuerte cuando habló de la hora de la espada. Yo declaro preferir la espada, la clara espada, a la furtiva dinamita….Y lo digo sabiendo muy claramente, muy precisamente, lo que digo. Pues bien, mi país está emergiendo de la ciénaga, creo, con felicidad. Creo que merecemos salir de la ciénaga en que estuvimos. Ya estamos saliendo, por obra de las espadas, precisamente. Y aquí ya han emergido de esa ciénaga. Y aquí tenemos: Chile, esa región, esa patria, que es a la vez una larga patria y una honrosa espada”.

Una fotografía tomada durante el controvertido encuentro entre el general Augusto Pinochet y el escritor argentino Jorge Luis Borges en 1976.

Una fotografía tomada durante el controvertido encuentro entre el general Augusto Pinochet y el escritor argentino Jorge Luis Borges en 1976.

Al día siguiente, Borges además se reuniría con el general Augusto Pinochet, Presidente de facto de la República, y aseguró que “es una excelente persona, su cordialidad, su bondad… Estoy muy satisfecho… El hecho de que aquí, también en mi patria, y en Uruguay, se esté salvando la libertad y el orden, sobre todo en un continente anarquizado, en un continente socavado por el comunismo. Yo expresé mi satisfacción, como argentino, de que tuviéramos aquí al lado un país de orden y paz que no es anárquico ni está comunizado”.

Esa controvertida visita a nuestro país, por descontado, le significaría a Jorge Luis Borges ser anatemizado para siempre por la Academia Sueca, que lo descartó de inmediato para recibir el premio Nobel de Literatura, pese a ser uno de los escritores más geniales y reputados de todo el siglo XX.

BORGES Y SU GATA

En una entrevista concedida al diario español “El País”, la viuda de Jorge Luis Borges, María Kodama, recordó que antes de viajar en 1976 a Chile a recibir un premio Honoris Causa de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, el autor recibió una llamada de Estocolmo, donde se concede el Nobel, para advertirle que no lo hiciera.

“Yo siempre me iba para que él estuviera en la intimidad con la persona que llamaba, pero me retiene. Por sus respuestas me doy cuenta de lo que le decían y aunque deduje todo después me lo contó. Pero acabó diciendo: ‘Mire, señor: yo le agradezco su amabilidad, pero después de lo que usted acaba de decirme mi deber es ir a Chile. Hay dos cosas que un hombre no puede permitir: sobornar o dejarse sobornar. Muchas gracias, buenos días’”, relató Kodoma.

La viuda de Borges agregó que “fue genial, yo lo adoré más que nunca. ¿Quién por sus ideas soporta algo tan tentador? Más allá o por encima de lo que podía ser su interés literario estaba la ética, no dejarse sobornar. De todos modos antes de que fuera a recoger el doctorado en la Universidad de Chile; le dije que si no quería pensárselo, que podía alegar que estaba enfermo. Él me abrazó y me dijo: ‘¿Usted haría eso?’ Yo no, le dije, pero usted es otra persona. ‘¿Por qué cree que puedo hacerlo yo?’ Y no se habló nunca más del asunto”.

JLB

El escritor chileno y dirigente comunista Volodia Teitelboim, autor del libro “Los dos Borges”, relató por su parte que tras una conversación con el académico sueco Artur Lundkvist, experto en literatura latinoamericana y responsable de la introducción de la obra borgiana en su país, éste le confirmó que Jorge Luis Borges jamás iba a recibir el Premio Nobel debido a su polémica visita a Chile en 1976.

“Lundkvist me dijo: ‘La Academia Sueca nunca le dará el Nobel a Borges’. Le pregunté por qué. Mencionó el encuentro con Pinochet y los elogios al dictador. Y agregó: ‘La sociedad sueca no puede premiar a alguien con esos antecedentes’. Semejante confesión me sorprendió mucho. Supuestamente, un miembro de la Academia no puede expresarse en esos términos”, relató Teitelboim.

En todo caso el escritor, tras su controvertida visita a Santiago en 1976, se mostraría tiempo más tarde decepcionado por el curso que había tomado el Gobierno militar de su país, lamentó la existencia de los detenidos desaparecidos y no se entristeció por la derrota argentina en la Guerra de las Malvinas, argumentando que “si se hubiesen reconquistado las Malvinas, posiblemente los militares se hubiesen perpetuado en el poder y tendríamos un régimen de aniversarios, de estatuas ecuestres, de falta de libertad total. Además, yo creo que la guerra se hizo para eso, ¿no?”.

Maestro Borges
Borges, por lo demás, descreía de la política y siempre se mostró escéptico frente a las utopías políticas, tal como quedó graficado en una conocida historia incluida en el libro “12 anécdotas imperdibles de Borges”: “Una mañana de octubre de 1967, Borges está al frente de su clase de literatura inglesa de la facultad. Un estudiante entra y lo interrumpe para anunciar la muerte del Che Guevara y la inmediata suspensión de las clases para rendirle un homenaje. Borges contesta que el homenaje seguramente puede esperar. Clima tenso. El estudiante insiste: ‘Tiene que ser ahora y usted se va’. Borges no se resigna y grita: ‘No me voy nada. Y si usted es tan guapo, venga a sacarme del escritorio’. El estudiante amenaza con cortar la luz. ‘He tomado la precaución –retruca Borges- de ser ciego esperando este momento”.

Como sea que fuere, el genial autor de “El Aleph”, quien falleció a los 86 años en 1986 en Ginebra, terminó tomándose con su proverbial e irónico sentido del humor su marginación de los Premios Nobel, afirmando que “es una antigua tradición escandinava: Me nominan para el premio y se lo dan a otro. Ya todo eso es una especie de rito”.

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