Li Ching-Yuen: el secreto del hombre chino del que se dice que vivió 256 años

Según un obituario publicado por el diario The New York Times en 1933, este hombre sobrevivió a 23 esposas, dejo 180 hijos y murió a la edad de 256 años.

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En 1933 el diario The New York Times publicó en su sección de obituarios una información sorprendente: Li Ching-Yuen, un anciano chino, acababa de fallecer a la increíble edad de 256 años, dejando 180 hijos y sobreviviendo a 23 esposas. En el mismo obituario se consignaba el consejo que el anciano solía dar a sus discípulos, amigos y conocidos para explicar su larga longevidad: “Mantén tu corazón tranquilo, siéntate como una tortuga  y duerme como un perro”.

El obituario de Li Ching-Yuen publicado por el diario The New York Times.

El obituario de Li Ching-Yuen publicado por el diario The New York Times.

Li Ching-Yuen, un médico, herborista y maestro taoísta chino que había viajado por todo su país para recolectar piedras y hierbas, y más tarde se dedicó a la “alquimia interior” mientras residía en el templo taoísta de Yu Qing, aseguraba que tenía 197 años, pues supuestamente había nacido en 1734. Sin embargo, los registros de nacimiento confirmaron que él había nacido en realidad en 1677 en Qi Jiang Xian, provincia de Szechun, en China.

En el mismo diario The New York Times, en 1928, uno de sus corresponsales escribió un artículo en el que ancianos del viejo barrio de Li Ching-Yuen afirmaban que sus abuelos lo habían conocido cuando eran niños y éste ya era un adulto. Wu Chung Chieh, director del Departamento de Educación de la Universidad de Chengdu, por lo demás, afirmó haber encontrado registros que probaban que Li había nacido en 1677, además de un documento de 1827 donde se atestiguaba que el Gobierno Imperial Chino felicitaba a Yuen por sus 150 años de edad, además de un documento oficial posterior donde el mismo gobierno chino felicitaba a Yuen por su cumpleaños número 200. “Según los registros, Li enterró a 23 esposas y antes de su muerte estaba viviendo con su vigésimo cuarto matrimonio, una mujer de 60 años. Según otras fuentes, en 1928 se le acreditaba 180 descendientes vivos, que comprenden 11 generaciones, sólo en 14 matrimonios. Algunos testigos afirmaron que la vista de Li Ching-Yuen era perfecta, además de que las uñas de los dedos de la mano derecha eran extremadamente largas”.

La única fotografía que se  conserva de Li Ching-Yuen, "el hombre más viejo del mundo".

La única fotografía que se conserva de Li Ching-Yuen, “el hombre más viejo del mundo”.

Lo que se sabe de Ching-Yuen es que a los diez años ya sabía leer y escribir. Por esa misma época viajó con su familia por localidades como Kansu, Tíbet, Annam, Siam y Manchuria, donde se despertó su pasión por recoger y preparar hierbas. Posteriormente emigró a Kai Hsien Yang, donde recibió enseñanzas de algunos maestros taoístas de renombre que le enseñaron alquimia interna y chi kung (terapia medicinal de origen chino basada en el control de la respiración), además del arte secreto de cómo utilizar las hierbas para una vida larga y saludable. Al parecer, después de conocer los secretos de las artes marciales y las hierbas, Li Ching-Yuen llegó a vender las hierbas que coleccionaba. A la edad de 71 años, en 1749, Li se unió al ejército provincial del Comandante en Jefe Chyi Yeuh Jong, convirtiéndose en consejero táctico del ejército imperial y en practicante del Tao y de otras disciplinas de meditación y artes marciales. Después de servir como consejero táctico militar e instructor de artes marciales, se retiró y pasó mucho tiempo en las montañas del Tíbet, donde siguió recolectando hierbas medicinales que, según decía, le ayudaban a mantenerse joven y saludable.

En 1927 Li Ching-Yuen fue invitado a un palacio de su región natal por el caudillo u general Yang Sen, amigo suyo, quien estaba muy interesado por la fuerza y juventud que tenía Li a pesar de su avanzada edad (250 años). En la residencia de este general le tomaron la única fotografía que existe de él. Pocos años después de regresar a su casa, Li fallecería por causas naturales. De inmediato el general Yang Sen ordenó que un equipo investigara su verdadera historia.

Muchos, por supuesto, se hicieron la misma pregunta ¿Cómo Li Ching-Yuen consiguió alcanzar semejante nivel de longevidad? Da Liu, discípulo del famoso anciano, reveló que “a los 130 años de edad el Maestro Li encontró a un viejo ermitaño en las montañas que le enseñó un conjunto de ejercicios y técnicas de respiración, la formación de movimientos coordinados con los sonidos específicos, y varias recomendaciones dietéticas. Creo que la longevidad de mi maestro se debió a que se alimentaba sanamente con alimentos muy específicos, como las infusiones de yerbas, y realizaba estos ejercicios todos los días con regularidad, correctamente y con sinceridad. Solía erguirse con los ojos cerrados y con las manos en su regazo, y cuando practicaba meditación a veces no se movía durante unas cuantas horas”.

Liu agregó que su maestro se iba a dormir temprano y se levantaba temprano, no bebía alcohol ni fumaba, comía a horas regulares, y tenía una dieta vegetariana basada principalmente en infusiones de yerbas y el arroz y en el vino de este cereal. El anciano, de hecho, consumía gingseng, bayas de goji y una planta poco conocida, la Centella asiática o Hydrocotyl asiática (Jules Lepine, bioquímico francés, encontró posteriormente un poderoso alcaloide de efectos rejuvenecedores en las semillas de dicha planta).

Un artículo publicado en el diario Evening Independent confirmó que la supuesta longevidad de Li se habría debido, en sus primeros cien años, a su experimentación con hierbas medicinales, apoyado por sus conocimientos en farmacéutica, y su descubrimiento en las montañas de Yunnan de hierbas que “previenen los estragos de la edad avanzada”, las cuales usó de manera continua a través de su vida.

De ser cierta la increíble historia de Li Ching-Yuen, este longevo maestro chino tendría el honor de ser “el “hombre más viejo del mundo”, pues superó con creces a la persona más anciana que se conocía hasta la fecha, la francesa Jeanne Louise Calment, la cual vivió 122 años y 164 días.

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