Los misterios ocultos que esconde la Gran Esfinge de Giza: ¿Qué enigmas encierra?

Esta monumental escultura sería incluso más antigua que las mismas pirámides de Egipto.

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La palabra “esfinge” procede del término griego “sfigx”, que significa “estrangulador” y se empleaba en la antigüedad para designar a un demonio de destrucción y mala suerte que la cultura helena representó como una criatura con rostro y busto de mujer, cuerpo de león y alas de ave. La más famosa de las esfinges griegas fue la esfinge de Tebas, una especie de guardiana que reposaba en un monte de la ciudad y sólo dejaba pasar a los viajeros que acertaran a responder el siguiente enigma: “¿Qué criatura de una sola voz camina con cuatro piernas por la mañana, con dos al mediodía y con tres al anochecer, y es más débil cuantas más piernas tiene?”.

Edipo y la esfinge de Tebas.

Edipo y la esfinge de Tebas.

En caso de contestar erróneamente a ese enigma, la esfinge estrangulaba al viajero y lo devoraba. Como la temida criatura no sólo se dedicaba a aterrorizar a los viajeros sino que también asolaba toda la campiña tebana, destruyendo los campos y sembrados, el rey de Tebas hizo una proclama a toda Grecia prometiendo que daría el reino, y a su hermana Yocasta en matrimonio, a quien resolviera el enigma de la Esfinge. Muchos vinieron de remotos lugares y perdieron la vida intentando adivinar la solución al enigma, pero fue Edipo, el hijo perdido de Layo y Yocasta, quien lo interpretó correctamente. La respuesta que Edipo dio a la Esfinge fue la siguiente: “Escucha, aun cuando no quieras, Musa de mal agüero de los muertos, mi voz, que es el fin de tu locura. Te has referido al hombre, que cuando se arrastra por tierra, al principio, nace del vientre de la madre como indefenso cuadrúpedo y, al ser viejo, apoya su bastón como un tercer pie, cargando el cuello doblado por la vejez”. Según la tradición, al escuchar la respuesta de Edipo, la Esfinge saltó desde el monte, que era su guarida, en busca de la muerte.

esfinge 1

Sin embargo, pese a esta famosa leyenda, existió una esfinge muy anterior a estas creencias griegas y que, más bien, fue la que inspiró al resto de las esfinges: la gran esfinge de Giza o Gizeh, una monumental escultura de 57 metros de longitud y 20 metros de altura ubicada cerca del río Nilo, a 20 kilómetros de la ciudad de El Cairo. Emplazada en pleno desierto, a poca distancia de la pirámide de Kefrén, fue construida presuntamente alrededor del siglo XXVI AC, formando parte del complejo funerario de este faraón, durante la dinastía IV de Egipto.

La esfinge de Giza era llamada por los antiguos egipcios como “shesep-anj”, “(imagen viviente”) y por los árabes como “Abu el-Hol” (que significa “’Padre del Terror”), corrupción de la expresión copta “bel-hit”, que se aplica a quien manifiesta su inteligencia en los ojos y que traduce la denominación egipcia “hu” o “ju”, que significa “el guardián” o “vigilante”.

La construcción de la Gran Esfinge de Giza, que se realizó esculpiendo un montículo de roca caliza situado en la meseta de Giza, se ha datado tradicionalmente bajo el periodo del faraón Kefrén (aproximadamente hace 4.500 años), quien habría colocado un centinela de caliza frente a su famosa pirámide en el valle de Jafra. Los arqueólogos, sin embargo, no han sido capaces de concluir quién fue exactamente su patrocinador y cómo fue su proceso de construcción, que no se menciona en los textos del Reino Antiguo. Es más, su existencia es totalmente omitida por el historiador griego Herodoto, quien sí describe concienzudamente las características de las famosas pirámides de Giza, lo cual ha llevado a pensar que durante largos periodos de tiempo la Esfinge permaneció enterrada por completo en la arena. En tiempos del historiador romano Plinio “El viejo”, la esfinge habría vuelto a ser visible.

Esfinge 2

 

La estructura de la esfinge está formada por una gigantesca cabeza humana mirando hacia el Este (por donde sale el sol por la mañana), y en la antigüedad estuvo vestida con vivos colores: el cuerpo de león tumbado y su cara era de color rojo, mientras que el “nemes”, la prenda egipcia que cubría la cabeza, tenía rayas blancas y azules (la cara, de hecho, todavía exhibe restos de pintura roja y se muestran ciertos vestigios de rojo y negro por la zona del cuerpo).

¿Quién construyó la esfinge?

La autoría de este monolito, considerado uno de los más grandes del mundo, es incierta, aunque se le atribuye a dos faraones del Imperio Antiguo. La primera hipótesis, como ya se mencionó anteriormente, sugiere que fue construida en tiempos del faraón Kefrén, y se basa en la similitud de estilos arquitectónicos entre este monumento, el complejo funerario que rodea a la segunda pirámide, la calzada y el Templo del Valle que también forma parte del conjunto construido por este monarca.

Esfinfe foto histórica
La cara humana sobre el cuerpo de león de la esfinge correspondería entonces a la del Faraón Kefrén o tal vez a la de su padre, Khufu (Keops). En la Estela del Sueño (un muro de granito de 2,15 metros ubicado a los pies de la esfinge, en el que el faraón Tutmosis IV -1401 AC-1391 AC- menciona que desenterró el monumento ya que, en un sueño, la esfinge le prometió el trono si la liberaba de las arenas del desierto) aparentemente se adjudica la autoría de la Esfinge a Kefrén, pero la evidencia no es concluyente, pues partes del texto se perdieron durante una re-excavación en 1925.

Esfinge fotografia-g
Otros arqueólogos aseguran que la Esfinge ya existía en tiempos de Khufu (padre de Kefrén), basándose en pasajes escritos en algunas estelas desenterradas por los arqueólogos. Algunos eruditos, basándose en la orientación astronómica del monolito, creen que su antigüedad sería de unos 12 mil años, mientras que otros, basándose en la teoría del desgaste climático, proponen una edad de al menos seis milenios. Estos últimos científicos opinan que el estado de deterioro de la Esfinge no es compatible con su antigüedad oficial, pues lo consideran obra de lluvias torrenciales que no se producen en la meseta desde miles de años antes del Imperio antiguo.

Napoleón Bonaparte y la Esfinge

El famoso general Napoleón Bonaparte fue el primer emperador europeo en ver a la Esfinge con sus propios ojos. Con el propósito de liberar Egipto de las fuerzas turcas, el Gran Corso desembarcó en el país del Nilo durante el verano de 1798 con más de treinta mil soldados franceses. De ahí que la creencia popular asegura que fueron las mismas tropas napoleónicas las que, usando la Esfinge como blanco en sus prácticas de artillería, dejaron sin nariz a la escultura.

Una pintura que representa al general francés Napoleón Bonaparte frente a la Gran Esfinge de Giza.

Una pintura que representa al general francés Napoleón Bonaparte frente a la Gran Esfinge de Giza.

Esta historia, sin embargo, es con toda seguridad falsa, pues aparte de la poco creíble circunstancia de que Napoleón, un ferviente admirador de la cultura egipcia, hubiese permitido tal hecho, unos dibujos realizados en 1737 por el arquitecto danés Frederick Lewis Norden ya mostraban a una esfinge carente de apéndice nasal.

Por lo demás, Napoleón no sólo llevó a Egipto a su entonces invencible ejército, sino que también incluyó en su expedición a varios de los sabios más connotados de Francia, quienes, entre otros hallazgos, encontraron y estudiaron la mítica piedra Rosseta. Se dice que cuando Napoleón los convocó para que lo acompañaran en su viaje, les dijo: “No puedo decirles adónde vamos, pero sí que es un lugar para conquistar gloria y saber”. Los soldados de Napoleón, entonces, no causaron daño alguno a la construcción, mientras que los sabios franceses se limitaron a trazar mapas de la meseta y limpiar de arena la zona trasera del monumento.

Ilustración que representa a Napoleón Bonaparte admirando la Gran Esfinge.

Ilustración que representa a Napoleón Bonaparte admirando la Gran Esfinge.

Según un historiador árabe del siglo XV, la desaparición de la nariz de la Esfinge fue atribuida a Muhammad Sa’im al-Dahr, un fanático religioso Sufí, que, en 1378, al ver que los campesinos hacían ofrendas a la Esfinge para conseguir mejores cosechas, decidió dañar el monumento, destruyendo su nariz y parte de sus orejas, por lo que fue acusado de vandalismo y ejecutado.

Auguste Mariette, fundador del Museo Egipcio de El Cairo, aseguró tiempo después que Napoleón había encontrado una puerta oculta en el costado de la base de la escultura, que permitía acceder al interior de la Esfinge, una sorprendente revelación que ha animado a sucesivos arqueólogos a buscar cámaras interiores en el monolito sin grandes resultados hasta hoy.

La Esfinge fotografiada alrededor del año 1920.

La Esfinge fotografiada alrededor del año 1920.

La esfinge permaneció durante muchos siglos prácticamente enterrada bajo la arena del desierto y sólo era visible su cabeza. En 1817 se realizó la primera excavación y se liberó la escultura hasta los hombros. En sucesivas excavaciones y restauraciones, llevadas a cabo durante casi dos siglos, la construcción ha quedado tal como la podemos admirar hoy en día. En uno de esos trabajos, precisamente, apareció enterrada a los pies de la esfinge una gran barba ceremonial. Los egiptólogos determinaron posteriormente que esa barba hallada era de la esfinge, aunque aclararon que no correspondía a la escultura original, sino que fue añadida siglos después como un atributo de poder (Los faraones solían utilizar una barba postiza en las grandes festividades para identificarse con el dios Osiris, quien se representaba siempre con una barba. Por ello, en algún momento a la Gran Esfinge se le añadió la barba, la cual se encuentra en la actualidad en el Museo Británico de Londres).

esfinge foto antiguaAlgunos egiptólogos esgrimen también la teoría de que la Esfinge de Giza tenía una esfinge gemela, basándose en que en la estela del sueño, el muro inscrito ubicado entre las patas de la esfinge, aparecen representadas dos esfinges. Por lo demás, la simetría era algo muy común en el arte egipcio (obeliscos, estatuas, caminos procesionales, etc). De todos modos, de haber otra esfinge (mirando hacia el oeste quizás), no quedan rastros evidentes, aunque hay que recordar que la famosa esfinge permaneció enterrada hasta el cuello por las arenas del desierto durante siglos, así que si hubiese tenido una hermana, no es descabellado pensar que sus restos se encuentran todavía ocultos bajo estas mismas arenas.

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La Gran Esfinge, junto con la Gran Pirámide de Giza, han inspirado a una gran cantidad de escritores visionarios y fantásticos desde el siglo XIX. El famoso vidente norteamericano Edgar Cayce, quien vaticinó el asesinato del presidente John Kennedy, difundió la teoría de que una antigua civilización, los atlantes, habrían sido los constructores de la Gran Esfinge, bajo cuya base se encontraría la “Sala de los Archivos”, una Biblioteca del Pasado con documentos y objetos atlantes, provenientes de los habitantes de la Atlántida, el mítico continente perdido, que se habrían instalado en Egipto. Según Cayce, existe una cámara o pasadizo que va desde la pata delantera derecha de la Esfinge hasta la entrada a la cámara de los registros. Curiosamente, diversos estudios científicos, que empezaron a partir del año 1987 por numerosos equipos de todo el mundo, han descubierto que hay pasadizos y cavidades huecas no explorados bajo la Esfinge y la Gran Pirámide y entre ambos monumentos.

Esfinge de Gizeh

¿Quién construyó realmente la Gran Esfinge de Giza? ¿Fue el faraón Kefrén o los habitantes de un continente perdido? ¿Y cuál fue el propósito de su construcción? ¿Velar la necrópolis y el sueño eterno de los faraones, como un pétreo guardián? ¿O simplemente mirar hacia el horizonte la salida del sol? La grandiosa, milenaria y mística Esfinge de Giza, uno de los íconos arquitectónicos más representativos del poder y la cultura del Antiguo Egipto, todavía reposa en el desierto, indiferente al paso de los siglos. Y, como enigma no develado, sigue irradiando un fascinante manto de misterio.

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