Las momias de monjes budistas que parece que tuvieran vida: Aterrador aspecto

En Mongolia y en Rusia se conservan dos momias de monjes budistas en un excelente estado de conservación.

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Hace un tiempo, en una parcela de Ulan Batón, capital de Mongolia, se encontró la momia de un monje budista que habría vivido a principios del siglo XX, que apareció con las piernas cruzadas en la posición del loto y cubierta entre pieles de cordero. Su propietario, un traficante que fue arrestado por las autoridades, la había robado y tenía intención de venderla en el mercado negro.

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Sin embargo, el lugar pronto se convertiría en un lugar de peregrinación debido a que diversos monjes budistas aseguraron que la momia en realidad no estaba muerta, sino que se encontraba en un estado de meditación profunda llamado “tukdam”, una especie de trance entre la vida y la muerte. El profesor del Instituto de Arte Budista de la Universidad Budista de Ulán Bator, Ganhugiyn Purevbata, detalló que la momia fue encontrada sentada con las piernas en la posición del loto, con la mano izquierda abierta y la derecha haciendo el símbolo de la plegaria “sutra”. “Esto es un signo de que no está muerto, sino que está en una meditación muy profunda, de acuerdo con la antigua tradición de los lamas budistas. Mucha gente que ha visto la momia asegura que parece que todavía estuviera con vida. Los forenses que la han examinado están sorprendidos por su excelente estado de conservación. Tiene un cuerpo delgado, con una piel de color gris verdoso con toques marrones y, pese a haber perdido aparentemente una parte de la nariz, mantiene unos dedos y orejas bien definidos e incluso presenta pelo y bigote”.

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Los científicos aún desconocen cómo el cuerpo del sacerdote budista está tan bien conservado, aunque se estima que las muy bajas temperaturas en esa nación ubicada al norte de China podrían ser la principal razón. Respecto de la identidad de la momia, un descendiente del monje mongol conocido como Geser Lama, que vivió hace unos 200 años, destacó el parecido entre la momia de Ulán Bator y un retrato que guarda en casa de su ascendiente, cuya tumba fue asaltada hace un año. Otros, en tanto, creen que los restos pertenecen a un mentor que inspiró al lama (maestro de la doctrina budista tibetana) Dashi-Dorzho Itigilov, momificado en la vecina región de Buratya, en la entonces Unión Soviética, en la década de 1920.

De Itigilov, nacido a mediados del siglo XIX, se sabe que pidió a sus discípulos en 1927 que lo enterraran en la posición del loto y que lo exhumaran 30 años después. Se cuenta que el lama se sentó en posición de loto, comenzó a meditar y murió. Y cuando fue exhumado, los testigos dicen que su cuerpo todavía estaba intacto. Temiendo la interferencia de las autoridades soviéticas, sus seguidores lo volvieron a enterrar en el mismo lugar, donde permaneció hasta 2002, cuando de nuevo fue desenterrado en medio de una gran celebración y hallado todavía en muy buen estado. El lama luego fue colocado en un templo budista para ser adorado “hasta la eternidad”.

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Cuando los restos de esta momia fueron examinados, en 1955 y en 1973, los monjes concluyeron que no presentaba rastros de descomposición. Y en el 2002, cuando el cuerpo fue exhumado de nuevo, un equipo de científicos analizó nuevamente el cuerpo y concluyó que se correspondía con el de alguien con 36 horas de fallecido.

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