Joy Division: Las “Divisiones de la alegría” nazis que llevaron el comercio sexual a los campos de concentración
Guía de: Mitos y Enigmas
- Héctor Fuentes
- Ver biografía
- |
-
Ver más de mitos-y-enigmas
El escritor judío Yehiel Feiner, un sobreviviente del Holocausto que se haría conocido por su seudónimo Ka-Tsetnik 135633 (la identidad que le habían dado los guardias alemanes en Auschwitz), publicó en 1955 la novela “House of Dolls” o “Casa de Muñecas”, donde describía a las “Freudenabteilung” o “Joy Division” (“Divisiones de la alegría”, en español), grupos de mujeres judías en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial que supuestamente se guardaban para el placer sexual de los soldados nazis.
Los investigadores del Holocausto, tras la publicación de este libro, precisarían que las “Joy Division” narradas en el libro de Feiner constituían más bien una ficción pornográfica, sobre todo tomando en cuenta que las relaciones sexuales con judíos estaban estrictamente prohibidas, bajo pena de cárcel, a todos los ciudadanos arios de la Alemania nazi.
Lo que sí fue cierto es que entre 1942 y 1945, en Auschwitz, Ravensbrück, Mauthausen y otros siete campos de concentración nazis, los funcionarios de las temidas SS, por instrucciones del Reichführer Henrich Himmler, instituyeron burdeles de campo para recompensar a los presos cooperativos no judíos. No se trataba de un servicio pensado para los funcionarios nazis, sino que para prisioneros específicos, bajo la supuesta premisa de que así se mejoraría la productividad en los campos, se podría controlar mejor a los prisioneros fomentando la colaboración y, no menos importante, se podrían prevenir disturbios y fugas.
Los prostíbulos de las “Divisiones de la Alegría” eran usualmente construidos como barracas, rodeadas de alambre de púas, con habitaciones individuales pequeñas para más de 20 prisioneras, controlados por la capataz o Aufseherin.
Según se detalla en la revista digital alemana “Desbandada”, “las mujeres que fueron forzadas a prostituirse habían sido detenidas en su mayoría por lo que los nazis definían como ‘conducta anti-social’, que abarcaba desde la prostitución hasta la simple amistad con judíos. La clientela de estas mujeres estaba estrictamente restringida: los judíos y los soldados comunistas tenían vetado el acceso a los burdeles, que terminaron siendo usados por una selecta minoría de los prisioneros, aquellos que tenían la condición física para poder trabajar duro y pagar el servicio, o los prisioneros que trabajaban como ‘Kapos’ (supervisores del campo), principalmente criminales o presos políticos”.
La revista agrega que “a ellos se les prometía que si trabajaban duro podrían tener sexo con mujeres. A ellas se les prometía más comida, habitaciones más higiénicas y una reducción de su pena, pero a medida que las promesas se fueron probando falsas, simplemente eran seleccionadas y forzadas a hacerlo. Estas violaciones reguladas y administradas por los nazis tenían lugar siempre entre un hombre y una mujer de la misma raza, mientras las SS observaban atentamente el acto sexual a través de pequeños agujeros en la pared”.
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de las mujeres que fueron obligadas a prostituirse en los campos de concentración alemanes ocultó su experiencia y ninguna de ellas recibió reconocimiento por parte del estado alemán como víctimas de esclavitud sexual ni fueron compensadas por su sufrimiento. Junto con los prostíbulos militares propiamente alemanes, instalados por el Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial en muchos puntos geográficos de la Europa ocupada para uso de los soldados de la Wehrmacht y los efectivos de las SS, se estima que cerca de 35 mil mujeres prisioneras fueron forzadas a ofrecer servicios sexuales durante el transcurso de la guerra.
En el año 1976, en Manchester, Inglaterra, se formaría el grupo musical Joy Division, una reputada banda británica de post-punk que existió hasta 1980, y que tomó su particular nombre precisamente inspirándose en la referencia aparecida en el libro “House of Dolls”. Una de sus primeras canciones, “No Love Lost”, contiene por cierto un breve extracto de la novela.
Heinz Heger, seudónimo del escritor austriaco Johan Neumann, en su libro “Die Männer mit dem rosa Winkel” (“Los hombres del triángulo rosa”), relataría que Heinrich Himmler, Reichführer de las SS, también intentó usar los prostíbulos instalados en los campos de concentración como un medio para mostrarles a los prisioneros acusados de ser homosexuales -y que usaban un triángulo de color rosa en sus ropas como signo de vergüenza- “lo disfrutable del sexo opuesto”, vale decir, como una terapia para “curar” su homosexualidad.
Según Heger, Himmler ordenó que todos los prisioneros gays hicieran visitas obligadas una vez por semana a los prostíbulos de los campos, como un medio para “curarlos” de su desviada condición sexual.
Más sobre Mitos y Enigmas
-
Gran Pirámide de Keops: ¿Por qué resiste tan bien los terremotos?
Especialistas aseguran que se debe a su geometría piramidal, su distribución de masa y al hecho de que su frecuencia de vibración difiere de la del suelo.
-
El mítico Poncho de Clint Eastwood en la Trilogía del Dólar: ¿Quién lo compró y dónde está ahora?
En los tres clásicos spaghetti western dirigidos por Sergio Leone entre 1964 y 1966, Clint Eastwood utilizó el mismo poncho sin lavar.
-
¿Cómo murieron los sumos sacerdotes que condenaron a Jesús? Este habría sido el destino de Caifás y Anás
En 1990, al sur de la Ciudad Vieja de Jerusalén, se encontró accidentalmente un cofre del siglo I d.C.
-
El cadáver de Alejandro Magno: ¿Fue conservado en miel para que no se corrompiera?
El cuerpo del más grande conquistador del mundo antiguo fue exhibido en un sarcófago de vidrio en un sepulcro de Alejandría.





