Las naranjas en la película “El Padrino”: ¿Presagio de muerte y tragedia?
Guía de: Mitos y Enigmas
- Héctor Fuentes
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En una de las tantas escenas imborrables de la ya clásica e icónica película “El Padrino” (1972), el personaje de Vito Corleone (Marlon Brando), ya jubilado de su cargo de Don de la Mafia, juega en el jardín con su pequeño nieto Anthony. Para asustarlo, toma una naranja, coloca dos pedazos de cáscara sobre sus dientes y finge que es un monstruo. El niño, asustado, retrocede y amaga con ponerse a llorar, pero Vito inmediatamente lo toma en sus brazos para tranquilizarlo.
Poco después, Vito continúa jugando con su nieto entre las plantas de tomates. Corre detrás del niño, se detiene, comienza a toser y cae desplomado al suelo. Anthony sigue jugando y riendo durante unos instantes sin comprender que su abuelo acaba de morir, tras sufrir un ataque cardíaco.
En una escena anterior a aquella, el mismo Vito Corleone se detienen a comprar unas naranjas en un puesto de frutas en la calle, antes de ser repentinamente baleado en cuatro oportunidades por sicarios enviados por el mafioso Virgil Sollozo. Al recibir los disparos, la bolsa cae y las frutas ruedan sobre el pavimento mientras su cuerpo se desploma. Otra vez las naranjas presentes, presagiando la tragedia y la muerte.
Como si ello no fuera suficiente, las naranjas también aparecen en la mesa del productor cinematográfico Jack Woltz antes de que despierte con la cabeza cortada de su caballo favorito en la cama. Más adelante vuelven a acompañar reuniones y personajes cuyo destino está a punto de cambiar. Sonny Corleone (James Caan), por ejemplo, pasa junto a un anuncio de jugo de naranja antes de ser emboscado y acribillado en la carretera.
Con los años, espectadores y críticos comenzarían a interpretar la fruta como una fatal advertencia: cuando una naranja aparece en el universo de los Corleone, algo terrible está a punto de pasar. Lo increíble es que aquello no fue completamente planeado cuando se filmó la película.
Dean Tavoularis, diseñador de producción de la película “El Padrino”, explicó que las naranjas se eligieron inicialmente porque su color cálido y brillante contrastaba con los interiores oscuros, la ropa sobria y la fotografía dominada por tonos marrones y negros. Nadie, según recordaba, ni siquiera el escritor Mario Puzo y el director Francis Ford Coppola, decidieron durante la producción que la fruta representaría la muerte.

El símbolo, entonces, nació casi por accidente. Pero una vez que el público y los críticos detectaron el simbolismo de las naranjas, resultó imposible ignorarlo. Las secuelas posteriores, de hecho, retomaron la asociación hasta convertirla en una parte de la mitología de la saga.
En el final de la versión original de “El Padrino III”, Michael Corleone (Al Pacino) termina sus días solo en Sicilia. Envejecido y perseguido por los recuerdos de los seres queridos que perdió, deja caer una naranja cuando su cuerpo se desploma de una silla antes de fallecer. La imagen, y la presencia de las naranjas, por supuesto, conecta su final con el de su padre.
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